Maternidad

- en Firmas
Lourdes Francés

De todos los sueños de mi infancia, el de la maternidad ha sido el que ha permanecido durante más tiempo inexplorado e inédito para mí.

Hija de mi tiempo, me educaron para el estudio de acuerdo a mis capacidades y gustos y fui postergando tener hijos porque no coincidían en las coordenadas espacio/tiempo ni la oportunidad ni las ganas ni la madurez suficiente para afrontar la responsabilidad que esa tarea requería.

Hasta que en un momento determinado, coincidiendo con la finalización del MIR, sentí que ya estaba preparada para ser madre y como tantas otras decisiones importantes que he tomado a lo largo de mi existencia adulta, ésta la tomé dejándome llevar más por la intuición que por el raciocinio, y así me embarqué en la aventura más maravillosa que la vida me ha presentado.

Ser madre es para mí lo mejor que me ha pasado. Me ha permitido descubrir facetas ignoradas de mi personalidad, me ha enseñado a trascender de mí misma y a volcar en esa tarea perpetua todas mis cualidades personales.

Gestar a mi hijo, parirlo, criarlo y educarlo para que sea una persona madura, honesta e independiente lo considero la obra fundamental de mi existencia y colma todas mis expectativas como madre observar cómo él se maneja en la vida desde que tiene uso de razón.

Orgullosa de mi hijo en todas las facetas de su personalidad, asisto con deleite a cada uno de sus logros, pues no existe reto que se le resista por muy grande e inexpugnable que pueda parecer.

El curso de los años ha hecho que ese hombre al que llamo con fundamento “mi hijo” desde hace ya 30 años, sea mi maestro y mi báculo, que me enseña con su ejemplo diario y me sostiene con su energía e inteligencia.

Te quiero hijo.