¿Desigualdad en la Universidad de Salamanca?

- en Educación
Campus Miguel de Unamuno Salamanca

El pasado 7 de junio de 2022 doce empleados predoctorales de la Universidad de Salamanca vieron cómo la empresa para la que trabajan no les otorgó el mismo derecho que sí disfrutaron otras personas.

Este grupo de jóvenes investigadores formaba parte de las 26 personas que se incorporaron el 7 de junio de 2018. Su contrato predoctoral lo obtuvieron por concurrencia competitiva en la convocatoria de la Junta de Castilla y León (cofinanciado por el Fondo Social Europeo). Con la ilusión y responsabilidad que conlleva este tipo de contrato, los investigadores de la Universidad de Salamanca vieron truncado su trabajo con el Estado de Alarma que se decretó en España en marzo de 2020. Como le sucedió al resto de investigadores, el tiempo perdido resultaba valioso para el desarrollo normal de sus proyectos de investigación. Interrupción repentina de proyectos por el Estado de Alarma, roturas de stock en materiales de investigación, limitaciones para la realización de estancias internacionales, etc. hacen que las condiciones del contrato de estos trabajadores no sean iguales a las de sus colegas de años anteriores. Por ello, siguiendo la iniciativa propuesta por el Gobierno Estatal, a lo largo de 2021 muchas instituciones asumieron
el gasto de extender dichos contratos con prórrogas de entre 3-6 meses tratando de equiparar las condiciones de disfrute del contrato de todos los beneficiarios. Así, estos nuevos doctores podrían completar sus proyectos de investigación y competir en igualdad competitiva en los siguientes pasos de su carrera profesional.

La Universidad de Salamanca fue una de las instituciones que durante el año 2021 prorrogó los contratos de sus investigadores predoctorales manifestándose a favor de evitar perjuicio a sus trabajadores. Sin embargo, durante la presente anualidad la propia Universidad ha tomado la decisión de no extender los contratos de los empleados con el contrato de la Junta de Castilla y León. Desde INNOVA Salamanca se ha acudido a la Junta para pedir un compromiso económico, pero desde Valladolid siguen con su hoja de ruta habitual: invertir lo mínimo en el desarrollo de la investigación en la Comunidad. Con ello, todo queda en manos de las universidades. Así, se
dan en Castilla y León las paradojas de que la Universidad de Valladolid sí prorroga los contratos y otras como Burgos o Salamanca no lo hacen.

Pero lo grave de la situación va más allá de la política territorial. El agravio comparativo que se realiza en la USAL a personas con el mismo tipo de contrato y cuya única diferencia es el origen de la contratación del empleado, nos parece preocupante. Al final, ya fuera por un concurso estatal, regional o local, todos somos empleados de la Universidad de Salamanca, que es la empresa que debe garantizar la igualdad de oportunidades, derechos y deberes de sus empleados. Y más si cabe, en la base, donde se encuentran los investigadores más débiles de nuestra institución.

Por todo esto, desde INNOVA-Salamanca y desde la Federación de Jóvenes Investigadores seguimos trabajando para encontrar soluciones que ayuden a nuestros compañeros y compañeras a poder continuar su carrera profesional.

Fdo: INNOVA-Salamanca

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