Despedida amarga callada,
sus ojos querían llorar.
Abrazada a su almohada,
a su infancia quiso volar.
Su sonrisa era sincera,
le miró con lealtad.
Era un alma pasajera,
no hubo vínculo, ni la amo.
Despedida amarga callada,
quizá era un gran amor.
Tal vez era ella su hada,
él no le dio su valor.
No llores mi niña amada,
de ti yo voy a cuidar.
Soy tu hermano y te quiero,
hoy te ayudaré a soñar.
Despedida amarga callada,
tus besos saben a miel.
Mis caricias son de amigo,
por ti donaría mi piel.