El análisis del partido de ayer uno no sabe por donde empezarlo. Por el palco, por el banquillo, por las líneas. El Salamanca UDS caía ante un equipo de inferior categoría, el Diocesanos abulense, un equipo que, tirando de coraje y bien ordenado y dirigido desde el banquillo de la mano de su entrenador y de un viejo conocido de la afición charra como ayudante, Robert, conseguía sacar los colores al conjunto charro, sin duda el gran ‘gallito’ de su grupo de Tercera RFEF. Un gallito al que, de momento, sólo se le oye cacarear, pero que no es capaz de culminar la faena.
En el primer artículo dejé clara mi opinión. Para el Salamanca UDS nunca puede haber amistosos. Luego se puede perder, pero porque el rival sea mejor o no te salgan las cosas, pero no hay amistosos ni competiciones menores. Tiene que salir siempre al máximo y hay derrotas que no se puede permitir. Ni se podía permitir la del otro día del Santa Marta ni se puede permitir la de ayer. Lo de que el equipo está en rodaje, lo de que lo importante es la temporada y tal, no dejan de ser frases hechas que no corresponden con la realidad de los equipos que aspiran a todo.
Un equipo como el Salamanca tiene que llegar con jugadores hechos y derechos y hace su camino sin importarle el rival. Luego, si este es superior, que puede suceder, le da la enhorabuena, le choca la mano y empieza a trabajar para el siguiente partido.
La pretemporada es importante por muchas razones. Primero por ver el nivel del equipo y de los jugadores, sobre todo sus aficionados que no los conocen. Se supone que los técnicos los incorporan por algo, porque los conocen y saben sus virtudes y sus defectos. Pero los seguidores no. Los seguidores, incluso sin conocerlos, depositan en ellos la ilusión de todo el año. Por eso, la pretemporada debe servir para que vean que no están equivocados y que este va a ser un crack en la delantera o el otro, un ‘káiser’ en la defensa.
De momento, en cinco partidos, no está siendo nada fácil conocer a los futbolistas. Hay detalles buenos de algunos futbolistas que permiten mantener cierta esperanza, pero también es cierto que hay otros jugadores que necesitan todavía un poco más de rodaje.
Sin embargo, lo que ayer más se escuchaba en los 400 o 500 espectadores que asistieron al choque era un sonido onomatopéyico: Algo así entre “pluff”, “puff” y “ploff”. Todo ello acompañado de una mirada condescendente con el compañero de butaca. Y eso el que no mostraba ya cierto cabreo.
Y es que la pretemporada es importante también en eso. En ‘levantar la moral de la tropa’ o, al menos, de que no caiga en el desánimo. Y ayer, ya los comentarios de seguidores acérrimos del club en los últimos años eran de un mosqueo importante, cargando a diestro y siniestro.
Es importante para seguir fomentando que aquellos que tengan dudas para abonarse lo hagan o, por el contrario, decidan no hacerlo. Y es importante para captar algún patrocinador que colabore en el sustento económico del club.
Por eso, la pretemporada no es nada buena. Y no sólo por lo que dicen los propios números de que de cinco partidos han perdido cuatro, uno de ellos con un equipo que milita en una categoría inferior y otro ante un rival directo, y porque en esos cuatro partidos, no han sido capaces de marcar ni un gol. Es importante por la imagen que traslada y por las dudas que siembra. Y, aunque no lo parezca es algo que se traslada a los propios futbolistas, que no son de piedra y son los primeros que pueden empezar a dudar. Y todos saben de lo que hablo porque ha sido una constante en los últimos años. Llevar el escudo del Salamanca y jugar en el Helmántico no es tan fácil como puede parecer. Hay que estar preparado. Muy preparado.
Pero no es momento de buscar culpables sino de encontrar soluciones.
A juzgar por las fotos diarias en redes sociales, el equipo entrena bien y hay un ambiente espectacular. Hace falta que los jugadores lo trasladen al campo y ahí está la mayor parte del trabajo a realizar.
Pero también quedan dos semanas para la Liga. Es el momento de tomar otro tipo de decisiones como decíamos el otro día. A lo mejor en vez de fichar en una demarcación hay que fichar en otra, a lo mejor hay que agotar el número de fichas,…
Eso corresponde a los que mandan, tanto a nivel directivo como técnico, pero quizá sea el momento de afrontar esas decisiones. Incluso la de variar el objetivo y buscar otro más humilde que se pueda utilizar como trampolín.
De momento quedan otras dos pruebas en las que el equipo, ya sí, tiene que dar el ‘do’ de pecho. Ya hay que empezar a concretar y a dar otra sensación, por el equipo y por la afición. Así que ¡Hala!, a apretar el culo, trabajar y revertir la situación.