Día Mundial de la Salud Mental: 6 razones por las que tu mente necesita un viaje

- en Salud

Viajar es una de las mayores fuentes de satisfacción y alegría que existen en estos momentos. La carga mental que han tenido que soportar los españoles estos meses, por las restricciones, ha hecho que pongamos ahora, más que nunca, atención en la necesidad de cuidar nuestro bienestar psicológico con actividades diarias y experiencias que nos generen grandes satisfacciones. Salir de casa para desconectar, conocer otros mundos y socializar, tras un largo tiempo de limitaciones, ha pasado a ser la medicina para todos nuestros males.

Son muchos los beneficios psicológicos que supone realizar un viaje, bien sea en solitario, con amigos, con la pareja o en familia. Esas ventajas las podemos sentir desde el momento en que comenzamos a pensar en el destino y hacer planes con la ilusión de que serán unos días extraordinarios. Ese recorrido es un bálsamo para nuestra psique. A propósito del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el próximo 10 de octubre, Rumbo.es resume los beneficios de escaparse unos días para que tengas así más excusas de preparar tu maleta y perderte por el mundo.

Mente sana en un cuerpo sano

Esta antiquísima frase tiene hoy en día más vigencia que nunca. Si nuestra mente está bien, todo nuestro cuerpo responderá de manera positiva ¿Y cómo puede ayudar un viaje a esto? Caminar es uno de los mejores ejercicios que existe porque pone en movimiento todo nuestro cuerpo y, además, ayuda a la desconexión de la mente. Curiosamente es el que más solemos poner en práctica cuando estamos en otro lugar, bien sea urbano o de naturaleza.

En una City Break, por ejemplo, podemos llegar a recorrer una cantidad incalculable de kilómetros yendo de un lado para otro descubriendo destinos que nos generan fascinación. Tardes de caminatas por París, con la Torre Eiffel como telón de fondo; o por Roma, con el Coliseo a un lado; o Praga admirando su arquitectura, hacen que pases horas y horas ¡Y no te cansas! También están las ciudades que ofrecen el tándem perfecto de caminata más bici, como Brujas y Ámsterdam.

Te conecta con la naturaleza

Interactuar con la naturaleza es fundamental para poder mejorar nuestro ánimo y, por ende, nuestra salud mental. Entrar en contacto con nuestro entorno en su estado más puro ayuda a mejorar la función cognitiva y nos hace más conscientes de nuestra realidad. Es por ello que una caminata por la naturaleza constituye una de las mejores terapias. Lo mejor es que dentro de la propia ciudad podemos cultivar este hábito todos los días o cuando visitemos entornos urbanos. En esta guía de Naturaleza y parques en ciudades europeas hay recomendaciones de los entornos más verdes para disfrutar de una tarde de vacaciones.

Se estima que unos cuatro millones de españoles practican habitualmente el senderismo, una cifra que va en aumento a la par que crece un tipo de turismo que ya no se conforma con los destinos tradicionales de sol y playa. Y no es para menos. España cuenta con verdaderos paraísos para esta práctica, como la inmensidad de los Picos de Europa, que la hacen una propuesta ideal para pasar unos días recorriendo ese majestuoso lugar y desconectando de todo.

Las zonas rurales de Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha y Castilla y León son otro punto de encuentro donde los visitantes pueden sumergirse en el fascinante mundo de los pueblos en medio de la naturaleza, repletos de encanto y autenticidad.

Fomenta la curiosidad y el autoconocimiento

La autonomía que desarrollas cuando planificas un viaje te puede sorprender incluso a ti mismo. Aprendes a desenvolverte en otros contextos, a resolver problemas que surgen de imprevisto y a cotidianizar con entornos que son ajenos a ti y que, luego de descubrirlos, te resultan fascinantes. Es tu capacidad autodidacta frente al mundo, reto que comienza desde que planificas un viaje y te haces la pregunta: ¿Qué ver en…? Tu mente se pone a mil. Tanto así, que puedes convertirte en un Sherlock Holmes para dar con los rincones menos explorados de una ciudad. Pero una vez allá sigue el cerebro trabajando en su curiosidad preguntándose el por qué y para qué de cada cosa que ve. Es como si estuviera armando un puzzle constantemente.

Viajar desarrolla tus hobbies

Las aficiones suponen una gran satisfacción. Es como una recompensa para nuestro bienestar psicológico. Los viajes constituyen la razón perfecta para desarrollar estos hobbies en otro contexto y en un entorno más relajado, lejos de la cotidianidad. La gastronomía, hacer deporte, aprender más de historia, la cultura… Los foodies, por ejemplo, entienden que México es uno de esos sitios que hay que visitar sí o sí, tanto por sus sabores como por su historia ¿Qué amante de la comida no quisiera degustar el auténtico sabor de una cochinita pibil, unas carnitas o unos verdaderos tacos de canasta?

Para los conocedores del arte Italia es una de las opciones más buscadas, tanto por sus galerías, que cuentan con infinidad de obras herencia de los más grandes, como por sus ciudades que constituyen en sí mismas un museo al aire libre, desde la majestuosidad de El Coliseo Romano hasta la peculiar Torre Inclinada de Pisa, pasando por la famosa Fontana de Trevi desean volver a Italia.

Pone a raya las inseguridades

Las vacaciones no solo son el momento para muchos de salir de su zona de confort, sino de ampliarla. Te retas y esto se traduce en un buen chute de autoestima, muy necesario en estos tiempos de tanta incertidumbre. Esquiar, por ejemplo. Hay quienes aprovechan sus días libres para asumir el riesgo que, luego, se termina convirtiendo en una afición. Andorra, los pirineos Aragonés o Catalán, así como la mismísima Granada, ofrecen infinidad de pistas de esquí para que los principiantes dejen el miedo en casa.

Reduce el estrés y la ansiedad

Viajar permite desconectar de los problemas y obligaciones cotidianas para conectarse con uno mismo, alejándonos de todas las fuentes que nos generan estrés. Uno de los beneficios de viajar es que nos hace sentirnos felices poniendo a mil los niveles de serotonina, aumentando nuestro bienestar y haciendo que cualquier vestigio de estrés desaparezca. A eso le sumamos que ahora somos más conscientes de la importancia del cuidado de la salud y de la necesidad de centrarnos en nosotros mismos, lo cual ha permitido el auge del turismo de bienestar. En los itinerarios de los viajeros se pueden ver cada vez más experiencias que les permitan relajarse y lograr una desconexión, como los spas y balnearios.

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