El Faro de Alejandría: Maneras de relajarte que no te cuestan dinero, pero favorecen tu salud

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La relajación no es solo una poderosa herramienta que es buena para tu salud y bienestar, sino también se convierte en una pieza clave para tu estado emocional en tus ámbitos laborales, sea que trabajes en una empresa o que tengas a cargo varios empleados porque eres un emprendedor/a. ¿Y en el ámbito personal? Como se dice coloquialmente: “tres cuartos de lo mismo”.

Siempre me gusta en este espacio dedicado al bienestar personal como es “El Faro de Alejandría”, poder explicar a mis lectores/as cuál es respecto de la temática que discutimos y desmenuzamos cada día, la que les sea de mayor utilidad. De ahí, que frecuentemente doy réplica a autores, investigadores, etc. para ampliar el espectro de posibilidades que ese bienestar personal que defiendo esté cada vez a mejor alcance de las personas.

Una psicóloga experta y reconocida como es Lisa S. Larsen, profesional que reside en California, Estados Unidos, afirma que “la relajación no es sólo algo divertido, es necesaria para su salud y bienestar general, sin embargo, a pesar de esta necesidad básica, muchos de nosotros somos muy malos para relajarnos”.

Les aseguro que a lo largo de muchos años dictando seminarios sobre inteligencia emocional y el desarrollo de habilidades para ejercer el liderazgo, me he enfrentado (en el buen sentido de la palabra) a grupos de personas de lo más heterogéneos, en referencia a la creencia que tenían al inicio de ese curso y/o seminario, sobre la utilidad de lo que se suponía iban a aprender, y muy especialmente, ser capaces de poner en práctica en sus puestos de trabajo al final de la formación. Esto es lo que también buscan las empresas cuando contratan formadores: que cuánto antes puedan aplicar sus experiencias aprendidas, mejor rentabilidad en el puesto de trabajo.

Esto es del todo cierto, pero lo que hoy me preocupa para mis lectores/as, es que también lo pueden aplicar y con muy buenos resultados en su vida diaria en el ámbito personal. Les ayudará a mejorar muchísimo ese sentimiento de bienestar, además de una mejora evidente para la salud física y mental.

La Dra. Larsen cree que se puede agradecer a nuestra moderna “sociedad go-go-go” (que significa que es energética y emocionante), que las personas tengamos un estilo de vida muy estresante que te pone constantemente en modo de “luchar o huir”, o sea un estado de alerta permanente, lo que puede ser perjudicial para tu salud si no hay nada contra qué “luchar o huir». Hasta aquí su diagnóstico perfecto. Nada que decir.

Pero a continuación agrega que “cuando empleas la respuesta de relajación, tu sistema nervioso parasimpático toma el control y te ayuda a descansar, digerir y repararte«. Y aquí está la clave: sin duda, de lo que ella afirma resulta claro que es un hecho comprobado científicamente que el estrés puede enfermarte. Que te pueden aparecer cosas extrañas en el organismo, desde que te brote urticaria hasta que te duela la cabeza un día sí y otro también.

En cuanto a la urticaria, mucha gente creerá que es una alergia cuando en realidad se ha debido al estrés. No siempre es así, pero sucede. Así como cuando eres una persona que jamás ha sufrido dolores de cabeza, pero de repente te duele la cabeza con una mayor frecuencia, lo que es otro indicador claro de que estás bajo un gran estrés.

Este fenómeno al que se llama estrés libera sustancias químicas que pueden provocar cambios en los nervios y vasos sanguíneos del cerebro, lo que provoca dolor de cabeza. Y la medicina lo dice claramente, que ante la pregunta de si eres propenso/a o no a las migrañas, lo que sí también está probado es que el estrés puede desencadenarlas o empeorarlas.

Obviamente nuestro laboratorio central que es el cerebro, como dicen algunos expertos, llega a sentirse confuso, porque el “estrés también puede enfermarte mentalmente. Un exceso de cortisol, la hormona del estrés, puede dificultar la concentración, lo que provoca problemas de memoria, así como ansiedad o depresión”, es lo que asegura Shanna Levine, médica de atención primaria e instructora clínica de medicina en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.

¿Qué es lo que hay que hacer entonces?

Debes no solo aprender a relajarte, sino a incorporarlo como un buen hábito de vida. Lo hemos comentado en otras entregas de “El Faro de Alejandría” que hay que:

– Relajarse hasta recuperar la concentración, que es obvio que la habías perdido por ese exceso de tensión que estabas experimentando en tu puesto de trabajo.

– Practica cerrar los ojos e inhalar y exhalar lentamente, concentrándote solo en la respiración. Debes sentir como entra el aire en tus pulmones.

Claro está que tú me vas a decir: “pero estoy en medio de mi jornada laboral, cómo voy a hacer esto”. Pues te digo que no en vano las grandes corporaciones empresariales, tipo Google, Amazon, etc. facilitan a su personal espacios para el relax y el descanso, incluyendo gimnasios. Pero esto no es lo que le vas a exigir al propietario de una empresa pyme en la que trabajas, ni tampoco es lo que te puedes permitir para tus empleados en la organización de la cual eres el único dueño. Pero sí puedes facilitar que las cosas, en ambas circunstancias, puedan hacerse.

Me refiero a que en el caso que seas el empleado, tómate en el momento que creas más conveniente para no alterar tu ritmo de tu puesto de trabajo, y sal fuera, camina un rato, respira profundo y relájate, pensando en que simplemente el hecho de que estás sintiéndote mejor por respirar aire puro, caminar y reflexionar, te hará volver a tu puesto con más energías y por supuesto, un mejor nivel de concentración, que con seguridad es superior al que tenías cuando decidiste tomarte ese espacio personal para relajarte.

Las Dra. Larsen recomienda probar una variedad de cosas para descubrir qué te lleva al modo de máxima relajación. Y contrariamente a la creencia popular, no hace falta un costoso día de spa o un viaje a otro país para relajarse. Hay una cantidad de ellas que las tienes a tiro de piedra y que puedes aplicártelas.

¿Es conveniente practicar la relajación unos minutos antes de ir a trabajar?

La relación directa que tiene el estrés y el exceso de trabajo que te lleva al agotamiento con la salud mental, es indudable. ¿Entonces cómo haces para evitar llegar a que casi sin darte cuenta estés al borde del agotamiento?

Sin duda, cuando tu bandeja de papeles pendientes está que desborda, es un buen indicador, como también lo es la cantidad de mails que tienes sin contestar en tu bandeja de entrada. En el caso de que seas ese empleado/a responsable, que no quiere aflojar en ningún momento, pero estás notando que ya no puedes controlar la situación, es conveniente mantener una conversación cara a cara con tu jefe, y de manera directa preguntarle   cuál es el orden de prioridades que tu jefe cree debes hacer. Y lo que en un alto porcentaje de situaciones sucede, es que lo que era algo que te preocupaba, o sea que te generaba estrés, en realidad no es la misma preocupación que ocupa la mente a tu jefe.

¿Te has hecho más problemas en tu cabeza de lo que realmente era la situación? Esto también es consecuencia del cansancio, y por supuesto, el estrés acumulado.

Entonces, de común acuerdo con tu jefe (lo que te dará tranquilidad) habrás podido ajustar la agenda, reasignar tareas y responsabilidades, y muy especialmente las soluciones que nos vienen dadas por las llamadas “tormentas de ideas”. Porque es frecuente que cuando un gerente ve que se está produciendo un problema de rendimiento de su personal, provoque una reunión de departamento y/o equipo, justamente para ver cómo reconducir la situación.

