Debut en el Helmántico y ‘pim, pam, pum’ ante el Almazán (2-0)

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El otro día utilizamos símiles taurinos, que también se aplicaron este sábado, pero yo creo que el que mejor define el partido de ayer fue el tenístico de ‘juego, set y partido’. Algo así fue lo que sucedió. El Salamanca ganó en el dominio y la propuesta, en ocasiones y en goles, y, de remate, se llevó el liderato de la categoría. Dos de dos, seis puntos, cinco goles a favor y cero en contra. Todavía no es el nivel de juego óptimo con el que todos sueñan, pero es que, a lo mejor, también esperamos ver al Barça de Guardiola, o al Milan de Sacchi.

A mí, el arranque liguero me recuerda a la anterior etapa de María Hernández en el banquillo en Tercera División, donde el equipo, bajo el mano del técnico charro, fue un martillo pilón que cuajó un buen juego coral, sometió a sus rivales y, además, logró claras victorias. No saquen más conclusiones, porque no he ido más allá de esos partidos.

El caso es que el Salamanca UDS hizo ayer lo que todos esperábamos. Es cierto que, al final, cuando los goles no entran, los partidos en el Helmántico se hacen muy largos para el espectador, que empieza a pestañear, incluso a hastiarse. A todos los aficionados nos gustaría ver constantes combinaciones, un partido de alternativas o que nuestro equipo sometiera al rival con buen juego, ocasiones y goles, pero es que a veces nos olvidamos que esto es fútbol e influyen otros factores que hacen que sea diferente. El primero de ellos el sentimental, que hace que dependiendo de nuestros gustos aceptemos de mejor una alineación que otra, incluso nos siembre alguna duda hacia la justicia del entrenador sin pensar que ningún entrenador va a hacer nada que no piense que es lo mejor para su equipo. Luego tendrá más o menos razón, acertará o no, pero la realidad será la que hemos citado primero.

Otro de los factores es el rival. De que te juegue de una forma a que te juegue de otra va un mundo y condiciona también el resultado de tu juego. Ya puedes hacer un planteamiento ofensivo, que si te ponen un muro en tres cuartos y el muro es firme, te estrellarás una y otra vez contra él hasta que cunda el desánimo. Buscarás una y otra vez romperlo por el centro o esquivarlo por los costados, pero te costará y eso cambiará tus planes iniciales.

Y otro de los factores que no queremos dejar en el olvido es el del desarrollo del juego, el de las circunstancias, el de los detalles. También se podría denominar el de la suerte. Que se marque en un minuto o en otro, que se marque de una forma o de otra, puede hacer variar la mentalidad del rival o propia. Si te metes un gol en un fallo propio, por ejemplo, un autogol, el tanto no sólo afecta al resultado, también afecta a la moral y cuesta levantarse. En ese rato en el que se recomponen los jugadores se puede pasar de perder una batalla a perder la guerra.

En un partido como el de ayer, si el Salamanca hubiera marcado veinte minutos antes de lo que lo hizo, estoy convencido que habría marcado un par de goles más, porque el equipo charro salió sabiendo lo que quería hacer, es decir, dominar el partido a través de dominar el balón, y tuvo más ocasiones que su rival. Por su parte, los sorianos también sabían lo que querían hacer. Esperar y buscar algún fallo blanquinegro para llevarse un botín que habría sido inmerecido, pero justo, porque la justicia en el fútbol es que gana quien metes más goles y son miles los partidos que se han ganado y perdido de forma inmerecida.

Sin embargo, lo lógico es que el resultado sea el de ayer. El Salamanca expuso más que su rival, jugó mucho mejor (se podrá cuestionar si más o menos brillante, pero no que fue muy superior a su rival) y, al final, como se suele decir, ‘abrió la lata’. Una vez que lo hizo no cabía nada más que la sentencia. Pero vamos a centrarnos por un momento en esos dos momentos, el de abrir la lata y el de la sentencia. La lata la abría Diego Benito, un jugador llamado a ser, junto a Amaro, la brújula del equipo. Os voy a confesar que para mí (tal vez sea subjetivo), cuando el capitán está al cien por cien no hay jugador como él, y que Diego Benito me parece un jugador de mayor categoría, pero que, no siempre da la efectividad que el Salamanca necesita, es decir, que es un jugador que se ha pasado el juego de la Tercera RFEF de largo y que tenía que estar en otras categorías. Pienso que a veces es lo que le pasa a este tipo de jugadores, que son tan buenos que no pueden desarrollar todo su fútbol en los equipos en los que están. Pero ayer, Diego Benito hizo un control de ‘crack’ y, sin dejarla caer soltó un zambombazo que puso punto y final al partido desde la media luna del área. Solo faltaba aplaudir y disfrutar.

El segundo, obra de Gabri, propio de un delantero que confía en sus posibilidades. ‘Rompió’ a su par y al portero y marcó el primero de la temporada. Importante para coger confianza después de haber empezado los dos primeros tantos desde el banquillo.

Y, para terminar, liderato, que, al final, es lo importante. Ir haciendo camino ganando una final cada siete días. La próxima en el San Casto en el derbi provincial. Partido interesante donde no sirven ni dudas ni afrontarlo con menos concentración de la que se está viendo.

Y esta tarde queda todavía chicha. También juega el Santa Marta en Soria o el Guijuelo en casa. Nosotros aprovecharemos para ir al Reina Sofía en un partido donde se estrena el césped natural. Mañana se lo contamos.

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Sebastián
2 Meses hace tiempo

Buen análisis, pero creo que se escapó una errata, no hay dos goles en contra, la portería sigue a cero, acicate este último para hacer crecer a dos porteros que habían sido muy criticados.