San Juan de la Cruz, la llamada al Carmelo

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Alba de Tormes - Iglesia de San Juan de la Cruz

Juan estudió en Medina desde 1559 hasta 1563, de sus 17 a sus 21 años. Al terminar los estudios se le ofrecen varios trabajos, concretamente en el Hospital, pero él siente una inclinación especial por el Carmelo, y así decide ingresar en el de Medina. En 1563, a los 21 años, entra en la reciente fundación de los carmelitas para hacer el noviciado. Los motivos por los que elige ser carmelita no se saben, pero es de suponer que contasen en la mente de Juan el amor a la Virgen que en su corazón se mantiene vivo para querer vivir toda su vida en la Orden de la Virgen.

En el noviciado cambia el nombre de Juan de Yepes por Juan de Santo Matía, profesando en 1564.

Al finalizar el noviciado, los superiores envían al recién profeso a Salamanca para seguir en la universidad los estudios de filosofía y teología. La universidad cuenta con profesores de gran prestigio como: Juan de Guevara, Domingo Soto, fray Luis de León

En la residencia del convento de San Andrés, edificio amplio y firme se destaca, entre sus compañeros, por su piedad, penitencia y por la capacidad para el estudio. Es admirado por sus compañeros, pero él no se encuentra a gusto y piensa marcharse a la Cartuja.

En 1567 recibe la ordenación sacerdotal en la catedral vieja de Salamanca, para cantar misa en la iglesia de Santa Ana de Medina, en presencia de su familia y amigos.

En septiembre del mismo año, se da el primer encuentro, encuentro casual, entre los dos grandes santos y místicos. Los dos buscan una mayor entrega y una mayor vivencia cristiana. La Santa, Santa Teresa, se encuentra en Medina con motivo de la fundación de su segundo monasterio. Los dos se entienden enseguida a pesar de la diferencia de edad: Teresa con 52 años y Juan con 25. La Santa supo del proyecto de Juan, de irse a los cartujos y la madre Teresa trató de convencerle para que esperase, ya que en su misma Orden podría servir al Señor. Ella se compromete a proporcionar toda clase de medios y permisos. Fray Juan quedó entusiasmado de las palabras de la Madre y se ofreció para la gran empresa, con tal de “que no tardase mucho”. Era fácil entenderse, puesto que los dos estaban enamorados de Cristo, tenían una gran vivencia de Dios y gran deseo de servir mejor a la Iglesia.

De este contrato entre los dos reformadores, nació Duruelo, lugar recóndito y escondido entre encinares, lejos del bullicio de las grandes ciudades. Aquí nació la reforma, el nuevo Carmelo, en el “portalito de Belén”, con gran contento de todos. La inauguración fue el primer domingo de adviento, el 28 de noviembre de 1568.

En Duruelo, Juan es el protagonista, porque es el Padre de la Reforma. Pero no vive de honores, honras y riquezas. No, sino en la máxima pobreza. Encontró la vida que en los últimos años había deseado hallar. El, que había conocido la pobreza desde la niñez, opta libremente por una vida pobre, austera y sencilla, con corazón de pobre y al servicio de los pobres. A estos les dedica su tiempo en el apostolado de catequesis, predicación, confesiones. Son los pobres de Blascomillán y Mancera de Abajo, pobres como los que conoció en su niñez en Fontiveros.

Autor

Nacido en Blascomillán (Ávila). Carmelita Descalzo y Sacerdote. Licenciado en Espiritualidad. Estudió la carrera de música (piano y canto) en el Conservatorio de Madrid. Conocido internacionalmente por sus escritos, autor de muchos CDs y libros; colabora, además, en revistas y diversos medios de comunicación.