Practica la meditación

Tomarse incluso 10 minutos antes del trabajo para meditar puede ayudarte a llegar a la oficina con una mentalidad mejor y más relajada. ¿Qué cómo lo haces? Camina y practica la respiración profunda, para lo cual debes comenzar concentrándote únicamente en tu respiración, mientras haces un esfuerzo por mantener tu mente libre de pensamientos. Provoca una especie de pasillo, como esos de las pruebas industriales, en las que lo único que hay es el elemento a probar, por ejemplo, la resistencia de un material.

Tú, no probarás la resistencia física de un material, sino la de tu coordinación entre cuerpo y mente, justamente para que logres un estado de relajación, que, en esos diez minutos, te habrá liberado de pensamientos negativos, además de facilitarte que los neutralices y varios de ellos que te están agobiando los conviertas en positivos.

Cuando los asistentes a un curso me preguntan “¿cómo de repente, lo que es negativo voy a convertirlo en positivo?”, mi respuesta con las variantes lógicas que tenga lo que se me consulta es: “solo con ajustar las prioridades del día, caso de reuniones y otras cosas de tu agenda, te van a dar un respiro. Y si profundizas un poco más, mientras te estás relajando y pensando en lo que de este día te está esperando, debes reordenar también qué cosas, incluyendo reuniones, llamadas telefónicas, etc. puedes posponer para realizarlas en otros días de la misma semana, o en función de la importancia que tengan, tal vez hay que aplazarlas para el mes siguiente”.

También agrego a continuación: “tú eres el único responsable de que el trabajo de tu área de responsabilidad salga, por lo que también eres “el dueño de tu tiempo”, obviando eso sí cuando dicho tiempo viene impuesto desde la dirección, por ejemplo, una reunión mensual de todos los departamentos”.

Justamente este momento de relajación es el que te permite reflexionar, reordenar tus ideas, tareas pendientes, así como esas conversaciones que necesitas tener con tu jefe de equipo. En caso de que seas el propietario de la empresa, tres cuartos de lo mismo, porque te está agobiando que el trabajo salga en tiempo y forma, el rendimiento de tu personal, la atención de los clientes, la falta de un determinado producto que te están demandando y un largo etc.

Pero si te tomas ese momento diario, te aseguro que también como el empleado de nuestro relato, encontrarás salida a tus preocupaciones, verás las cosas con más tranquilidad, por supuesto, que, con otra perspectiva, ya que estarás viendo la cosa más relajadamente, y seguro que lo harás como se dice técnicamente “desde otro ángulo de miras”.

Si duda la meditación requiere bastante práctica y autodisciplina. Pero todos los psicólogos y expertos en salud mental, así como los médicos que se han preocupado por la relación entre ésta técnica y el papel que juega en la salud física y mental, coinciden en que después de un tiempo, la meditación puede convertirse en una excelente técnica de relajación.

A tal punto puedes llegar a dominar la técnica y haberla convertido en ese hábito que te refería más arriba, que incluso si alguna vez necesitas relajarte mientras trabajas, seas empleado o propietario, y estás en un momento en el que “no puedes tirar la toalla”, sí puedes hacer una cosa: aléjate de tu escritorio durante unos minutos para concentrarte en la respiración profunda, al mismo tiempo que puedes hacer algunos estiramientos. También es cierto que, en referencia a estos estiramientos, puedes incorporarlos como hábito a lo largo de tu jornada laboral, ya que sin duda contribuirán silenciosa pero seguramente para tu bienestar físico y mental.

En los momentos que ocurre que estás terminando una determinada tarea, seguramente varias veces al día, antes de seguir con la siguiente, es conveniente que te tomes un momento para levantarte de tu escritorio y estirar tu cuerpo. Incluso caminar por la oficina puede ayudarte a sentirte más relajado.

Crea tu ambiente de trabajo ideal

Tómate un tiempo para crear un espacio de trabajo relajante para ti. Programa tiempo en tu semana para limpiar y organizar tu escritorio. Incluso puedes agregar algunos toques personalizados que te hagan sonreír. Agregar pequeños objetos, sean fotos, souvenirs, plantas, etc., puede hacer que tu espacio de trabajo sea único y ayudarte a sentirte relajado.

