Otro día en la oficina

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Llegó la mañana del triatlón y por supuesto que no hizo falta despertador. El material lo había dejado preparado el día anterior y hasta había lavado y engrasado la bici como en las buenas ocasiones, así que tocaba desayunar tranquilamente y después una última revisión para que no faltara ni fallara nada, al menos en lo que a mi respectaba, porque después puede haber imprevistos en la prueba, como es el caso de un pinchazo, pero que si sucede y te ves con ganas puedes solventar llevando desmontables, cámara y bomba. La mayoría no arregla un pinchazo y se retira, pero si a mí me pasara tengo claro que lo solucionaría porque lo que busco es acabar la prueba dándome igual el tiempo empleado en ello.

Después de desayunar a regar las plantas, leer las noticias del día por internet, revisar el correo y hacer tiempo hasta la hora de acercarme a preparar el sonido en la Plaza Mayor y como ya estaba por allí `Chusma´, el speaker, le indiqué cómo funcionaba todo por si surgía algún imprevisto. De nuevo a casa, un último repaso, mochila al hombro, revisión de la presión de las ruedas de la bici y a recoger el dorsal.

Al llegar a recoger el dorsal ya había ambiente de prueba y nos estuvimos saludando los que nos conocíamos y los que no. Un poco de espera y en cuanto me tocó el turno tampoco tuve que hacer mucho para identificarme porque aquí me conoce todo el mundo. Tenía una sorpresa, aunque en realidad ya me lo habían comunicado el día antes y Estela de Orycronsport me lo dijo también en cuanto me vio esa mañana. Me habían asignado el dorsal número 1 y reconozco que me hacía ilusión por lo que significaba y es que he estado inscrito en todos los triatlones que se han celebrado en Alba de Tormes hasta la fecha, aunque hace tres años no participé porque había fallecido Pablo, el padre de Ana.

Organicé el material y me fui a tomar un café al bar Miratormes, donde a demás coincidí con algunos compañeros del club ciclista que se iban a encargar de acompañar con las bicis a los corredores en el recorrido a pie. De nuevo a la zona de boxes y a ponerme el neopreno para probar el agua del río ya que este verano todavía no había nadado en él.

Unos minutos para aclimatarme a la temperatura que era de unos 15 grados (fresquita) y a esperar que dieran la salida. Lo tenía claro, iba a nadar por fuera y saliendo desde atrás porque no quería golpes y el tiempo me daba igual, mi meta era acabar y disfrutar de la experiencia de volver a hacer un triatlón oficial (en Cádiz ya hice uno de entrenamiento con compañeros del club de allí).

Sí, disfruté del nado. A mi ritmo durante todo el recorrido y solo pendiente de donde estaban las boyas para no salirme del recorrido que en esta ocasión era distinto. Había bastantes algas en la zona inicial, pero como estoy acostumbrado a ellas no me supuso más que cambiar un poco la forma de nadar. Después a cruzar la pesquera que en mi caso y como la conozco lo hice sin parar de nadar y solo teniendo cuidado con no rozar el neopreno y de nuevo a nadar por la parte ancha del rio sin ningún inconveniente o casi. Porque mira que iba por un lado pero no me digáis de donde salió un nadador que me soltó algunos manotazos para superarme, cómo si no hubiera sitio en el río. Vuelta a pasar la pesquera y otra vez la zona de algas en la que el que tenia tanto interés en pasarme se quedó atrás y hasta adelanté a algún otro nadador que se ve no estaba acostumbrado.

Salida del agua y a ponerme las zapatillas, coger la bici y pedalear hasta Pedrosillo. En la primera subida me dio ánimos mi hermano Jose Andrés que se había acercado a ver el comienzo de la prueba. Cogí mi ritmo y reconozco que intenté ponerme a rueda de un par de ciclistas que me superaron, pero iban más fuertes de lo que yo podía y los dejé marchar. Adelanté a algunos, otros me adelantaron y más o menos seguía en el puesto en el que había salido del agua. Contento del recorrido de bici llegué a los boxes y preparado para lo que nos esperaba con el recorrido de carrera.

Así fue. Una primera subida que se atragantaba nada más bajar de la bici y después otra más hasta la parte alta del pueblo en la que tuve que andar un poco para recuperar el aliento. En la subida de la segunda vuelta me tocó volver a andar unos metros y me adelantaron un par de corredores pero es que hacía mucho calor. Cómo sería la cosa que hasta yo también adelante a algunos que iban peor que yo. Gracias a todos los que me animaron en el recorrido.

Cuesta abajo para llegar a meta, soltar la tensión y refrescarme bebiendo tres botellas de agua seguidas porque tengo la mala costumbre de no beber corriendo y sí lo tendría que haber hecho.

Después, sentado en la sombra de una terraza con la familia y tomando una jarra de cerveza a esperar que llegaran todos los participantes y ver la entrega de trofeos. ¡Y Sorpresa! Oigo mi nombre por megafonía y es que nos dan premio a los dos únicos participantes locales. A David Bartolomé, gran deportista, y a mí. Así que corriendo al podio y orgulloso por mí y sobre todo por lo contentos que estaban todos con mi premio a continuar recuperando.