Promover los derechos humanos

- en Nacional

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.  Art. 1

Cada 10 de diciembre conmemoramos el Día Internacional de los Derechos Humanos, una Declaración que fue elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales. Será proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948, como un ideal común para todos los pueblos y naciones.

El documento proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento, ni ninguna otra condición. Es posiblemente, después de la Biblia, el documento más traducido en el mundo y está disponible en más de 500 idiomas. Gracias a esta Declaración y al compromiso de los Estados, ha supuesto que la dignidad de millones de personas ha mejorado, y se han sentado las bases de un mundo más justo y más humano.

Nuestro siglo veintiuno frenético y cambalache, las filas castrenses han servido como instrumento para defender la revolución o las dictaduras, la guerra santa o también, para garantizar los derechos de Occidente. Anotar las dificultades y la falta de escrúpulos teóricos y prácticos, para llegar a un acuerdo sobre alguna forma determinada de justicia basada en la universalidad de los derechos. La defensa de los derechos humanos será siempre algo pendiente para todos, una cuenta inacabada.

Desde la perplejidad, observamos cada día que los derechos más básicos no se cumplen, que atentan contra la dignidad humana. Parece que a los seres humanos se les reconoce el derecho a tener derechos si son ciudadanos de ciertos Estados, los más privilegiados del mundo, solo una minoría parece tener derechos y ese derecho se le sigue negando a gran parte de la humanidad. Como si los derechos fuera una cosa solamente de los ricos y privilegiados del mundo.

Sabemos, que una economía basada en los derechos humanos puede romper los ciclos de la pobreza. Vivimos en un mundo administrado, nos recordaba el filósofo Adorno. No se puede servir a dos señores, o los derechos o el mercado. Los derechos humanos son un desafío a la seguridad del sistema y a la estabilidad del mercado. Como no denunciar la hipocresía, cuando las naciones que dominan el juego transaccional, que imponen ajustamientos estructurales a los países más empobrecidos. Denunciar que muchas de esas medidas de ajuste, que llaman al desarrollo, son reducciones drásticas en educación primaria, cuidado primario de la salud, abolición de los subsidios alimenticios, liquidación de la fuerza laboral, reducción drástica de salarios, podríamos seguir.

Mas que nunca es necesaria una economía sostenible basada en los derechos humanos, además de un compromiso político renovado y la participación de todos, en especial de los más afectados. Cuando hablamos de derechos, se deben incluir los derechos económicos, sociales y culturales, así como el derecho al desarrollo y el derecho a un medioambiente seguro, limpio, saludable y sostenible.

Al promover un desarrollo sostenible para todas las personas del planeta, se debe proteger y beneficiar a los más vulnerables cumpliendo con los derechos humanos de todos, alcanzar la Agenda 2030 y abordar la emergencia climática. Es necesario proteger el derecho de todas las personas a participar en los beneficios de la ciencia y sus aplicaciones, velando por que las soluciones a los problemas mundiales, bien sean los de una vacuna contra el COVID-19 o bien otras tecnologías, puedan compartirse equitativamente entre todos.

Se debe romper los muros de la indiferencia moral, donde los más vulnerables deben ser vistos como un sujeto humano con exigencias de dignidad, donde la solidaridad y, sobre todo, la justicia global, deberá ser el medio para eliminar barreras. Así la actuación política deberá tener en cuenta estas dimensiones, la dignidad, la justicia y la solidaridad. El que se solidariza tiene que tener en cuenta que su propia dignidad depende del otro, que tiene una deuda con los más vulnerables. El reconocimiento deberá ser mutuo, pero no equivalente, la intersubjetividad es asimétrica y deberá priorizar a los más necesitados.

Para terminar, las Naciones Unidas en la campaña de este año afirman que los derechos humanos tienen el poder de abordar las causas originarias del conflicto y la crisis, atendiendo a las demandas, eliminando las desigualdades y la exclusión y permitiendo que las personas participen en la toma de decisiones que afectan a sus vidas. Las sociedades que protegen los derechos humanos son sociedades más resilientes, más capaces de superar las crisis inesperadas, como la pandemia o las repercusiones de la crisis climática. Como afirma el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, para abordar las desigualdades provocadas por la pandemia, se necesita un nuevo contrato social y un nuevo pacto que creen igualdad de oportunidades para todos, pero siempre respetando los derechos humanos.

Autor

Profesor, historiador y filósofo.

Noticias relacionadas

0 0 votos
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre
0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios