Si es que es lo más sencillo del mundo. Era sólo eso lo que se pedía. Una victoria que sirva para subir la autoestima, para los de dentro… pero, sobre todo, para los de fuera, que llevaban ya cinco largos partidos mirando para un lado y para otro sin saber ni qué pensar ni qué decir. Un exiguo 0-1 en un partido que, probablemente tampoco haya sido el mejor de la pretemporada. Un gol en una jugada de estrategia, ni siquiera en una jugada brillante a base de combinaciones. Eso sí, un gol del jugador que mejores sensaciones parece estar dejando esta pretemporada. Pero una victoria que permite a esos aficionados creer que todo lo que hasta ahora parecían excusas (que si es pretemporada y no importa el resultado, que si las que ahora no entran luego entrarán, que si aunque hayamos perdido el equipo ha sido superior, que si esto, que si lo otro) se conviertan en creíbles. Que uno sabe que es así, pero que es duro afrontar una pretemporada con los resultados que estaba cosechando este Salamanca UDS.
Porque como les he comentado en muchas ocasiones, el Salamanca no es un club cualquiera, ni por el estadio, ni por el escudo que lleva, ni por los colores, ni por otras cosas que le convierten ahora mismo en un club peculiar. Y eso influye en los partidos. Todo influye, pero en este club lo hace en una mayor cuantía. El Salamanca tiene la obligación de ganar siempre, incluso en los amistosos. Tiene una gran afición que le sigue a ciegas, pero que está cansada de tanto sufrir. Esa afición tiene un gran corazón, pero ese corazón también duele cuando las cosas no salen. Es una afición que perdona casi todo si percibe que los jugadores dan todo. En ese caso da igual el resultado. Lo que no perdona la afición es cuando las cosas se hacen mal y, encima, se traslada al campo y los jugadores no dan la talla. Pero cuando la dan… pocas aficiones hay como esta. Y estoy convencido que hoy todos han ido con una sonrisa a trabajar, aunque no hayan visto el partido.
Yo no tuve la ocasión de verlo tampoco. Por eso, no puedo hablar de su desarrollo, sólo he leído por ahí algún resumen, pero esos resúmenes suelen ser bastante parciales. Al final parece que fue un partido intenso, con dos equipos que van a ser rivales directos en la Liga, que hubo brega, pero también alguna ocasión y que se decidió en un córner. Quédense con esa radiografía, porque es fácil que se repita en muchos partidos de Liga.
La victoria, además, fíjense qué tontería, tiene un doble valor, pues, además de la autoestima, es un baño de confianza tanto para los técnicos en su trabajo, como para los futbolistas en su capacidad. Las dudas son normales cuando las cosas no salen, tanto como lo es la confianza cuando los resultados son los esperados y estoy convencido que, tras los últimos resultados, alguna duda en alguno había sembrado.
Así que ahora, por un rato, pueden llevar todos la cabeza alta. No han ganado un título, no han logrado ningún ascenso, pero han hecho aquello que muchos esperaban con ansiedad y eso es importante y, al igual que se han llevado palos cuando las cosas han salido mal, es justo también que ahora se lleven alabanzas. Sin tirar cohetes, pero sí reconociendo el trabajo bien hecho que, además, va acompañado de un buen resultado.
Leyéndome a mí mismo parece también que estuviera narrando la victoria en la final de la Champions cuando es sólo un simple partido de pretemporada, pero es que estos partidos también sirven para estas cosas. Ese círculo de buenos resultados, ganas de abonarse, ganas de patrocinar, ganas de subirse al carro, es importante en pretemporada, cuando la gente está conociendo los futbolistas, viendo lo que le espera el resto del año. Si lo que ve es bueno, le quedarán ganas de que llegue. Si no le gusta lo que ve, por el contrario, le hará alejarse todo lo que pueda en vista a una temporada de sufrimiento y malos resultados.
Y con estas llegamos ya a la última prueba de temporada. Este fin de semana en Ciudad Rodrigo, un encuentro típico de la pretemporada entre dos clubes amigos de siempre. Otro equipo que querrá agradar a sus aficionados y que tratará de poner en dificultad a los de María como ya hicieron Santa Marta o el Diocesanos en el Helmántico, los tormesinos rivales directos de los blanquinegros. El Salamanca UDS, por su parte, debe cosechar un buen resultado para centrarse ya, definitivamente, en su debut liguero y para que esas dudas que hubieran podido surgir, se disipen definitivamente.