Tras una temporada irregular que, después de infinitas dudas, acabó con el broche de oro del ascenso a Segunda RFEF (no era tan importante subir a Segunda RFEF sino abandonar de una vez por todas la Tercera RFEF, espero que se entienda este matiz), en unas horas arranca otra campaña. Los estómagos blanquinegros se llenan de mariposas. Desde nuestra posición de espectadores/analistas, lo cierto es que tenemos más ganas por el hecho de ver si se cumplen parte de las expectativas que ilusión, porque en lo deportivo, y teniendo en cuenta que siempre es osado opinar, consideramos que hay carencias importantes y que se cierra el mercado quizá con más prisas que lógicas.
Así que vamos con ello para que luego no se diga y lo vamos a hacer diferenciando lo deportivo de lo administrativo, ya que igual que, a nivel personal, lo deportivo no ha acabado de convencernos, en lo administrativo se valoran muy mucho los pasos que se están dando y la ilusión que derrocha mucha de la gente que está trabajando dentro.
En especial las imágenes de ayer de reforma de la zona de vestuarios y sala de prensa es algo que nos llega al alma. Algunos de ustedes no lo sabrán, pero un servidor fue el responsable de esa sala durante más de un lustro. La conocía de siempre como periodista. Recuerdo haber asistido a ruedas de prensa con todo tipo de entrenadores y en distintas categorías, incluso en aquellas ruedas de prensa en Primera en las que la gente se quedaba fuera (desconozco el tirón que tienen ahora). Aquellas fotos de retratos de ilustres del club en las paredes, aquellos conectores telefónicos para las radios de la época de los noventa, aquella tarima para las cámaras de televisión, gente pasando por los estrechos pasillos laterales, los fotógrafos agazapados junto a la puerta o acercándose para pillar un primer plano. ¡¡¡Puf!!! Pero si a mi mente llegan aquellos recuerdos, más lo hacen los de esa etapa al frente de la comunicación del club. Una etapa en la que las instalaciones presentaban un deterioro evidente. Uno todavía recuerda las goteras, el miedo a que el techo se hundiera, tener que coger la fregona para quitar el agua apenas instantes antes de que los periodistas entraran. Infinidad de anécdotas que mucha gente no sabe. Mucha tierra masticada. Por eso, la ilusión que me hace ver cómo le meten mano, es inmensa y creo que todo ello hay que agradecérselo a la gente que ha entrado. Y, aunque cada vez tengo más claro que poco pintan en el club pues me da que las decisiones deportivas y principales parten de la propiedad, también me queda claro que tienen la autonomía suficiente en estas lides para dar a la entidad el salto que necesita e ilusionar a mucha gente y si ellos aceptan ese rol, también debemos hacerlo los demás. Todo ello dependerá de que lo deportivo y lo administrativo vayan de la mano. De que ninguna de las partes cojee, porque en caso de fallar una, las consecuencias pueden ser muy negativas para la otra. Por eso me preocupa tanto lo deportivo.
En este último aspecto, el club se afana en completar una plantilla que mantiene la base de la pasada temporada. Muchos de los futbolistas que hay tenían contrato y creo que tienen de sobra calidad para la categoría. Además, la mayoría de ellos, han demostrado su sentido de pertenencia. Me refiero a los Amaro, Caramelo, Cristeto, Navas, Alvarito o al propio Benito, … Creo que la columna vertebral es muy buena, desde Villanueva hasta Juancho o Maikel, con dos centrales top como Casado y Murúa, pero también tenemos las incógnitas del rendimiento de algunos futbolistas que, o salen de lesiones o no han jugado en la categoría. Entre ellos el propio Martín Galván. Enchufado es diferencial, pero tiene que estar al cien por cien. El resto tienen que demostrar su hueco en una plantilla que, esta semana, ha ido creciendo para tapar esas carencias que denunciábamos hace unos artículos. Sin embargo, habrá que esperar también el rendimiento para poder juzgar, porque, aunque hablemos de buenos jugadores, no lo hacemos tampoco de futbolistas diferenciales. Pero es algo que mejor esperar a que avancen los primeros partidos para poder dar una opinión más ajustada. Ilusionante, ilusionante, tampoco es, pero ‘esto es fútbol, papá’.
En cuanto a la nueva categoría, es una buena ocasión para disfrutar. El objetivo por parte del club vuelve a ser ambicioso (no lo comparto) y es ascender, pero no dejan de ser palabras. Ahora hay que trasladarlo al verde. Hay un grupo de equipos punteros en la categoría a cuyo nivel debería aspirar a estar el Salamanca UDS, pero también hay cuatro o cinco equipos que deberían estar por debajo del club charro. Se presenta, además, una liga igualada en la que la línea que separe el éxito del fracaso va a ser muy fina y depender de detalles. Esperamos que, de una vez por todas, el Salamanca UDS cuide esos detalles para tranquilidad de una afición entregada que, ya de antemano, vuelve a ser lo mejor del club. La primera piedra de toque, el Escobedo, un equipo de carácter amateur que no sólo debería servir de aprendizaje por la motivación que presenten, sino que también debería servir de empujón para que el club charro consiga un buen resultado que le permita coger moral e ilusión para lo que viene.