Como cuando deja de doler

- en Firmas
maria lopez 1

Cantos de sirena al dormirme
Si sé que me despierto con tu amor
Cantos de sirena al dormirme
Si sé que me despierta tu calor

Tenía prisa, aunque en realidad no sabía a donde iba.

Pero tenia prisa.

Habían pasado más de 20 años y no le había vuelto a ver, y ni siquiera se acordaba.

O sí.

Y por el camino, los charcos.

Daba igual si los saltaba, los sorteaba o caminaba por el borde de puntillas, porque de una manera u otra terminaba siempre calada, con frío, con miedo, y con sed.

Maldita loca, tenía sed y se ahogaba, te lo juro, que con el agua al cuello seguía teniendo sed.

Y después el mismo camino, y la misma piedra, y los charcos.

Los mismos putos charcos.

Se lo encontró en un garito a esa hora en la que solo queda la gente que no tiene nada que perder.

Veinte años.

Veinte putos años.

Se miraron un segundo, casi nada, fue un momento, y ya no había música, ni luces, ni gente, ni niebla, ni ruido, ni nada.

Como cuando te quitas los zapatos después de una noche loca.

Tienen que ser incómodos, de tacón, que te aprieten, que te jodan, que te maten.

Pues así, así como cuando te los quitas.

Como una ducha y a la cama, como poner en bucle tu canción favorita, y una y otra, y otra vez.

Como la cama de tu madre cuando tenias miedo.

Como cuando gritabas “casa”, y ya no podías perder.

“He dicho casa”.

Como el viernes por la tarde.

Como cuando te quieres quedar.

Como cuando me tiras del pelo y te sonrío.

Como el calcetín perdido en el tambor de la lavadora que aparece victorioso, jodido, brillante y confuso para decirte, “he vuelto, lo he logrado, volví “.

Como cuando no sabes que decir, pero no hace falta que digas nada.

Como cuando “baaaanggggg” bala de plata directa al corazón.

Como la risa, la tuya.

Joder.

Tu risa.

Como dormir en la playa,

Como cuando me acaricias la espalda y me lees.

Como follar duro.

Como un puntapié en el culo, que te devuelve a la orbita a la que no sabías volver.

Como tu comida preferida.

Como un botellín de cerveza, si es de lata no vale.

Como cuando te pirabas la clase de historia, para venirte conmigo al bar.

Como el nueve, con el doce y con el dos.

Y otro más.

Como bailar descalza por las calles de Madrid, así, así.

Como cuando deja de doler.

Como el conejo blanco, sin prisa, y sin ganas de huir.

5 1 voto
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios