Salamanca UDS, ¿Pendencieros United?

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Salamanca UDS Atletico Astorga 113

No sé por qué, pero cuando piensas que el Salamanca UDS no te va a sorprender, sucede algo que te deja patidifuso y que te hace dudar si lo de este club es real o es una serie de Netflix o ya una realidad del metaverso.

De lo deportivo es casi mejor ni hablar. A nadie le pilla de improviso la derrota del pasado fin de semana en Almazán. El triunfo ante el Palencia (disculpen el juego de palabras), si me apuran, con apuros, se quedó en agua de borrajas, porque en Soria se volvió a la cruda realidad y la cruda realidad pasa por tener que apretar los dientes para salvar la temporada entrando en el ‘play-off’ de ascenso. Es cierto que en fútbol las cosas cambian de un día para otro, pero también lo es que no tiene la mejor pinta. Los datos son demoledores. En los últimos ocho encuentros, cinco derrotas, dos empates y sólo la ‘pírrica’ victoria ante el Palencia. Esas cinco derrotas han sido en los últimos seis encuentros (tres puntos de dieciocho). El balance es de sólo cinco puntos de 24. Y del juego pues tampoco hablamos. O las cosas empiezan a cambiar y ya mismo o el resto de temporada puede ser un auténtico calvario.

Eso sí. Hay dos buenas noticias. La primera que, a pesar de todo ello, el equipo charro es quinto y sigue en puestos de ‘play-off’ de ascenso. La segunda, que hay 800 aficionados que, a pesar de ello, siguen yendo al Helmántico. Eso sí, por si acaso, no se fíen del Santa Marta, próximo rival en el feudo charro el domingo.

La situación, sin duda, me fastidia por Jehú Chiapas, que, como jugador, dio un gran rendimiento al equipo, y por la mayoría de los jugadores, que atraviesan un momento difícil. Algo tiene que pasar ajeno para que, pese a que muchos futbolistas atesoran un gran nivel, no den el rendimiento mínimo que, a nivel individual, y, sobre todo, al colectivo, se espera. Para ellos, por supuesto, todo mi cariño, respeto y suerte, pero aquí estamos para tratar de dar luz y analizar una situación a la que, a veces, es difícil dar explicación.

Sin embargo, por lo que sea, siempre hay algo en el entorno que cada día deteriora un poco más la ya maltrecha imagen del club.

En esta ocasión, me ha sorprendido la polémica desatada en redes sociales ante la llegada de Jesús Verduzco, persona de confianza del presidente y propietario, Manuel Lovato. Parece ser que ha habido en Twitter un cruce de declaraciones entre Verduzco y algunos aficionados con avatares anónimos, a los que Verduzco ha emplazado “a dar la cara”. Al final, lo que queda es una imagen pendenciera que hace recordar el desagradable ‘affaire’ en el que se vio involucrado Monárrez hace dos temporadas y que acabó con la salida del futbolista. ¿Estamos locos? Porque era ya lo que nos faltaba.

Conocí a Verduzco en su anterior estancia en Salamanca. Por delegación de Lovato, llevó las riendas del club unos meses. Lo cierto es que lo de llevar las riendas en el Salamanca UDS no es plato de buen gusto. En realidad es un ‘papelón’ que el mexicano cumplió con gran dignidad. Básicamente se dedicó a tratar de poner al día las deudas e intentar lo que se suele denominar hacer quitas de las mismas y ser cercano a la gente. Lo poco que le traté me pareció siempre una persona ecuánime y agradable y, aunque desconozco su gestión en el fútbol salvo aquellos meses, parece ser que ha llevado a cabo con éxito la dirección de alguna empresa de Manuel Lovato.

En cualquier caso, todo indica que, voluntaria o involuntariamente, ha caído en la red que suelen tender las redes sociales. Al final, la imagen que se ha trasladado es de enfrentamiento entre la parte de gestión del club y sus aficionados, una imagen ‘pendenciera’ que en nada beneficia al club sino todo lo contrario. Quiero pensar que lo que ha pretendido es invitar a los aficionados que escriben desde avatares anónimos a que salgan de ellos y conversen con él como personas civilizadas, pero, en cualquier caso, la impresión que se ha dado, o lo que han interpretado muchos aficionados charros que, enseguida han reaccionado reprochando esa actitud, es la contraria.

Estoy convencido que el club lo aclarará y que lo que parece una actitud ‘pendenciera’ se convierta en una toma de contacto y de unión entre los directivos y sus aficionados, una relación que parece no atravesar por su mejor momento.

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