Y cuando digo brotes verdes no me refiero a los del Helmántico, que imagino seguirán saliendo y pronto el césped volverá a lucir una buena imagen, lejos de lo sucedido el día del Rayo Cantabria. Cuando digo brotes verdes me refiero al equipo, que este pasado fin de semana lograba en casa del Coruxo su segunda victoria de la temporada y ya está más ‘parriba’ que ‘pabajo’. Por mucho que cuestionemos, vuelvo a repetir que hay buenos jugadores en la plantilla del Salamanca UDS y estoy convencido que, cuanto más pinchemos a alguno, antes o después nos tapará la boca. Da igual el nombre, hay un grupo importante que tienen calidad de sobra para la categoría y prefiero no individualizar porque, además, estoy seguro que muchos de ustedes no lo compartirían y entraríamos en un toma y daca eterno. Y sigo pensando también que a esos jugadores les faltan compañeros que marquen diferencias. Es decir, que, para mi gusto, hay demasiada clase media. Sin embargo, si miramos atrás, es algo con lo que los actuales gestores (y no me refiero a los que entraron a trabajar tras la pasada temporada) siempre juegan. Luego llega el mercado de invierno y empiezan a mover fichas.
A mí, lo del mercado invernal no es algo que me seduzca mucho, pero, oye, si cambias el aceite y los filtros y le limpias la carbonilla, puede que el motor carbure un poco mejor.
De momento, el motor blanquinegro va a fogonazos, con una de cal y otra de arena, pero lo importante es que sobrevive y consigue mantenerse ahí al acecho. En realidad, eso, a algunos, nos da para opinar, pero también es cierto que nos hace recurrir una y otra vez a los mismos argumentos, pero es que son los argumentos que ofrece también la forma de trabajar y el equipo en las últimas temporadas.
No vamos a entrar en la forma de ganar el pasado sábado porque, al final, son tres puntos que, a final de temporada, pueden ser muy importantes. El equipo ganó, sumó tres puntos y eso es lo que importa. En unos meses, de la forma, casi seguro que sólo se va a acordar el Coruxo. Sin embargo, si nos centramos en el resto, el equipo también demostró en algunas fases que, si quiere competir, puede competir con quien haga falta. El por qué no compiten así algunos partidos es algo que sólo ellos saben. Siempre tendrán la justificación de que no se puede jugar todos los partidos igual e ir ganando 5-0 a la media hora, pero no podrán negar que hay muchas ocasiones en las que parecen borrarse. Cuanto menos les entran unas pájaras que desesperan al más optimista de sus aficionados y mira que, de estos últimos, está el Helmántico lleno.
Esta victoria confiere al próximo partido una importancia mayor, pues una victoria en casa puede terminar de apagar el ruido de hace unos días y devolver el optimismo a la hinchada. El equipo se metería arriba y se sentaría en la misma mesa de los grandes favoritos a luchar por el ascenso. Un resultado negativo, por el contrario, dejaría al equipo en tierra de nadie, más ‘pabajo’ que ‘parriba’ con el consiguiente desgaste en la afición.
Pero este equipo es así, capaz de lo mejor o de lo peor. Lo demostró el año pasado cuando parecía desahuciado y, en cambio, realizó una segunda vuelta que le llevó a lo que en diciembre nadie podía ni soñar.
Ahora, después de los palos iniciales y del soporífero arrancar, puede que el equipo, aunque sea a base de trompicones, se vaya entonando. El caso es que la temporada está empezando y tenemos que hablar de algo, pero, en estos momentos, ninguna verdad puede considerarse como absoluta, porque podemos escupir hacia arriba y que se nos venga encima la jugada. Iremos viendo. Si no ganan, ya tenemos medio artículo hecho, “ni palante ni patrás, ni parriba ni pabajo”.