Mariano Rodríguez, de albañil a un imperio propio

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Mariano Rodriguez

Este salamantino nacido en San Miguel de Valero (1933) representó como pocos esa figura del empresario español de orígenes humildes. Nacido en esa pequeña localidad salmantina de la sierra,  empezó trabajando  como albañil. A mediados de los años setenta, en 1976 creó su propia constructora, Pavimentos Asfálticos de Salamanca (PAS), que trabajaba tanto en obra pública como en privada y que en los mejores años del sector contó con cerca de 1000 trabajadores en su grupo MRS.

A partir de ahí Rodríguez Sánchez siguió su recorrido invirtiendo en el negocio inmobiliario, la alimentación,  medios de comunicación y servicios. De la construcción, Rodríguez Sánchez se pasó al negocio inmobiliario con  Edimaro, dedicada a la promoción y construcción de terrenos.  En 1989 fundó  Valdelagua, el primer complejo residencial de Salamanca. Se introdujo en  el sector hotelero con el complejo hotelero Salamanca Fórum  Resort, que a diez minutos del centro de la ciudad integraba campo de golf, hotel de cuatro estrellas, hípica y recinto ferial. Se hizo también con el hotel Doña Brígida.

En 1994 crea Proyectos Editoriales de Salamanca S.A. y funda el  periódico Tribuna de Salamanca, durante sus 17 años de andadura el rotativo salmantino se caracterizó por ser un medio joven y dinámico que recibió el prestigioso premio de diseño Society of Newspaper, pero, que tenía una feroz competencia con sus dos competidores locales: La Gaceta y El Adelanto, de tal modo que se vio abocado a cerrar sus puertas – en la versión impresa- en 2011.

Y dos años después, de iniciar su aventura en los medios, en 1996, nace Jamones Salamanca y Turra. Mariano Rodríguez ve en el sector chacinero la gallina de los huevos de oro e invierte en esta industria agroalimentaria: Creó el mayor complejo cárnico integrado de cerdo ibérico de Europa, con una granja,  propietaria de la marca Valturra Ibéricos. La compañía criaba el cerdo ibérico en distintas fincas en Salamanca, que ocupaban tres millones de metros cuadrados. La compañía de Ibéricos hizo de la exportación una de sus señas de identidad. La marca se vendía en países en  Latinoamérica, Japón, Rusia, Eslovenia, así como en toda la UE

Fue fundador del Círculo de Empresa Familiar que derivó en Empresa Familiar de Castilla y León, fue vocal del comité ejecutivo de la Cámara de Comercio de Salamanca. Recibió la Medalla de Oro de la Ciudad y la Medalla al Mérito de la Cámara de Comercio e Industria, entre otros reconocimientos.

También estuvo volcado en el deporte. Fundó el Club de Baloncesto Salamanca (CBS), que jugó en la Liga ACB, e incluso estuvo muy unido a la Unión Deportiva Salamanca de la que fue presidente. Para él la vida era como una temporada de fútbol. El balance se hace al final. No siempre importa el resultado sino el trayecto hacia el mismo.

Pero en 2004 se jubiló, dejó la vida activa, y fue sustituido por su cuarto hijo Mariano Rodríguez Mateos, que sigue por la senda de su padre en el negocio familiar, cosechando numerosos éxitos.

En 2009 y antes de haber cumplido los cuarenta años, muere el cuarto de sus siete hijos, el  que se encontraba al frente de la empresa,  provocándole el mayor dolor que pueda sufrir un padre y lo sume en una gran depresión. Tras este suceso nada volvió a ser igual.

La crisis económica llegó y azotó con fuerza al imperio de Mariano Rodríguez, uno de los mayores conglomerados empresariales de Castilla y León, que sucumbió y en 2011 solicitó concurso de acreedores para cuatro de sus empresas que tuvieron que reconocer ante el juez su situación de insolvencia.

Poco sobrevivió el constructor salamantino al derrumbe de MRS¸ que murió a los 82 años de edad, en 2015, en una residencia en Villamayor. Denostado  y apreciado, a partes iguales, por su peculiar forma de llevar sus empresas  Mariano Rodríguez fue uno de esos charros forjados a sí mismos, cuyo éxito llegó poco a poco a base de aprovechar la singular visión empresarial que tienen los serranos. De su carácter, que algunos definen como difícil, destacó sobre todo su faceta de emprendedor, empresario, fundador de ideas, de proyectos y luchador infatigable.

Nunca dejaba a nadie indiferente. Funambulista del  riesgo vivió al límite la pasión de la empresa y de la familia.

Autor

Virginia Seguín
Periodista licenciada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Máster en Comunicación en entornos digitales por la Universidad Camilo José Cela.

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