Los que me conocéis sabéis que tengo un problema. No sé si es grave o no, pero sí os aseguro que me produce bastante rabia. Paso a exponerlo. Salvo momentos muy particulares, me gusta reflexionar, esperar que las cosas tengan poso, analizar, intentar dar un punto de vista propio y personal que no quiere decir que sea único. De hecho, la mayoría de las veces no lo es y, quizá eso le da el poco o mucho valor que tengan mis opiniones, reflexiones, artículos (llamadlos como queráis). Y es que tampoco me gusta seguir la corriente dominante ni elegir siempre el camino fácil. Quizá lo más sencillo sería ‘vomitar’ en redes sociales lo primero que a uno le viene a la cabeza, o seguir la estela marcada por algún líder de opinión, pero, como en aquel popular anuncio de detergente que decía “busque, compare y si encuentra otro mejor, cómprelo”, me gusta primero observar, luego pensar mucho y, por último, escribir.
Sin embargo, precisamente ese deseo, esa ansia de analizarlo todo, hace que luego, cuando me ponga a plasmarlo, a veces me ‘aturulle’ y me meta en caminos que, al menos de antemano, no estaban trazados, o que después de publicar un texto me acuerde de algo que quería apuntar y se me haya olvidado. Y, creedme, es un fastidio pues son cosas que se quedan en el baúl de los recuerdos.
Cuando era pequeño, escuché en una ocasión a mi admirado Serrat (o eso quiero recordar) decir que siempre llevaba a mano una libreta pequeña en la que apuntaba todo aquello que le venía a la cabeza y que luego le servía, obviamente, de inspiración para escribir algunas de las más bellas canciones de nuestra historia musical. Sin duda, era la mejor forma de tener la compañía de aquellas ‘musas’ que a veces “pasaban de él”, que a veces “estaban de vacaciones”.
A mí me pasa algo parecido, solo que siempre me dejo la libreta en casa. Últimamente el teléfono móvil me ha sacado de muchos apuros, pues apunto en él cosas que luego utilizo, pero si no es por él la mitad de las cosas se quedarían por el camino.
Bueno, pues al lío. El pasado 9 de febrero se cumplían nada más y nada menos que 99 años de la fundación en el Café Novelty de la Unión Deportiva Española. Me da que nadie de los que lean esto hayan visto jugar a aquel equipo, pero todos sabrán que fue la primera denominación de la histórica y QUERIDA UNIÓN DEPORTIVA SALAMANCA. Y digo QUERIDA porque no sólo es querida por los salmantinos sino que, por su trayectoria lo ha sido en todos los rincones de España y en muchos países extranjeros, donde la presencia a lo largo de los años de futbolistas de distintas nacionalidades ha hecho que su nombre tuviera trascendencia en mayor o menor medida. Obviamente, habrá gente que no la quiera tanto porque, al final, tanto las filias como las fobias forman parte de la vida de todos, pero no duden que siempre ha sido un equipo muy querido y simpático en todas partes.
Sin embargo, lo que debería ser motivo de orgullo para todos se ha convertido en los últimos años en un motivo de disputa, de discusión, de vulgaridad, de mal gusto, de controversia. No voy a daros mi opinión al respecto, porque creo que, además, no tiene gran valor. Por otra parte no tendría espacio suficiente y, también, considero que a Salamanca le falta un gran debate, como ya he apuntado en alguna ocasión. Pero sí os digo que respeto todas las opiniones porque estamos hablando de sentimientos y, discúlpenme ustedes la vulgaridad, los sentimientos son como los culos: todos tenemos uno y ninguno es igual al del otro. Por desgracia, ese orgullo que me consta siempre han tenido los salmantinos por su Unión Deportiva Salamanca, tanto la gente de Unionistas como la del Salamanca UDS, y que estoy seguro que siguen teniendo, queda relegado a un segundo plano, empañado por las distintas lecciones que dan unos y otros con opiniones totalmente contrapuestas. Y me da que, además, los medios de comunicación que cubren a diario la información de ambos equipos, tampoco ayudan (ayudamos si ustedes lo prefieren) a que se alcance una entente cordial.
Yo prefiero quedarme con una reflexión que encontré en la red social Twitter de Norber Flores, ex entrenador de categorías inferiores de la UD Santa Marta.
Todos los años la misma película… unos que si sigue vive, otros que si murió. Vivir cada uno vuestra vida amorosa de colores y dejar al prójimo en paz P E S A D O S
— NORBER FLORES SJ. 💛💙🗝 (@norber_17) February 10, 2022
Por mi parte suscribo punto por punto.
Se cumplieron 99 años de la fundación de la UDE. Y, por tanto, de la UDS. En eso no hay la más mínima discusión ¡Feliz cumpleaños! Pongan ustedes punto final o punto y seguido en 2013 o donde quieran, pero “dejen al prójimo en paz” y, sobre todo, sean todo lo felices que puedan y nunca dejen de recordar los grandes momentos que hemos pasado.