El Salamanca UDS se abona a la ‘anodinidad’

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Lo cierto es que sabéis que no me gusta hablar de equipos sin alma. Prefiero utilizar el término anodino y lo he hecho ya en varias ocasiones. Ahora mismo, quizá sea la palabra que mejor define a este Salamanca UDS y mira que la victoria en Guijuelo a mí me gustó y me dio buenas vibraciones. Me parece que el equipo había crecido tras la derrota ante el Rayo Cantabria (no era muy difícil tampoco), y pensé que, a partir de ahí, iba a ir hacia arriba. Me gustaron varias ‘vértebras’ del equipo a las que le vi mejoría y me gustó que algunos jugadores que recuperaban la titularidad y que habían sido fuertemente criticados por algunos aficionados, cuajaran un buen partido, porque sigo pensando que los futbolistas ni unas veces son tan buenos ni otras tan malos y pienso que los aficionados deben ser más ecuánimes con ellos.

Sé que, algunas veces, es difícil entender esto, pues hay una gran parte de la hinchada que valora la cercanía de los futbolistas, pero yo creo que los jugadores lo que tienen que ser es eso, jugadores, futbolistas. Hablar en el campo. Disfrutar cuando lo hacen bien y mejorar cuando no están a la altura. Ni más ni menos. Como me habéis leído en alguna ocasión, cada uno tiene que cumplir su función: el técnico entrenar, los directivos dirigir, los futbolistas jugar, los periodistas analizar y la afición animar. Si alguno de estos factores falla o se tergiversa el éxito siempre es más complicado. Hay excepciones y casualidades, pero yo soy de los que piensa que cuanto más trabaja uno, más suerte tiene, aunque la suerte… ‘haberla hayla’ y nunca mejor dicho ahora que el club blanquinegro se mide al equipo ‘amigo’ del Coruxo, otra buena piedra de toque en este arranque liguero.

Pero os voy a ser sincero y visto lo visto, no soy tan optimista con el club salmantino como lo he sido anteriormente. De momento, sigo sin ver aportación de los fichajes (salvo de los ya contrastados) y sigo viendo cosas raras que nunca ni me gustaron ni me gustan ni me gustarán y no voy a entrar en detalles porque aquí somos todos mayorcitos y todos ven que siempre hay cosas que hacen que este club no sea o no parezca normal.

De momento, tras la tempestad de los días posteriores a la victoria en Guijuelo parece haberse pasado a la calma administrativa. De hecho, hasta los más críticos parecen haberse serenado ya y eso que, entre medias, lo único que ha habido es un comunicado para reforzar la figura de Rafa Dueñas, cosa hasta cierto punto lógica por parte de la entidad y un partido de los de ‘ni fú ni fá’ ante el Real Avilés. Por lo menos no se perdió, pero el equipo ni traslada personalidad, ni ilusión, ni, por lo visto hasta la fecha, tiene pinta de tener grandes aspiraciones, así que habrá que pensar en que el futuro sea distintos, pero hasta el momento, deambula por la Segunda RFEF. Para este camino, la verdad no hacían falta estas alforjas. En realidad, lo único que necesita el equipo es eso, un poco de identidad, ser un pequeño martillo pilón en alguna fase del juego, al menos que no parezca una especie de sorteo en el que puede ganar cualquiera de los dos participantes. Claro que, a lo mejor, esto no es Tercera RFEF, donde había dos grupos de equipos con una diferencia abismal entre ellos y siempre podías agarrarte a ganar con contundencia a equipos, por así decirlo, con menos tradición futbolística.

Aquí, todos ‘cuecen habas’, por lo que será la madurez, la estabilidad, y la continuidad la que te haga estar arriba o abajo. De momento, en este Salamanca UDS sí cuecen habas, pero no son ni las de un buen juego ni las de trasladar la sensación de que merece estar con los mejores. A ver si no se duermen en los laureles porque lo mismo cuando quieran despertar ya es demasiado tarde. Por lo menos, que den algo de ‘vidilla’ a sus aficionados.