El Salamanca UDS
Un equipo ya descendido, el Unami, sin nada en juego, seducido por jugar en el Helmántico. Fotito al principio, fotito al final. Sin querer hacer daños, con un juego limpio. Un equipo que necesitaba sentenciar su clasificación para el ‘play-off’ y que lo hizo por la vía rápida. Al descanso se marchaba ya con el 3-0 (a la postre definitivo) sin forzar la máquina, aunque también sin un juego brillante que no hemos terminado de ver durante toda la temporada.
El equipo ha ganado partidos, sí, pero no ha tenido la contundencia que se puede esperar por la calidad de sus futbolistas.
Pero ahora, una vez se dispute este fin de semana la última jornada, llega lo importante, el ‘play-off’, el objetivo mínimo que se podía exigir a un equipo como el Salamanca UDS, diga la gente lo que diga, aunque a veces, nadie diga la verdad. El caso es que, por presupuesto, por confección de plantilla, por jugadores, escudo y escenario, este equipo tiene que estar siempre luchando por todo, más en una categoría claramente regional, donde a punto a estado de estrellarse.
Sin embargo, tiempo tenemos de analizar la fase de ascenso. Eso es harina de otro costal y en ella no vale nada de lo realizado, así que será el momento de ser optimistas, de disfrutar del proceso, porque disfrutando de él será más fácil alcanzar el objetivo.
De nada sirve pensar si es mejor ser tercero, o cuarto, si es mejor jugar el primer partido en casa o fuera. Todo eso está muy bien para la hora de la caña en el bar, incluso para la sobremesa, pero no es una ciencia exacta y experiencias hay de todo tipo, así que habrá que jugar con lo que toque y con lo que haya, y hay bastante, sólo hace falta que lo saquen.
Ahora es el momento de hacer repaso y ver lo que se ha hecho bien para afianzarlo y lo que se ha hecho mal para mejorarlo. Lo que está claro es que el club/equipo no ha terminado de dar el salto definitivo a nivel estructural y deportivo que se esperaba y que se antoja necesario para un club de esta categoría y que se sigue manteniendo en un grupo de 1.500 incondicionales que le aseguran no quedar en evidencia un domingo sí y otro también.
Aun así, si vemos cómo ha transcurrido la temporada, hubo un momento en el que a punto estuvo de desengancharse buena parte de ese grupo ante la desidia del club y también ante lo poco que transmitía el equipo.
Y eso debe ser, sin duda, el eje principal del futuro, sea con don Manuel Lovato al frente, que parece lo más lógico y razonable, o sea sin él. Esa sensación de vacío, esa desidia, no puede volver a transmitirse. Desconozco los motivos, porque parece recurrente siempre que, desde algunos foros, siempre se aluda a los retrasos en los pagos como la causa, pero es algo que sólo los responsables y los futbolistas saben y, además, deben saber.
Aun así, y hay que reconocerlo, el club nos consta que está haciendo esfuerzos importantes por tapar agujeros que todavía quedan de temporadas anteriores. Los está haciendo y están dando su fruto. Esos serán otros cimientos para el futuro. Poder empezar las temporadas sin arrastrar ningunas cargas del pasado. En lo social también se debe trazar una línea clara. Es algo más fácil pues cualquier causa solidaria siempre tiene buena acogida y siempre puede ser una buena oportunidad para vincular más gente al proyecto. En este sentido hay que tratar de conseguir lo mismo que a nivel de club. Trazar un camino y seguirlo.
El resto de retos que el club tampoco ha conseguido corregir son la mejora del estadio Helmántico. Es, sin duda, la parte fundamental de cualquier proyecto y pide ayuda a gritos. No sirve prometer un video marcador y que luego no llegue y no puede ser que otros campos, con menos medios, tengan mejor dotación que un ‘templo’ histórico del fútbol español.
Hacer cualquier mejora será una muestra de que se apuesta por un proyecto serio. El otro punto es el de la afición. Con esos 1.500 incondicionales viajan otros tantos que se mueven entre el corazón y la rabia. El corazón por querer apoyar al club y que sienten con pasión ese escudo y consideran el estadio como parte de su vida, y la rabia por no ver lo que les gustaría ni dentro ni fuera del campo.
Ahora cerremos la Liga y preparémonos a vivir unos ‘play-off’ cuanto menos ilusionantes. Mimbres hay, así que a prepararse para soñar y disfrutar. El resto ya no está en nuestras manos.