- Aunque no es el tumor más frecuente en España, con 6.590 diagnósticos previstos este año frente a los más de 43.500 de colon o los 33.375 de mama, produce una alta mortalidad y la supervivencia no supera el 18%
- Investigadores españoles son referencia mundial en el avance de nuevos biomarcadores y tratamientos más efectivos contra esta enfermedad
España registrará este año un total de 6.590 diagnósticos de cáncer de hígado, 5.039 en hombres y 1.551 en mujeres, según las estimaciones recogidas en ‘Las cifras de cáncer en España 2021’ que publica anualmente la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Aunque no es el tumor más prevalente, ya que el número de casos anuales es inferior a los de los de colon y recto (43.581 nuevos casos), próstata (35.764), mama (33.375), pulmón (29.549), vejiga urinaria (20.613, linfomas no hodgkinianos (9.055), cánceres de cavidad oral y faringe (8.188), páncreas (8.697), estómago (7.313), riñón (7.180) o cuerpo uterino (6.923), su gravedad hace que la mortalidad y la supervivencia arroje cifras muy negativas.
De hecho, es la segunda causa principal de muerte por cáncer en todo el mundo, y en España supone casi el 5% de los fallecimientos por tumores, dejando más de 2.000 víctimas solo entre enero y mayo de 2020.
Si globalmente la supervivencia neta a 5 años del diagnóstico de los pacientes se sitúa en España en torno al 55,3% en los hombres y al 61,7% en las mujeres, en el cáncer hepático no supera el 18% y el 16%, respectivamente.
Carcinoma hepatocelular
El tipo más común de cáncer de hígado y también el más agresivo es el carcinoma hepatocelular, que comienza en el tipo principal de célula hepática (hepatocito). A pesar de que representa una de las principales causas de muerte por cáncer, no existen tratamientos eficaces para combatirlo.
Existen varios factores de riesgo para este tipo de tumor, como el consumo excesivo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo, las infecciones virales causadas por la hepatitis B o C o el consumo de drogas, entre otros. Estos factores causan lesiones en el hígado, que el mismo órgano trata de reparar generando una serie de cicatrices que dan lugar a la cirrosis hepática. A su vez, la cirrosis puede evolucionar hacia cáncer de hígado, y de hecho hasta un 5% de los pacientes con cirrosis desarrollan carcinoma hepatocelular, y alrededor del 80% de los pacientes con este tipo de cáncer presentan cirrosis en el hígado.
Por eso es importante seguir algunas recomendaciones encaminadas a reducir el impacto de estos tumores entre la población. En primer lugar, hay que minimizar el riesgo de cirrosis, para lo que es imprescindible reducir o suprimir la ingesta de alcohol, mantener un peso adecuado, vacunarse de la hepatitis B y evitar conductas que favorezcan la infección por hepatitis C, entra ellas, relaciones sexuales sin protección, el uso de drogas intravenosas o los tatuajes en establecimientos sin las suficientes medidas de higiene y control.
Colangiocarcinoma
El colangiocarcinoma, el segundo cáncer de hígado más común, se genera en las vías biliares y tiene un desarrollo clínicamente silencioso, por lo que, debido a la ausencia de marcadores tempranos para su diagnóstico, la mayoría de los pacientes se identifican en una etapa avanzada y fallecen a consecuencia de la diseminación del cáncer o metástasis.
Ante este escenario, las medidas de prevención, el diagnóstico precoz y avanzar en terapias innovadoras, como la inmunoterapia, que empieza a aplicarse a estos tumores, son fundamentales para reducir la mortalidad y aumentar la supervivencia.
Tratamiento
En España se encuentran grupos de investigación punteros en torno a estos tumores con recientes aportaciones de interés para avanzar en distintos frentes.
De hecho, investigadores del Clínic-IDIBAPS acaban de actualizar las guías internacionales que son referencia en todo el mundo para el tratamiento de la enfermedad. La nueva versión del BCLC (Barcelona Clínic Liver Cancer) incorpora un apartado para la toma de decisiones en la práctica clínica, que no sólo tiene en cuenta la evidencia científica de los tratamientos, sino que también estructura las prioridades de terapia según las características o la evolución que presenta el paciente.
En líneas generales, si el tumor estuviera en estadios tempranos y localizable se puede ejecutar una hepatectomía parcial para extirpar la parte del hígado dañada, y se contempla también en estas fases iniciales la realización de un trasplante hepático si el órgano no está sano o el tumor se encuentra en una zona que dificultad su extracción.
Sin embargo, la realidad es que el cáncer de hígado suele diagnosticarse en estadios ya avanzados. Cuando el tumor todavía no se ha extendido a los ganglios linfáticos y a otros órganos, puede funcionar la ablación, que destruye el tumor del hígado sin extirparlo, o la embolización, bloqueando el flujo de sangre al tumor. Cuando hay metástasis, se barajan diferentes opciones que pueden combinar terapia dirigida, inmunoterapia, quimioterapia y/o radioterapia.
Pueden consultar todos los tratamientos actualizados frente al cáncer de hígado según el estudio y las características del paciente en este artículo de referencia científica:
‘Estrategia BCLC para la predicción del pronóstico y la recomendación de tratamiento. Sistema de estadificación del Barcelona Clinic Liver Cancer (BCLC). La actualización de 2022. M. Reig ∗ A. Forner, J. Rimola, J. Fuster, C. Ayuso, J. Bruix ∗. Journal Hepatology. 18 de noviembre de 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jhep.2021.11.018