David Monaguillo: «Salamanca es un referente en productos de calidad»

- en Hosteleria

Hoy entrevistamos al comunicador gastronómico David Monaguillo que con su particular visión del mundo gastronómico local nos habla de la situación actual del sector.

¿Quién es David Monaguillo?

David Monaguillo en el fondo no es más que un loco de la gastronomía que ha tenido la suerte de hacer de su pasión una profesión. Pero formalmente soy un consultor y comunicador gastronómico: me encargo de la comunicación de diferentes empresas gastronómicas, desarrollo contenidos digitales, organizo y presento eventos y concursos, participo semanalmente en diferentes medios de comunicación de radio y televisión desde hace algunos años, visito restaurantes y además tengo el honor de pertenecer a la Academia de Gastronomía y Alimentación de Castilla y León. Me suelen definir como un hombre orquesta de la gastronomía e incluso algunos clientes, de forma cariñosa, me llaman #SolucionesMonaguillo (risa)

¿Cuál fue tu primera toma de contacto con la cocina?

En mi casa siempre se ha cocinado muy bien y eso, quieras o no, deja huella a largo plazo. Además he tenido la suerte de crecer en un pueblo y eso también ayuda a estar familiarizado con los sabores auténticos, ya que en muchos casos los alimentos llegaban directamente desde el productor. Si sumamos ambos factores podríamos concluir que buena parte de lo haya podido conseguir viene marcado por esos primeros pinitos en la cocina desde muy joven.

¿Cómo es el mundo de la comunicación gastronómica?

Puede sonar mucho más complejo de lo que realmente es. Al igual que en otros sectores se trata de conseguir trasladar a los posibles clientes la historia y el alma que se esconde tras una empresa agroalimentaria, un restaurante o una figura de calidad.

En algunos casos son empresas con muchos años de trayectoria que simplemente necesitan darle un pequeño giro o  modernizar su forma de comunicar. Sin embargo en otros me implico desde el principio en el propio desarrollarlo del proyecto. En definitiva me dedico “cocinar “ historias bonitas.

¿Son las redes sociales un buen apoyo a tu trabajo?

Las redes sociales son básicas en mi trabajo y deberían serlo en el día a día de cualquier empresa. No lo son todo porque evidentemente las marcas con las que colaboro demandan una comunicación 360º, en la que los medios tradicionales tienen mucho que decir, pero suponen un tanto por ciento importante en mi volumen de trabajo.

Visto con cierta perspectiva, hoy en día no tiene mucho sentido renunciar a una forma estupenda –y hasta cierto punto gratuita- de proyectar y consolidar tu negocio.

¿Echabas de menos los eventos presenciales?

Muchísimo. Más allá de que me dedique a organizar y presentar eventos con trasfondos gastronómicos, también los echaba de menos como “consumidor” de los mismos. Por mucho que nos pese, la transición digital se ve lastrada en cierto tipo de eventos. A día de hoy, cara a cara y con un buen vino los negocios se siguen haciendo mucho mejor (risa).

¿Cómo ves la vuelta a la normalidad en el sector de la restauración?

El verano ha venido con un pan bajo el brazo para muchos negocios pero la situación ha sido tan dura que todavía queda mucho camino por recorrer. Más allá de los datos epidemiológicos hay factores que van a complicar el futuro de bastantes de ellos: suben las materias primas, suben los gastos energéticos o el terrible problema del que pocos hablan y que es la falta de personal (cualificado y con un sueldo acorde). Es el momento de pararse a pensar y echar cuentas antes de que llegue enero.

La lista de la compra está subiendo mucho con la actual crisis de suministros y energética, ¿qué consejos darías a los consumidores?

Pues en este caso les diría que miren el origen de los alimentos. Leer las etiquetas debería ser obligatorio para todo el mundo porque nuestro futuro pasa por ahí. Los consumidores tenemos mucha culpa del problemón que se vive en el sector primario. A veces “hacerte el sueco” con el origen de los productos conlleva comprar alimentos que vienen de la otra punta del planeta – con la contaminación que eso implica-, que organolépticamente son mucho peores –exportamos productos de calidad para comprar otros perores- y que además destrozan el tejido productivo y el futuro del medio rural: las legumbres, los cítricos, el aceite de oliva, las patatas, el cordero…

Eso por no hablar de la bajada de calidad en la producción de infinidad de alimentos. Las nuevas generaciones se están criando con un pan nefasto, un queso que no es queso y con una carne que no es carne. Son problemas con una solución muy difícil a corto plazo y que requiere amplitud de miras por parte de todos.

¿Qué productos de Salamanca destacarías actualmente?

Salamanca es un referente en productos de calidad y en esa línea está trabajando mucho –y muy bien- Salamanca en bandeja, el club de promoción agroalimetaria de Diputación de Salamanca. Nuestra provincia cuenta con 10 figuras de calidad además de otra serie de alimentos de una calidad muy alta. Seguramente fuera nos conozcan principalmente por el Jamón de Guijuelo, por el Hornazo y por la Lenteja de la Armuña, pero Salamanca cuenta con unos quesos espectaculares, unos aceites de oliva virgen extra que reciben unas puntuaciones altísimas a nivel internacional y, por no alargarme mucho y cambiar de tercio, con dos denominaciones de origen vinícolas que son la joya de la corona.

Pero a mi lo que más me preocupa es que a día de hoy todavía muchos salmantinos siguen pensando que aquí solo se hace mal aceite o mal vino, mientras se toman un Rioja espantoso en la barra de un bar que no recomienda los nuestros por desconocimiento, o mientras cocina con un aceite de oliva oxidado, sin nombre ni apellidos. 

¿Qué productos para esta temporada de otoño nos recomiendas?

Personalmente es la temporada del año que más disfruto. Me vuelven loco las setas, la caza, las carnes de bellota que llegan directas de la montanera, las legumbres de temporada. Definitivamente soy hombre de otoño.

¿Has pensado en abrir tu propio restaurante?

Nunca lo he pensando y la razón es bien sencilla: tengo muy buenos amigos hosteleros y además tengo la suerte de trabajar estrechamente con algunos de ellos y sé el esfuerzo que conlleva gestionar un establecimiento de hostelería. Más allá de los factores económicos hay otros aspectos que lo hacen una profesión completamente incompatible con mi día a día.

Además y mucho más importante aún, siempre he pensando que para ser hostelero hay que tener un sexto sentido. Es una profesión preciosa pero hay que sentir la llamada de la hostelería. Y en mi caso no ha sido así.

¿Cuáles son tus proyectos a corto plazo?

En el cortísimo plazo: la semana que viene comienza la V Edición de la Semana de las legumbres del Ayuntamiento de Salamanca, que tengo el placer de coordinar desde hace algunos años. Unos días más tarde estaré trabajando duro en INTUR y en cuanto termine tocará estar al 100% con la campaña navideña.

Pero además de todo ello mi futuro pasa por seguir aprendiendo, formándome y ayudando en medida de mis posibilidades a que la gastronomía salmantina y castellano leonesa tenga el reconocimiento que merece. Eso es parte de mi encomienda como miembro de la Academia de Gastronomía y Alimentación de Castilla y León.

Además de seguir tratando lo mejor posible a mis clientes para que sigan mejorando sus ventas y su imagen de marca, seguir adelante con las diferentes secciones en televisión y radio, continuar catando productos, visitando restaurantes, montando y presentando eventos y sobre todo seguir disfrutando de la gastronomía como el primer día.

Cuando te apasiona lo que haces, la vida pasa demasiado rápido como para decir no a nada.

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