Lunes de Aguas

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Lunes de agua en Salamanca

El lunes siguiente al lunes de Pascua se conmemora la fiesta más atractiva y original que quizás haya tenido Salamanca el Lunes de Aguas. Esta conmemora la tradición del siglo de Oro por la que los estudiantes cruzaban el río en barcas adornadas con ramos de flores a recoger y traer de vuelta a las prostitutas que durante la cuaresma se veían obligadas a abandonar el recinto de la ciudad. Hoy la tradición se conmemora con fiestas familiares en las que se come el tradicional hornazo.

Parece ser que en origen era una fiesta pagana celebrada en otros lugares de la Provincia de Salamanca, consistente en acercarse al río para ver la luna nueva y realizar meriendas y danzas en su honor. El nombre de Aguas vendría por estar relacionada la luna con el Agua. Más tarde había evolucionado a la festividad actual, pero este origen no esta claro.

Historia

Nos situamos en el Siglo XVI, cuando un joven Felipe II llega a la ciudad castellana en un momento de máximo esplendor. Su Universidad, fundada en 1218 por Alfonso XI asistía a una continua llegada de alumnos de todas partes de Europa con el propósito de formarse en un sistema educativo de gran prestigio en la época.

En esta etapa, la Universidad de Salamanca llegó a acoger a cerca de 8.000 estudiantes provenientes, en su mayoría, de familias acomodadas. Por sus aulas pasaron ilustres como Francisco de Salinas o Fray Luís de León.

Podríamos pensar que todos estos alumnos dedicaban horas a su formación, pero lo cierto es que la ciudad estaba dominada por un ambiente de lujaría y diversión. El aprendizaje, las bibliotecas, patios de escuela coexistían con burdeles, tabernas, casas de amancebamiento…  “Estudiante salmantino, tunante fino”.

El joven Felipe II, que había llegado a la ciudad con la intención de contraer matrimonio con la infanta María de Portugal, quedó estupefacto ante la diversión, los juegos, la prostitución y las tentaciones que acechaban en cualquier calle de la ciudad.

Para el futuro heredero de del reino de España, de naturaleza religiosa y con un talante sobrio, tales actitudes eran inconcebibles. La cuna del conocimiento le había mostrado su verdadera cara y es por ello, que el futuro monarca toma la decisión de promulgar un edicto por el cual se obligaba a que durante los días de la Cuaresma no se comiera carne y, además, la consecuente obligación de que las prostitutas fueran expulsadas de la ciudad al otro lado del rio.

Por lo tanto, las prostitutas abandonaban la ciudad el miércoles de Ceniza para vivir esos 40 días en una casa de mancebía al otro lado del río Tormes. Además, se impuso como condición que ninguna de ellas osase acercarse a menos de una legua de los límites de la ciudad o de lo contrario, sufriría un castigo.

El Infante Juan, por aquel entonces gobernador de Salamanca aprobó la construcción de una casa de mancebía en la actual zona de El Arrabal, poco antes de morir en 1497. El infante concedió el 17 de julio de 1497 la casa a un joven llamada García de Albarrategui, pero tras la muerte del infante el concejo de salamanca logró que la casa fuera adjudicada al Regidor Juan Arias Maldonado.

Según las ordenanzas municipales la casa estaba dirigida y administrada por la figura del Padre de la Mancebía, más conocido como Padre Putas (o, más púdicamente, Padre Lucas), quien se ocupaba que las mujeres de la casa cumplieran las ordenanzas para poder realizar su oficio o simplemente para no ser azotadas o desterradas.

Pasada la cuaresma, es decir, el lunes siguiente al de Pascua, volvía el tiempo de diversión jolgorio y deleite para los estudiantes salmantinos. Miles de jóvenes se reunían a orillas del río Tormes, espectador durante largos años de tal jarana, para dar la bienvenida de nuevo a las prostitutas.

Algunos de estos mozos no dudaban en precipitarse al río Tormes con sus barcas, adornadas en algunos casos de diferentes ramas, para acompañar al Padre putas en su tarea de recoger a las prostitutas para ser devueltas a la ciudad. Después de un largo periodo de abstinencia la celebración no tenía límites y el sexo, la juerga y el placer eran los auténticos protagonistas de aquel aclamado lunes que pasó a denominarse “lunes de aguas”.

En “Diario de un estudiante de Salamanca”, Girolamo da Sommaia, que había llegado a la ciudad desde Florencia para iniciar sus estudios universitarios, denominó a este día como “día de pasar las aguas”. Pasa esta a ser la primera referencia literaria que se tiene de esta festividad.

En 1618 la casa fue cerrada, al igual que todas las del reino, por Real Decreto, pero la fiesta del Lunes de Aguas continúa hasta la actualidad. La celebración se ha ido trasformando hasta convertirse en un encuentro entre familiares y amigos para disfrutar de una merienda en el campo. El principal protagonista de estas reuniones es el hornazo.

En recuerdo del padre putas existe un personaje de los cabezudos conocido como Padrelucas, este persigue a los chicos que le cantan:«El Padre Lucas y la lechera que venden leche p´a quien la quiera».