Aprende a decir «no»

Tu exceso de responsabilidad te lleva siempre a querer demostrar (aunque no sea necesario) que eres un empleado útil, pero ¡cuidado! Tienes que aprender a conocer cuáles son tus limitaciones. Si tu lista de tareas pendientes ya está llena, es posible que debas negarte a realizar trabajo adicional. Incluso la negación no necesariamente significa no hacer algo, sino replantearlo de manera de hacerlo mejor. Cuando estás delimitando tu actividad es para asegurarte de tener tiempo suficiente para realizar según las prioridades que te has fijado y manteniendo un buen ritmo de trabajo, sin que llegues a sentir agobio.

¿Es posible estar relajado en el trabajo?

Cuando leemos y observamos tanto estudios como experiencias reales en organizaciones a escala global, al abordar la problemática de la relajación, también surgen datos interesantes, como que son muchísimos los empleados que aún, sabiendo que tienen que ir a trabajar y que van a cumplir con su obligación con el máximo rigor, en su fuero íntimo se resisten a ir a su puesto de trabajo un día, y también el siguiente. Es como si su responsabilidad la cumpliesen a rajatabla al mismo tiempo que se disgustan por hacerlo. No digamos que, en alguna minoría de situaciones, llegan incluso a aborrecer el trabajo y lo que hacen.

Sin duda, esta actitud negativa es una fuente clara de estrés, con el agravante que en parte pueden contagiarlo a sus compañeros.

¿Es posible revertir esta tendencia? Employés Suisse analizó cómo los empleados pueden hacer más agradable su vida laboral, ya que como también hemos venido sosteniendo desde esta tribuna, es una cuestión de perspectiva.

El proverbio «si no haces lo que amas, entonces ama lo que haces», lo que resalta que es más fácil de aplicar cuando te apasiona tu trabajo. Sin duda, cuando tu trabajo está en niveles máximos de satisfacción personal, porque eres un apasionado del mismo, puede resultar estresante y dar lugar a sorpresas desagradables en términos de carga de trabajo. Consecuentemente, puedes estar también, no en pocas ocasiones al límite de la resistencia, llegando incluso a momentos de agotamiento, lo que como hemos dicho más arriba, deriva en un impacto en tu salud física y mental.

Entre los plazos de entrega, la gestión de un proyecto que ha sufrido continuos cambios en su evolución, el momento en que tienes que cubrir a otros miembros del equipo porque o tienen baja por enfermedad o por vacaciones, es evidente que la carga de estrés estará ahí, “vivita y coleando”. Una vez más será la relajación tu garantía de mantenerte sano. A largo plazo, el estrés tiene efectos nocivos para la salud física y mental de las personas.

Una cosa importante: estar relajado no significa que no te importe

Te aconsejo que:

– Trabajes de manera responsable (no te ofendas, sé que eres responsable) en referencia a que no llegues a niveles de una exigencia que te lleve al agotamiento físico y mental.

– Cuánto más cerca estés de sentirte agotado, no solo será peor para tu rendimiento, sino para que te dejes atrapar por el estrés.

– Si trabajas a gran velocidad porque tu puesto te lo exige, ten en cuenta que siempre estás expuesto a cometer errores y te expones al riesgo de no realizar correctamente tu trabajo, lo cual te disparará el estrés.

– Estar relajado no solo influye positivamente en los resultados de tu trabajo y en tu propia salud, sino que también lo transmites al espacio que compartes con otras personas, y será entonces un ambiente mucho más libre de tensiones, por ende, mejor salud física y mental.

 

Autor

Vicepresidente del FORO Ecofin y director de www.ecofin.es , CEO de www.demuestra.com, Presidente del Instituto Ecofin de Liderazgo, coordinador académico de la Red e Latam del grupo Media-TICS. Puedes enviarme comentarios y consultas a jzunni@telefonica.net