El otro día, tras ganar el Barcelona la Supercopa ante el Real Madrid, el técnico azulgrana, Xavi Hernández, expresaba su satisfacción por ganar el título, pero sobre todo por “el cómo”, por la forma en la que habían ganado. Queda claro tanto por el resultado como por el transcurrir del juego que el Barcelona fue muy superior a su rival y un justo vencedor, pero lo que a un servidor no le queda tan claro es el cómo que predicaba. Circularon bien el balón, alguna ocasión más que su rival y, sobre todo, mayor eficacia, pero, ¿verdaderamente el cómo al que se refería fue tan diferencial? ¿realizó el Barcelona un partido tan brillante como para presumir del cómo? Para mí el cómo fue tener bien estudiado al rival, hacer buen planteamiento y que ese planteamiento te salga a la perfección, pero tampoco es que el conjunto catalán desplegara el fútbol coral de otras veces o de otras etapas. También hay que ver el nivel del rival y pienso que el Real Madrid no fue el Real Madrid del cuchillo entre los dientes de otras veces. Pero no deja de ser una opinión que expresa que el cómo es algo ventajista. Si juego bien presumo de lo bien que juego y si no me salen las cosas me escudo en que era un partido que había que ganar y se ganó, por ejemplo, el del Atlético de Madrid.
Viene al hilo esta perorata por el partido del Salamanca UDS. Después de cuatro derrotas consecutivas, el equipo se reencontraba con la victoria. Dejo claro que a mí, el equipo no me acabó de gustar, ni fú, ni fá. De hecho, pienso que, de haber estado un poco acertado el Palencia en la segunda mitad, el resultado habría sido otro y el Palencia no me parece, ni de lejos, uno de los equipos potentes de la categoría sino todo lo contrario.
Pero, tras escuchar las declaraciones de técnicos y jugadores, se afirmaba que lo importante era ganar y se ganó. Eso es el fútbol. Lo importante es ganar, pero lo es siempre. Pero el hecho de que sea lo importante, no quita que, sin embargo, hay veces que el cómo también importa y mucho. Importa cuando juegas en el Helmántico, cuando elaboras una plantilla para ser campeón, cuando no dando nada tienes 1.500 seguidores que van a arroparte llueva, nieve o haga sol, importa cuando ya desesperado un grupo de aficionados del Fondo Sur gritan “Dueñas, vete ya” y “directiva, dimisión”, y nadie les secunda, importa y mucho.
Un equipo como el Salamanca tiene que aspirar a algo más y no digo yo que siempre tenga que ser infinitamente superior a sus rivales, porque esto es la Tercera y nadie te va a regalar nada, pero el Salamanca UDS tiene, por lo que presume representar, unas obligaciones que, a lo mejor no tienen otros equipos y sí. Es cierto que esas obligaciones pesan al ponerse la camiseta, pesan cuando las cosas salen mal, pesan al salir al escenario del Helmántico,…
El escudo, la historia y el imaginario colectivo de sus aficionados merece un respeto y un respeto grande. Estoy convencido que todos los que forman el club buscan lo mejor y lo dan todo, pero es una obviedad que el camino que se elige un año tras otro no es el correcto. No sé si es la dejadez en el mantenimiento del estadio que se traslade al campo, no sé si son los retrasos en los pagos (alguno hay, aunque todos coinciden en que no es mucho. Habría que conocerlo en profundidad. Ningún retraso es agradable, sea mucho o poco y estoy convencido de que afecta. En cualquier caso, no parece aceptable como modo de gestión y aquí parece haberse instalado hace tiempo. Parece que hay que dar gracias porque “solo” te deban mes y medio cuando debería ser un motivo de vergüenza, no para el trabajador/futbolista sino para el gestor, más cuando da a entender que es poseedor de un importante caudal de dinero y cuando le gusta hacer ostentación de ello en ocasiones).
Por eso ganar se antoja necesario para el Salamanca UDS, pero también se parece obligatorio hacerlo con una mínima solvencia en muchas ocasiones, saber cerrar los partidos cuando lo tiene a tiro. Que es Tercera lo sabemos todos, pero no se puede sacar los partidos que se sacan con la dificultad que se transmite. A partir de ahí, poco más hay que hablar. Apoyar a Jehú Chiapas en su nueva etapa y apoyar a la plantilla, que cuenta con un ramillete de jugadores expertos e importantes que tienen que liderar la remontada en la segunda vuelta para que la sufrida afición pueda soñar. Al fin y al cabo, lo único que pide es “no pasar vergüenza” y poder soñar de vez en cuando y, actualmente, ni una cosa ni la otra.