El Barrio del Oeste y cómo evolucionó de la devastación a la vanguardia

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A día de hoy, el Barrio del Oeste de Salamanca se ha convertido en un foco que atrae a miles de turistas al año por su carácter artístico y de vanguardia, pero no siempre fue así, hoy te contamos la verdadera historia de este barrio.

Esta zona de la localidad salmantina tuvo su origen cuando se levantó el Convento de las Carmelitas Descalzas, por orden de Santa Teresa en el año 1614. A su alrededor se edificaron casas bajas, y el barrio estaba delimitado por la vía del tren que actualmente limita con la Avenida de Portugal. También se construyó el edificio del Granero de los Reyes Católicos en la que ahora se conoce como calle del Granero.

La verdadera expansión de este barrio tuvo lugar en el siglo XX, cuando, tras la Guerra Civil Española, se empezaron a levantar casas unifamiliares con jardín para aquellos núcleos de parientes de mayor nivel adquisitivo. Sin embargo, en la década del año 1960, la explosión de población debido al éxodo rural hizo imposible el poder acoger a tantos individuos en la zona y se optó por derruir estas casas con jardín para proceder a construir unas nuevas, de bajo coste y de materiales mucho más baratos.

Este cambio trajo consigo una serie de problemas que hacían casi inhabitable la zona. Las calles estaban sin asfaltar, las aceras eran muy estrechas y el suministro de agua solo llegaba a las plantas bajas de los edificios. Las condiciones de vida eran lamentables.

Fue así como en los años 70 nació la Asociación ZOES (su nombre viene de Zona Oeste), una iniciativa que tuvo su origen de la mano del matrimonio entre Pepe, un estudiante de los Redentoristas y Marisa, con la ayuda de otros vecinos como Damián, Teresa o Carmen. El objetivo principal era hacer presión al Ayuntamiento de la ciudad para conseguir que el barrio contara con unas condiciones óptimas para vivir. Al principio, la vecindad se reunía de manera clandestina en la planta baja de la Parroquia de Santa Teresa. Por entonces, el pertenecer a esta asociación suponía un coste de 25 pesetas. Incluso lanzaron una revista, donde explicaban los trámites que se iban gestionando y las quejas de sus habitantes.

Un hecho digno de mencionar es que el primer rastro de la ciudad fue organizado por esta asociación, donde los vecinos vendían algunas de sus pertenencias para conseguir fondos para las reformas. Este acto comenzó a popularizarse, de manera que creó un gran ambiente en el barrio, llenando también los bares de alrededor. Fue cuando el alcalde Fernández de Trocóniz llegó al mando e hizo que este rastro cambiara su ubicación a la Aldehuela, donde a día de hoy, cada domingo por la mañana se celebra.

Actualmente el ZOES oferta una amplia variedad de programas y actividades para el vecindario y hasta cuenta con su propia emisora de radio, Radio Oeste.

Mientras tanto, el barrio se ha convertido en una verdadera galería de arte urbano, que cuenta con un ambiente muy agradable, acogedor, vanguardista y multicolor.

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