Salamanca UDS: No es remar. Es fútbol y redaños

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Llevábamos un tiempo callados. En realidad, habíamos estado esperando a la resolución de los distintos estamentos sobre la reclamación respecto a los cambios del Villaralbo. No me hagáis mucho caso, pero creo que el Salamanca UDS todavía puede reclamar a un estamento superior, por lo que todavía habría opción de sumar esos dos puntos que volaron en el césped (mejor no recordar la forma). Como decía uno, es triste, pero necesario a la vez. La ley está para cumplirla y si beneficia al conjunto blanquinegro, pues hacen bien en reclamar.

Pero claro, después de lo de ayer, no puede uno por menos de volver a coger la pluma y reflexionar sobre la situación del club y es que el Salamanca UDS lo ha vuelto a hacer. Cuando todo parece imposible, llega el club y lo consigue. ¿Que todo va bien? ¿Que se han recortado más de diez puntos y tienes al Real Ávila a tiro y con una enorme presión? ¿Que se habla, incluso, de un cambio en la gestión para el próximo año? ¿Que te animan en campo contrario mil personas? … pues ahí está el Salamanca UDS y se estrella ante un rival directo. Si antes tener por arriba al Real Ávila era un problema, ahora ya son dos. Uno que el Ávila está más lejos, y otro que el equipo charro siente el aliento del Tordesillas en el cogote. Un Tordesillas que ha dado una lección a todo el mundo. De deportividad facilitando la asistencia de una gran masa visitante y de dejarse la piel en el campo logrando los tres puntos.

Pero una vez más se demuestra que el fútbol va de otra cosa. Dejarse la piel es metafórico, como lo es remar. Está claro que todos deben remar en la misma dirección (algo que parece imposible en este club), pero de lo que se trata es de jugar al fútbol y poner redaños. Ni más ni menos. De lo primero varios jugadores del Salamanca UDS están sobrados y de lo segundo, sólo ellos lo saben. Yo quiero creer que todos lo dan todo en el campo. Lo que percibimos desde fuera no dejan de ser sensaciones personales. De hecho, estoy convencido de que cada aficionado daría una opinión distinta de otro, si bien tenemos que tener en cuenta que, una vez que algunos se pronuncian, es fácil que un importante número le siga y repita la opinión. Pero eso no quiere decir que sea la correcta.

El fútbol es otra cosa sí, y, como digo siempre, cada siete días te da una nueva oportunidad. Aquí la reválida no está en septiembre, está en el siguiente domingo o miércoles. Quedan cuatro partidos creo, y ahora parece imposible, pero una victoria charra y una derrota abulense dejarían todo a tiro de partido quedando tres choques por jugar y toda la presión para el Ávila, así que tengamos en cuenta que hasta el rabo todo es toro y dejemos de hacer valoraciones en caliente que no por ser más lógicas van a convertirse en realidad.

Y si no asciende como primero, quedan los play-off y estos son siempre una fiesta del fútbol. Y el Salamanca UDS tiene tantas opciones como el que más. Así que dejémonos de tremendismos y de populismos. A pensar en el siguiente partido y luego ya veremos.

Lo que queda claro es que este club y, cuando digo club me refiero a sus dirigentes, tiene que reflexionar. Meter a seis mil o siete mil personas en el Helmántico el otro día, llevar a mil a Tordesillas y superar con creces la primera cifra en caso de play-off, es algo que obliga, como lo hace el escudo y el estadio. No puede ser que se acumulen decepciones. La dignidad, en un club que luce ese escudo, no sólo debe suponerse, sino que debe estar presente en todos y cada uno de los momentos, en especial en los noventa o cien minutos de cada partido y en el campo. Del peso del escudo os hablaré muy pronto, pero de momento focalicemos todos nuestros pensamientos, todos nuestros esfuerzos en el próximo paso y luego ya veremos. Pero dejémonos de épicas, de películas y de historias y hagámoslo como hay que hacerlo, con esas dos premisas: fútbol y redaños. Luego Dios proveerá.