El patrimonio de la Salamanca subterránea

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Subsuelo de Salamanca

La investigación de los túneles subterráneos de la ciudad sigue su curso gracias a un proyecto municipal para catalogar este patrimonio que se esconde bajo nuestros pies. El arqueólogo Francisco José Vicente lleva meses trabajando en esta iniciativa. Durante este tiempo, ha estudiado testimonios, ha analizado escritos y ha comprobado “in situ” si las historias sobre los túneles que cruzarían el subsuelo salmantino tienen algo de verosímil. Aunque su trabajo aún no ha concluido ya ha obtenido algunas conclusiones interesantes.

Las leyendas sobre los pasadizos subterráneos son sólo eso leyendas. “Muchos testimonios de túneles eran mitificaciones. Había muchas explicaciones recurrentes dentro de la memoria colectiva” explica el arqueólogo.

Al inicio de la investigación y gracias a los documentos hallados hasta aquel momento calculaba que podría haber entre 10 y 12 pasajes. Después de profundizar en el tema y de visitar  los supuestos pasadizos, opina que “es muy difícil decir que son túneles como tal. Son galerías, elementos de desagües, canalizaciones…”.

La mitología de los túneles se repite en otras ciudades de España, como Toledo o Cuenca. Por ejemplo en Cuenca se habla de que hay un montón de pasadizos que al ser estudiados se revelaron como lo que eran en realidad: canalizaciones y desagües. Sin embargo lo que podría parecer un chasco en realidad es un hallazgo que nos lleva a la conclusión de que el patrimonio subterráneo de Salamanca es muy amplio. Se han encontrado criptas, silos, bodegas, sótanos, albañales… que permiten dar una visión mucho más grande sobre lo sucedido en la ciudad.

En estos meses de trabajo han catalogado una veintena de elementos arquitectónicos de interés. En cuanto a su datación es complicado concretarla. El arqueólogo afirma que ya antes de comenzar la investigación ya contaban con encontrar algo más que conductos y pasadizos y así ha sido.

Salamanca es por tanto, mucho más de lo que vemos y admiramos cada día. Existe o existía otra ciudad bajo las aceras y adoquines. Un entramado de galerías subterráneas, la mayor parte,  cegadas  o destruidas, que se usaron como canalizaciones de agua, carboneras o sótanos de almacenaje. Esa es  la versión más creíble y documentada, porque el halo de misterio que ha acompaña a estas construcciones ha dado lugar a todo tipo de leyendas

Salamanca no es sólo lo que vemos y admiramos cada día. Existe y existía otra ciudad paralela bajo las aceras y adoquines. Un entramado de galerías subterráneas, la mayor parte cegadas o destruidas, que se usaron como canalizaciones de agua, carboneras o sótanos de almacenaje. Esa es la versión más creíble y documentada, porque el halo de misterio que acompaña a estas construcciones ha quedado a merced de todo tipo de leyendas.

En los sótanos de la Facultad de Matemáticas, por ejemplo, sí han encontrado lo que podría ser un auténtico pasadizo.

Uno de los mayores ejemplos de esa Salamanca “Bajo tierra” es el Pozo de Nieve, el entramado de galerías de lo que en su día fue el convento de San Andrés.

El denominado “Escorial salmantino” posee una red de túneles que ocupan unos 160 metros cuadrados. A eso hay que añadirle el propio pozo de seis metros de profundidad y un segundo nevero de cuatro metros donde también se acumulaba nieve. Todo ello conforma una red, posiblemente hidraúlica. Algo similar ocurre en el edificio de la Universidad Pontificia de Salamanca, el que fue en su día el Colegio Real de la Compañía de Jesús y cuya primera piedra se puso en 1617. Bajo sus aulas y estancias existen dos galerías subterráneas en paralelo, una más ancha que la otra, que probablemente formaron parte de un entramado mucho más amplio. El fotógrafo Vicente Sierra Puparelli, autor junto a Julián Álvarez Villar del libro “Salamanca desconocida“, se inclina porque el túnel más estrecho pudo conducir agua. “Se aprecia en el desgaste de la piedra arenisca”.

El subsuelo de Salamanca aún encierra muchos misterios y un patrimonio desconocido que espera ser descubierto.

Autor

Virginia Seguín
Periodista licenciada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Máster en Comunicación en entornos digitales por la Universidad Camilo José Cela.

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