Olor

- en Firmas

El olor.

Ese olor se me ha quedado grabado, no sólo en la piel, también en el alma.

Ese olor nunca se irá.

Ese olor me provocaba salir corriendo, abandonar ese lugar al que había ido por voluntad propia, pero empujada, de cierta manera, por la edad.

¿Cómo iba a conseguirlo?

No tenía nada.

No tenía nada material que fuera mío que ofrecer.

A pesar de ese olor, aguanté estoicamente, con el semblante serio, como el resto de personas que inundaban la sala.

Para mi gusto, había demasiadas personas, pero me sentía sola.

Esa soledad acompañada que te hace temblar y que no se va con nada.

Ese olor.

Cada persona relacionamos un olor con un acontecimiento de nuestra vida que puede ser agradable o que puede serlo no tanto.

Sucesos que nos marcan para siempre; que dejan una huella que es casi invisible para el resto del mundo, pero para ti no.

Olores que te transportan a sensaciones, a emociones, a sentimientos.

En mi caso, ese olor me lleva a la decisión más difícil que he tenido que tomar en mi vida.

Fue dar un paso adelante asumiendo todas las consecuencias que vinieran después, dando igual el lado al que se decantara la balanza.

Esa decisión marcaría mi vida.

Decisiones posteriores también serían importantes en mi vida, pero no tendrían tanto peso y valor como ésta.

No me arrepiento del lado al que se inclinó esa balanza imaginaria.

He asumido todo lo que ha venido detrás y lo he “toreado” como he podido, como me han dejado o como he sabido.

Nunca lo tengo del todo claro.

Pero la decisión fue mía.

Tengo la empatía a flor de piel.

Con los años se acentúa más y dejo que lo haga.

Si lo rechazara, dejaría de ser yo.

Cada vez me repito más que soy yo y mis circunstancias.

Cada vez lo tengo más claro.

Esa empatía me lleva a vivir como mías determinadas situaciones que veo en mi día a día, que me enfade viendo una película o que eche la bronca al chulo de turno de la serie que estoy viendo.

La empatía me lleva a tomar como mías determinadas causas que considero de justicia social.

La empatía me lleva a posicionarme del lado de quien determinada parte de la sociedad considera más débil.

Yo recuerdo el olor, pero otras recordarán un gesto, una sensación, una palabra… que les llevará a recordar esa situación que pasaron y que las marcó.

Porque, da igual hacia donde se incline la balanza, eso seguirá siempre contigo.

Aunque esté guardado en el rincón más alejado de tu mente y de tu corazón, cubierto por otros recuerdos más bonitos, más agradables… Siempre estará ahí y saldrá cuando menos te lo esperes.

 

Recomendación audiovisual: Todas somos Jane dirigida por Phyllis Nagi.

Autor

Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la UNED, Licenciada en Derecho por la USAL, Máster en Derechos Humanos y Máster en Malos Tratos y Violencia de Género por la UNED. Técnica de proyectos en prevención y sensibilización en materia de igualdad, violencia de género y sexual.

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