Introducción al mundo empresarial y formas organizativas

- en Empresas
Organización empresarial

En el momento en el que se habla de una gran corporación como las que se conocen hoy en día, hace falta desarrollar métodos organizativos innovadores para gestionar todo el conjunto de operaciones. Los estudios empíricos afirman que, cuanto más grande y más diversificada esté la compañía, más compleja se vuelve el control y supervisión de sus distintas unidades estratégicas de negocios (o comúnmente conocidas como negocios) lo que se traduce, entre otros conceptos en un incremento de costes, tanto de tiempo, como de supervisión e información. A continuación, se dará un pequeño repaso de la evolución histórica de los sistemas organizativos clásicos hasta llegar al innovador modelo multidivisional.

En torno a este tema se circunscribe un elemento esencial, la sede central o también conocida como oficina o dirección corporativa. Es la encargada de tomar las decisiones principales que definen a la empresa, seleccionar los negocios en los que entrar o asignar recursos a cada unidad corporativa.

Al comienzo, los diseños organizativos se desarrollaron en un contexto poco flexible, con una visión centrada en la producción y no en el mercado. Se trataban de empresas jóvenes, que apenas estaban dando sus primeros pasos y que trataban de acumular experiencia, es el caso de la industria ferroviaria. Los primeros grandes cambios organizativos, según el historiador estadounidense Alfred Chandler, se dieron en la primera mitad del siglo XIX, desarrollando diversas formas que se pueden insertar en dos grupos: las formas simples y las formas complejas.

Dentro de las formas simples se pueden encontrar los equipos, caracterizados por llevar a cabo una actividad colectiva y en cooperación con el resto de los miembros de la organización. El principio en el que se basa este estilo organizativo se halla en que los resultados globales gracias a la cooperación deben ser mayores a la suma individual de cada miembro en el caso de que actuasen por solitario.

La otra variante que se puede encontrar en este grupo es la jerarquía simple, caracterizada por la existencia de una red, que conecta a cada miembro de la organización con un centro común, con el objetivo de canalizar los flujos de información y la toma de decisiones.

Dentro de las formas complejas se puede hablar de la forma U o estructura multifuncional. Hay que tener en cuenta que este diseño se aplica a empresas de tamaño medio, monoproductoras y con capacidad de alcanzar economías de escala, sin dejar de lado la figura de la unidad central.  Sin embargo, presenta una serie de inconvenientes asociados a la expansión empresarial. A medida que la corporación crece, es más difícil tomar decisiones que engloben a la empresa en su conjunto, originando costes de ineficiencia asociados a la pérdida de control. Se trata de una consecuencia directa del crecimiento y por ello se han ido desarrollando otros modelos para tratar de paliar o eliminar estos aspectos negativos.

El fruto de muchos estudios ha originado la denominada forma M o estructura multidivisional, según la terminología del economista O.E. Williamson (1975). Este modelo cambió el paradigma de los modelos organizacionales que se venían desarrollando hasta entonces, permitiendo una mayor descentralización en la toma de decisiones y que paulatinamente fue sustituyendo al resto de modelos. La forma M da lugar a divisiones operativas, enfocadas a cada uno de los negocios de la empresa y en los que la sede central cede competencias de carácter rutinario a los directivos encargados de cada división. Las características de esta estructura son:

  • Los directivos generales pertenecen a la sede central o matriz, encargados de crear valor para los distintos negocios y de supervisar que las actuaciones de las divisiones benefician al conjunto y no solamente a la unidad.
  • Se distingue entre decisiones operativas y corporativas, de las que se encargan los directivos divisionales y la sede central respectivamente.
  • Todas las actividades que lleva a cabo la empresa se dividen en negocios. Cada negocio actúa en la práctica como una empresa autónoma, aunque las directrices principales provengan de la matriz. Por tanto, poseen cierta autonomía y se pueden entender como centros de beneficio, porque asumen riesgos y deben gestionar los gastos e ingresos de sus actividades.

Este modelo, por tanto, es más propenso a que lo apliquen empresas diversificadas (que actúan en diversos negocios) y, además, favorece la eficiencia de cada negocio al competir cada división por los recursos disponibles que asigna la sede central. Esto quiere decir que la matriz destinará mayores fondos a aquellas divisiones que obtengan mejores resultados, lo que da lugar a una persistente búsqueda por lograr una mejor posición que el resto de las unidades. Sin embargo, la estructura multidivisional no es perfecta y tiene una serie de inconvenientes:

  • Problemas de actividades y responsabilidades: Las actividades descentralizadas suelen ir acompañas de mayores responsabilidades.
  • Problemas de incentivos y de control: La descentralización lleva consigo problemas de información asimétrica (la información no es igual para todas las divisiones de la empresa) y con ello la posibilidad de comportamientos oportunistas. Esto conlleva al desarrollo de sistemas de incentivos que traten de mantener el control y evitar estas tendencias individualistas.

La organización se podría asimilar al propio cuerpo humano. Nace, crece y se desarrolla a través de la experiencia, trata de adaptarse al entorno cambiante para lograr su supervivencia. Algunas ni si quiera llegan a crecer, sino que nacen para desaparecer al poco tiempo, por eso es importante desarrollar una estructura organizativa eficiente, que sea capaz de aprovechar las oportunidades y los puntos fuertes de la organización. El diseño organizativo es fundamental para el éxito empresarial.

Fuente:

  • Williamson O. (1975): “Markets and Hierarchies: Analysis and Antitrust Implications, Free Press, Nueva York.”
  • Arrow, K. J. (1969). “The Organization of Economic Activity: Issues Pertinent to the Choice of Market versus Non-Market Allocations”
  • MILGROM, Paul. ROBERTS, John. Economía, Organización y Gestión de Empresas. Ariel Economía. Barcelona. 1993.

 

 

 

Autor

Grado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Salamanca. Aficionado a los deportes de contacto como el Taekwondo.