En la diferencia está el gusto

- en Toros
Novillada 10 de septiembre Salamanca 137

En tiempos de «influencers» y modas raras que arrastran cual corriente de río a toda la sociedad; se agradece la distinción, lo diferente. Ayer Mario Navas se diferenció de sus compañeros por las formas y su buen gusto. El novillero vallisoletano (aunque salmantino de adopción), logró imponerse y descerrajar la Puerta Grande de La Glorieta, quien adormilada aguardaba desde el año pasado más triunfos toreros. Y según se vislumbró, si Navas hace más veces el paseíllo en este coso, es muy probable que no sea la última vez que la atraviese, sino tan solo la primera. La novillada de Antonio Palla, de impecable presencia, tuvo mucho que entender y escasa fuerza en su conjunto, lo cual desmereció la posibilidad de triunfo de Antonio Grande y Carlos Domínguez.

De Mario Navas se salió hablando de la plaza. Cortó una oreja de su primer novillo, al que, luego de saludarlo a la verónica, le firmó una buena faena fundamentada en gran medida por el toreo con la diestra, pues el novillo mostró mejor condición por ese pitón. Lo toreó lento y templado por ese pitón pero también firme y despacio por el  izquierdo, por donde se lo pasó cerca. El de Antonio Palla flaqueó de fuerza pero aún tuvo la suficiente para prender a Navas al entrar a matar, aunque sin consecuencias. El resultado artístico de su segundo fue igual, pero la faena fue más importante todavía. El novillero vallisoletano tiene la mezcla de lo más castellano y un estilo que se antoja más sureño. Su figura recuerda, por empaque, a la de un torero hecho, y se perfila en los muletazos con un gusto exquisito y templado. Todo esto lo demostró ante el que cerró plaza.

De nuevo volvió a atracarse de novillo al entrar a matar y paseó otra oreja. Antonio Grande, que abrió cartel, no pudo esta vez mostrar su distinción en su plaza, la que ya le ha visto triunfar. No se le vio del todo a gusto con su lote. Bien es cierto que el primero que le tocó en suerte, fue un novillo que tuvo escasa transmisión aunque noble. Grande lo puso todo para que por él no quedase y su esfuerzo tuvo recompensa, pues cortó una oreja.

El segundo de su lote resultó complicado, con muchas teclas que tocar. El salmantino lo intentó sin acierto y la faena no tuvo repercusión en los tendidos. Fue ovacionado. Del extremeño Carlos Domínguez, poco que señalar, pues se le hizo cuesta arriba su lote. Resultó silenciado en ambos.

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