Amor, amor…

- en Firmas

Qué difícil es enfrentarse al folio en blanco con esta palabra. ¿Qué es el amor? Supongo que cada uno de nosotros tenemos una definición de esta palabra que resulta totalmente diferente a la de los demás. Además no hemos hablado de los tipos de amor que pueden existir, y digo pueden porque seguro que distinguiríamos varios , pero si nos centramos en el amor romántico , por acotarlo ¿Qué es?¿Cómo se sabe si lo has encontrado?¿Es real?¿Puedes pensar que estás enamorado y en realidad no sea amor?

Me vienen a la mente cientos de preguntas sobre el amor, de las cuales nadie tiene una respuesta global que satisfaga a todos pero si sus propias vivencias. Comenzamos a sentir el “amor romántico”, siempre hablando en términos
generales, en la adolescencia. Ese amor es uno de los más bonitos aunque muchas veces de los más dolorosos, pero posiblemente te acompañe el resto de tus días, y cada relación posterior que tengas la compares con este primer amor. ¡No lo hagas! ¡Craso error! ¡Saldrás perdiendo!, y hará plantearte si de verdad estás enamorado. El primer amor es precioso, hace que por las mañanas te despiertes con una sonrisa, que te den igual las broncas de tus padres y profesores , porque verás a esa persona y solo con verla ya serás feliz, todo lo que pase en el mundo dará lo mismo. Ese sentimiento inicial que se tiene ,aunque no sea ni siquiera correspondido, es fantástico, después pasan los años…

Desde ese momento, nuestra banda sonora romántica, se basará en nuestras propias “historias de amor, ojos que miran con ilusión, pasiones vividas entre los dos..” como bien decían los OBK.

Pocas personas habrán consolidado ese primer amor, y la vida sigue. Ya hemos superado ese amor inicial y podemos afrontar el nuevo futuro lleno de posibilidades que tenemos delante sin soltar una sola lágrima.

Empiezas a conocer a otras personas, a ilusionarte, a enamorarte, a intentar compatibilizar los estudios con el amor, con las distancias, con los primeros trabajos. Porque las cosas, señores y señoras, ya no son como antes, ahora el destino nos junta pero por lo caprichoso de su naturaleza nos separa a su antojo, y ahí nos demuestra que tal de fuerte es ese nexo, esa unión con la otra persona.

A veces conseguimos mantener esas relaciones a distancia que están tan a la orden del día, unos meses ,unos años, pero por el camino se nos van cruzando otras personas y muchas veces esto hace que la relación se acabe.

Entonces…¿Qué es en realidad el amor?¿ Cuándo sabes ya que puedes parar de buscar?, porque si tú estás con tu pareja y la distancia ,por ejemplo, os pone a prueba y fracasas porque conoces a alguien, ¿Qué pasa con la relación anterior?¿No era amor?¿Qué ha cambiado?¿Nosotros? o la realidad es que no hay un verdadero amor para cada uno de nosotros. Que el gran amor ese de las películas de Hollywood no existe, que nos conformamos con alguien que nos hace más llevadero el día a día, pero que podemos cambiar cuando aparezca algo más interesante. ¿En eso se ha convertido el amor? O mejor dicho ¿En qué lo hemos convertido?

En algo de usar y tirar , que cojo y suelto a mi conveniencia pero que no es real.

Este que está aquí, lo siente, pero se niega a aceptar esa hipotética realidad. Yo sigo creyendo en ese amor de las películas, que considero sí existe pero también pienso que puede que pase toda tu vida y nunca lo encuentres. Ni siquiera creo que debas buscarlo, si llega bienvenido sea, pero mientras tanto hay que aprender a vivir en soledad. A aguantarse a uno mismo, a no necesitar a nadie al lado para ser feliz, tienes tu familia, tus amigos, te tienes a ti. No necesitas nada más para ser feliz.

Si llega esa persona que construye para ti la casa blanca con ventanas azules del “diario de Noah”, sabrás que es la correcta y no te cabrá lugar a duda. Mientras eso llega, o aunque no llegue, aprovecha la vida, disfrútala, exprímela al máximo, porque son dos días y uno llueve, y no podemos desaprovechar ningún momento lamentándonos de nuestra propia infelicidad. La cual fácilmente seria subsanable si apretáramos el interruptor correspondiente de nuestro cerebro que hace que valoremos las pequeñas cosas del día a día.

Es fundamental que cada día hagas cosas que te hagan sentir feliz, sin que sean grandes cosas, pero si necesarias. Un café con amigos, una serie en Netflix, una canción con el volumen al máximo, mil cosas que hacen que sonrías y seas feliz por segundos, eso segundos son imprescindibles, y nos crean un estado de paz, alegría y felicidad que nos marca y nos enseña la suerte que tenemos por el mero hecho de estar vivos.

A veces nos damos cuenta tarde, y se nos ha pasado la vida sin ser felices por estar todo el día buscando el amor, desesperados por conseguirlo, agarrándonos, a veces, a un clavo ardiendo o autoengañándonos porque las “normas” de la sociedad nos dicen que se nos está “pasando el arroz” y tenemos que crear ¡YA! una familia y tener hijos como Dios manda.

O por estar pensando en ese primer amor que por ser el primero creemos que es el amor verdadero y los demás son solo para olvidar… como bien decía la canción.

Démosle una patada a esas creencias, tirémoslas a la basura, lo único importante aquí es ser feliz, de la manera que queramos, solos ,acompañados, en pareja, con amigos como tú quieras y solo tú decidas, sin dejarte llevar por la corriente ni por “amigos” o “familiares” con sus grandes consejos. No olvides que la felicidad es relativa y depende de uno mismo y como dice otra de esas canciones especiales, “¡A quién le importa lo que yo haga!”.

0 0 votos
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre
0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios