Plaza Mayor de Salamanca: Proceso constructivo

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Plaza Mayor de Salamanca 19

Los Materiales

No se emplearán en la construcción de la plaza materiales costosos como pudiera ser el mármol, el jaspe o el alabastro, ni si quiera para los interiores de la Casa Consistorial, solamente aparece el mármol en la fachada del Ayuntamiento par labrar los escudos de las armas reales y de la ciudad y para ello se compran seis piezas de este material en 1752. Curiosamente vemos que estos escudos quedaron sin esculpir y es una de los elementos que desentonan en la fachada del Ayuntamiento. Así como se ha lanzado la idea que completar los medallones que no están realizados, nadie ha sugerido que debían hacerse estos escudos. Pero quizás en compensación con la falta de materiales nobles, no veremos en los exteriores materiales modestos como el ladrillo o el yeso, todos sus paramentos exteriores son de piedra escuadrada, bien de Villamayor o de granito. La llamada piedra tosca, de peor calidad se usaba en los cimientos o en las paredes interiores, dejando la piedra franca, más fina, para ejecutar en ella las labores de talla. Con la piedra tosca se hicieron los cimientos y las cuatro primeras hiladas de los machones de los pórticos. Esta piedra se traía de la Pinilla, finca cercana a Carbajosa. Estas hiladas se cambiaron por granito, en los años 1927-28, por resistir mejor la humedad y la erosión. La piedra se cobraba por carros despachados y se ponía a pie de obra o en los almacenes. Como el transporte encarecía mucho el material el Ayuntamiento decidió fabricar ocho carros propios, que servían seis parejas de bueyes y tres gañanes. No sabemos si las canteras de las que se extraía la piedra eran propiedad del Ayuntamiento o de particulares, aunque en alguna ocasión se habla del alquiler de canteras del Cabildo.

Se usó en la obra bastante pizarra que en su totalidad se trajo de Mozárbez . A la altura de cada cornisa que dividía los distintos pisos se encajaban las pizarras que iban a servir de suelos a los distintos balcones de cada altura. La cornisa superior, sobre la que va la balaustrada del remate se protegía también por pizarras de las lluvias. La inscripción conmemorativa está realizada sobre una enorme pizarra que costó 50 reales y que se entregó el 24 de marzo de 1731.

La cal que se usaba como elemento indispensable para fabricar el mortero que unía las piedras se trajo de los distintos pueblos de la Sierra, como Navarredonda, la Rinconada. Escurial y sobre todo Linares. La arena con la que se mezclaba procedía del río Tormes y se mezclaba en una proporción de dos espuertas de arena por una de cal y se debía batir quince días antes de su utilización, era tan importante esta labor que la controlaba en persona el maestro mayor. En algunos sitios se reforzaba la unión de las piedras con pÍrnios de hierro o de negrillo.

El yeso fino utilizado en los tabiques interiores o en los enlucidos, al considerarse que en la provincia no lo había de buena calidad se trajo de la localidad de Iscar. El ladrillo se fabricó todo en los hornos de Salamanca y Tejares. Se utilizaba el tipo más tosco para las paredes y uno de calidad mucho mejor para los enladrillados de los suelos. En estos mismos talleres se hicieron las tejas.

La madera se contrató casi en su totalidad a Juan de Aguasal vecino de Alcazarén y la suministraron en un principio los pueblos de Olmedo, Pedrajas e Íscar, aunque más tarde se hicieron pedidos a los aserraderos de la sierra de Gredos.

Problemas económicos

La financiación económica de los dos primeros pabellones correrá a cargo del Ayuntamiento, pues el Pabellón Real se levanta en solares propiedad del Concejo y la demolición de las tiendas o cajones firmes que allí había no planteó ningún problema. El pabellón de San Martín se levanta en casas que eran tanto del Ayuntamiento como de la parroquia, por lo que el Concejo le propone a la parroquia que compre las casas que no son suyas y que sea ella quien edifique dicho pabellón. Pero la parroquia no dispone de capital para semejante obra y es el Ayuntamiento quien la realizará, pagándole al terminar la obra, la renta de la que disfrutaba anteriormente.

Antes de empezar la obra, el Consejo de Castilla pidió al Concejo una evaluación de los ingresos y gastos que iba a suponer la obra para dar su aprobación. El rey dio permiso para la obra con las siguientes condiciones: que no se acudiese a impuestos extraordinarios, que se siguieran pagando a la corona los gravámenes de Gracia y Justicia, que durante el tiempo en que durase la obra se demorase la paga de réditos e intereses en que estuviese endeudada la ciudad con la esperanza que los nuevos alquileres más altos amortizaran esos retrasos.

