Trabajar, correr, alimentar sueños, cultivar ilusiones, mirar la vida como una realidad llena de posibilidades, alentar el espíritu de sacrificio, la voluntad de ser mejor persona cada mañana, acostarme cada noche con la conciencia tranquila, no dejar anidar el cinismo, mantener limpio mi corazón y amar…
Amar por encima de todas las cosas. Amar a todos, aunque sea difícil, aunque no se dejen. Amar aunque eso implique renuncia y sufrimiento.
De verdad que estos serán mis propósitos para este nuevo año que tengo por delante y que no pienso desaprovechar.
Con la ayuda de mi familia y amigos acepto el reto de otro año para VIVIR así, en mayúsculas.