Leyendas árabes de las Arribes

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Se conservan abundantes leyendas de los tiempos de cultura árabe en las tierras de las Arribes de Salamanca:

En Pereña de la Ribera: la imagen de Nuestra Señora de los Angeles, conocida después como Nuestra Señora del Castillo, con la llegada de los árabes fue escondida y enterrada por los pereñanos antes de entregarse, bajo uno de los cubos que allí existían.

En Masueco: se habla de la mora encantada dentro de la fortaleza, y de tesoros escondidos; leyendas fabulosas que surgen alrededor de la presencia árabe en la comarca.

En Aldeadávila de la Ribera existen leyendas relacionadas con la virginidad de la doncella Santa Marina, y con la construcción de la Torre de Aldeadávila. La Leyenda de Santa Marina está referenciada en tres libros, y nos habla que existió en tiempos de la dominación musulmana una doncella cristiana llamada Mariana, en la aldea de Las Uces, de gran hermosura, de la que se prendó un caudillo árabe. La requirió de amores y quiso obtener por la fuerza los favores de la joven pastorcilla. Marina, invocando a la Virgen María, le pidió ayuda para librarse de él. Acudió el cielo en su auxilio y puso alas en sus pies, logrando huir del guerrero que la perseguía. Al llegar a la profunda hondonada del Duero, el paso le quedó cortado por el rugiente discurrir de las aguas. Temerosa de que el musulmán pudiera alcanzarla, invocó de nuevo al cielo, frente a la roca en que se hallaba, haciendo este ruego:¡Ábrete peña sagrada, que viene Marina cansada¡ . El etnólogo portugués Abade de Baçal, al igual que Gil González Dávila afirman que la pastorcilla era natural del concejo de Mogadouro. Con relación a la leyenda de la construcción de la Torre, está peor conservada, y habla de un caudillo árabe, quien una vez terminada, subió hasta lo más alto para admirar la vista , y cayó muriendo, y causando gran conmoción.

De esta época datarían nombres de calles como Almofea y Atalaya en Pereña de la Ribera, Atalaya y Remoria en Aldeadávila de la Ribera, así como dos lienzos de cercas de piedra conservadas en Aldeadávila junto a la ermita de La Santa.

El significado último de las historias de Santa Marina y la Virgen del Castillo de Pereña paraece estar en santificar o sacralizar las antiguas leyendas sobre la resistencia u oposición de los habitantes de La Ribera a las incursiones árabes (¿incursiones de Almanzor?). Así sabemos que había eremitas dedicados a la vida contemplativa en Laverde, lugar de paso importante en la Alta Edad media, con numerosos abrigos en las peñas y grutas donde guarecerse, así la rogativa de la beata Marina: ¡ábrete peña sagrada, que viene Marina cansada¡ responde al refugio que buscaron los hispanogodos de la Ribera en estas grutas naturales.

La Peña del Moro de Aldeadávila: Transcribo la noticia que apareció el 27 de Julio de 1887 en el diario El Fomento:
“Nuestro ilustrado corresponsal en Vitigudino nos escribe dándonos una noticia que trasladamos a quien corresponda, a fin de que tome las medidas más acertadas, para que no se pierda lo que pudiera ser un venero de objetos para los museos antropológicos.

En la plaza del pueblo de Aldeadávila de la Ribera, a la parte del mediodia y próximo al cimiento de la torre de la Iglesia, hay un peñasco plano, conocido por este pais con el nombre de lastra, y en el centro de ella una sepultura, denominada Sepultura del moro, porque según tradición, cuando se estaba construyendo la torre, se cayó un moro de ella, produciendo aquella huella ó hendidura, al aplastarse en mencianada lancha.

Pues bien, es el caso, que habiendo dispuesto el Ayuntamiento de dicho pueblo proceder al arreglo del piso de la plaza que tenía bastante inclinación, al empezar a hacerse el desmonte, se han encontrado varias sepulturas y una porción de restos humanos, como calaberas dientes etc.

Como muy bien dice nuestro corresponsal, estos restos humanos pueden tener relativa importancia para investigaciones cientificas de aquí la conveniencia de mandar suspender los trabajos que se están ejecutando, a fin de ver si examinando detenidamente las sepulturas se encontraba alguna inscripción ó dato por los cuales pudiera venirse en conocimiento de la época en que se hicieran los enterramientos.”

La situación de La Virgen del Castillo de Pereña es parecido, una población como en Laverde, situada al borde mismo del río Duero, y en la que se vive de cultivos mediterráneos; la población local esconden su tesoro más preciado: la imagen de la Virgen, deben también guarecerse de la incursiones árabes (¿Almanzor?). El traslado de la población de las aldeas a un nuevo lugar que se pretende sea permanente daría lugar al nombre: Perenna.

Estas leyendas llegarían con el tiempo a adornarse y embellecerse literariamente hasta que con Miguel de Unamuno en 1898, y posteriormente en 1905 entren en la Literatura.

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Redacción
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