El fuerte ritmo que se le dio a la obra pensando en terminarla cuanto antes para percibir los nuevos alquileres, hizo que pronto fallasen los cálculos que se habían hecho para proveerse de recursos. Se tuvo que pedir al rey permiso para un crédito y hubo problemas para encontrar personas que dejaran dinero. La obra tubo un costo de mas de un millón de reales, superando bastante los 727.000 que había presupuestado Churriguera. A mediados de 1732 empiezan a alquilarse las primeras casas y dos años después se alquila la última correspondiente al la acera de San Martín. En total se arrendaron 12 casas en el Pabellón Real y diecisiete en el de San Martín, así como las covachuelas de los soportales que dan a la Plaza del Mercado. Se arrendaban también los balcones con motivo de fiestas de toros u otros festejos importantes. A pesar de las rentas que el Ayuntamiento percibía por todas estas casas, no se resolvió el problema económico, y cuando recién terminados de edificar estos pabellones, se plantea, en 1734, la edificación de la Casa Consistorial tiene que volver a solicitar un endeudamiento al Consejo de Castilla.

Desarrollo de la Fábrica

A efectos administrativos la plaza se comienza el 9 de abril de 1729, en ese día empieza el acarreo de materiales, nivelación del terreno y la apertura de zanjas para los cimientos. Oficialmente la fecha de inicio es el 10 de mayo, fecha en que se coloca la primera piedra y así nos lo recuerda la lápida que en el centro del Pabellón Real podemos leer. Dice así:

REINANDO PHELIPE V EL ANIMOSO LA M.N. Y M.L. CIUDAD DE SALAMANCA EMPEZO ESTA OBRA A 10 DE MAYO DEL AÑO 1729, SIENDO CORREGIDOR EL SEÑOR D. RODRIGO CABALLERO Y LLANES , INTENDENTE GENERAL DE CASTILLA, POR SUS DIPUTADOS LOS SEÑORES D. JUAN DE BARRIENTOS Y SOLIS, D. FRANCISCO HONORATO Y SAN MIGUEL, D. JOSEPH DEL CASTILLO, CONDE DE FRANCOS, D. JUAN GUTIERREZ Y D. FRANCISCO DE SORIA, Y SE CONCLUYERON LAS DOCE CASAS DE ESTA LINEA LLAMADA PABELLÓN REAL EL DIA 3 DE MARZO AÑO DE 1733. SOLI DEO HONOR ET GLORIA.

Tenemos que decir que en esa última fecha no sólo estaba terminado el Pabellón Real sino también el de san Martín.

La obra se empieza por el pabellón real en la parte que daba hacia al Lonja, hoy Gran Hotel, desde la escalerilla del Ochavo hasta las escalerillas de Pinto. El 17 de Febrero de 1731 se concluyeron los arcos de los soportales del Pabellón Real y en agosto de 1732 se hacen los primeros alquileres lo que nos indica que se construyó el bloque en un tiempo record.

El Pabellón Real es un bloque rectangular, compacto, con dos fachadas alargadas, una hacia la plaza y otra hacia la plaza del Mercado. Los costados menores en las escalerillas antes mencionadas vemos que presentan un cierto aislamiento con relación al resto de la plaza. La fachada de la plaza del Mercado es algo más alta que su paralela de la Plaza pues entre ambas hay un desnivel importante que se salva por las dos escalerillas antes mencionadas y la que se encuentra en el gran arco central. En esa fachada vemos también arcos con soportales pero podemos observar que tiene un planteamiento ornamental completamente distinto a la que da hacia la Plaza Mayor. Los huecos de ventanas y balcones son puramente funcionales sin ningún tipo de adorno y a pesar de ello posee una recia personalidad gracias a la organización de los huecos y a las sencillas molduras que separan sus pisos. El único adorno que encontraremos serán unos hermosos escudos en sus esquinas y la cabeza de toro que remata el arco central. La parte correspondiente a las escalerillas de Pinto se hace en 1755 para unir este pabellón con el que entonces se estaba haciendo correspondiente a las Casas Consistoriales.

Los cimientos del pabellón de San Martín se abren el 2 de febrero de 1732. Los delegados de la parroquia accedieron a que quedara tapada la torre por el edificio, pero que se respetaran las luces de la sacristía y las de la iglesia. También se hicieron patios de luces que aislaban a la iglesia de estas casas y evitaban humedades y otros perjuicios. La obras de este pabellón se hicieron con tanta celeridad que en menos de dos años ya estaban terminadas. Los arriendos de las casas de esta zona comienzan en 1733.

El pabellón de San Martín es un bloque irregular integrado por 18 viviendas y vemos que la fachada que da hacia la Plaza Mayor tiene dos enormes arcos que no guardan ningún tipo de simetría, obligados para dar acceso a las calles de San Pablo y de la Rúa . En su parte posterior sólo podemos ver la parte que va desde la escalerilla del Ochavo hacia el arco de San Pablo pues el resto esta tapado por la iglesia de San Martín. Mantiene las mismas formas que la fachada que da hacia la parte del Mercado pero sin soportales. Cuando se finalizó este pabellón surgió un dicho popular que rezaba: “Media plaza medio puente medio claustro de San Vicente”.

Autor

Equipo de redacción de NOTICIAS Salamanca. Tu diario online. Actualizado las 24 horas del día. Las últimas noticias y novedades de Salamanca y provincia.