Cuando servidor y seguro que muchos de los que están leyendo esto eran ‘mozos’, las discotecas eran una especie de recinto mitificado, lo máximo de la noche, el estadio final de varias horas de juerga. Como siempre las había más concurridas y menos concurridas. Las primeras estaban muy solicitadas, su entrada provocaban largas colas y allí había unos porteros que hacían la selección final. Tú entras, tú no entras. Ni más ni menos.
Algo parecido fueron la pasada temporada los campos de fútbol obligados por la pandemia y, tras conocer esta mañana las restricciones de la Junta de Castilla y León, parece que van a seguir por el mismo camino. Los clubes tendrán que devanarse la sesera para establecer protocolos de entrada. Lo bueno, que la mayoría podrán tirar del trabajo de la pasada temporada. Lo malo que, de nuevo habrá mucha gente que se quede fuera, más grave si cabe para aquellos clubes que tienen más abonados del aforo que pueden albergar. Habrá socios que lo entiendan y lo asuman por el amor a su club pero, es obvio, que para muchos será un enorme trastorno, sobre todo viendo que los clubes no parecen tener disposición de devolver lo que ya han recaudado.
Puede parecer una tontería, pero no es cuestión baladí. Debería haber un sistema por el cual no se perjudicara a algunos socios que, de haber sabido que no podían ir al fútbol habría renunciado al abono, porque el fútbol, para muchos, tiene componentes que sólo pueden ir asociado a la asistencia al campo, a llevar al cuello tu bufanda de lana que te hizo la abuela, o a ondear la bandera dejándote la voz animando a tu equipo, o mostrando tu enfado, depende cómo suene la flauta.
Sabiendo que las restricciones, que no están existiendo en otros campos de Europa, eran una posibilidad, cómo se consiente a los clubes despachar más abonos de los que luego pueden asumir a la hora de alojar en el campo. ¿No sería justo establecer un tipo de compensaciones por ley para estos casos y que luego sea el socio el que decide si las acepta o renuncia a ellas por amor a su club?
El fútbol es un espectáculo que tiene unas particularidades y unos componentes especiales, pero un espectáculo al fin y al cabo. El crecimiento de los clubes va acompañado de un aumento por los ingresos. Y, por mucho que algunos clubes quieran hacer de menos los que llegan de los abonados, éstos suelen cubrir una parte importante de los presupuestos, además de condicionar otros más importantes como la publicidad. Porque ¿qué empresa va a querer patrocinar a un equipo con pocos seguidores?
Y llega otro punto fundamental. ¿Qué empresa pone publicidad ahora en un campo de fútbol sabiendo que su repercusión es limitada? ¿Están las empresas para invertir a la ligera?
La decisión tomada por la Junta es más importante de lo que parece. Hay que respetarla, pero también hay que saber qué consecuencias puede tener para los clubes. Lo que sí tengo claro es que cualquier decisión, en cualquier ámbito, debe ser consensuada con todas las partes que entran en conflicto.
Si a esto añadimos que no habrá tampoco ingresos por venta de bebidas, alimentos,… la decisión se torna todavía más importante.
Y seguro que ustedes están pensando en los grandes clubes de Salamanca, pero pongámonos en la piel de los más modestos. Es más fácil sobrevivir porque necesitan menos ingresos, pero estoy seguro que les va a costar todavía más salir del segundo plano y también tendrán un nuevo hándicap al perder algunos ingresos que muchos, esperaban ya que llegaran después de una temporada para olvidar.
Foto: Álex Lorrys / Salamanca UDS