Dedícale 3 minutos a comprender más la felicidad y el bienestar

- en Firmas

¿Te has preguntado alguna vez qué es la felicidad? Y además de haberte cuestionado con alguna frecuencia, tanto qué es la felicidad para ti como si te sientes feliz, ¿la has relacionado con el bienestar? Seguro que no de manera consciente, aunque estoy convencido, que sí ambos sentimientos los has vinculado inconscientemente.

Desde el punto de vista del hedonismo, que se refiere a una familia de teorías, todas las cuales tienen en común que el placer desempeña un papel central en ellas, la parte psicológica (motivacional) de nuestro comportamiento (nuestra actitud frente a la vida), afirma que todas nuestras acciones están determinadas por deseos de aumentar el placer y disminuir el dolor. O sea, que estamos diciendo que el estado mental denotado por el sentimiento de felicidad nos da placer, pero en cambio, cuando nos referimos al bienestar estamos haciendo un juicio de valor, aunque sin dejar de considerar que el placer es todo lo que en última instancia es bueno para nosotros.

Decía Ortega y Gasset que lo que las personas podemos hacer son “juicios fácticos” (o sea, opinar, juzgar, etc. sobre los hechos, pero no sobre las personas). Y agrega, que los “juicios de valor” quedan librados a Dios y a nuestra consciencia. Pero en el caso de la felicidad personal, no cabe duda que hacemos un juicio de valor porque estamos siendo conscientes de cómo nos sentimos, o dicho, en otros términos, cierto nivel de desánimo, frustración, desesperanza, frente a determinadas situaciones que se nos han presentado, o, por el contrario, nos sentimos satisfechos con los logros obtenidos, por ejemplo, en lo que va de año, tanto en el plano laboral como afectivo. Los logros en el plano personal pueden simplemente reducirse a que mantengamos ese clima positivo y de cierta alegría razonable en casa, para una convivencia libre de sobresaltos.

¿Cómo se conectan la felicidad y el bienestar?

Recordemos que la felicidad es un estado de bienestar emocional. ¿Cuál es la paradoja de ambos estados emocionales? Que, si bien la felicidad puede existir sin bienestar, no hay simetría en dicha conectividad, ya que para el bienestar que buscamos no puede existir sin que se produzca ese sentimiento de felicidad. Pero la conexión se produce igualmente porque las personas pueden fundir en una mezcal única y armoniosa, tanto los aspectos físicos como anímicos (emocionales). O sea, conectan felicidad y bienestar.

Cuánto más aprendamos de nuestras emociones y sentimientos (que nos conozcamos mejor a nosotros mismos) más fácil será encontrar el camino de una felicidad duradera, con sus luces y sus sombras, porque siempre es así, pero que prevalezca la felicidad y los sentimientos positivos por sobre los negativos y la sensación de que todo va mal, que somos perdedores, que no vamos a estar a la altura de las responsabilidades que nos piden en el trabajo, etc. Es inevitable que exista esta línea de conexión entre bienestar y felicidad en los que se combinan los elementos diarios de nuestro trabajo, responsabilidad y ámbito personal.

¿Por qué es importante la felicidad y el bienestar?

Cuando leemos en las noticias que una sociedad como la noruega, es la más feliz del mundo, empezamos a comprar y a pensar (inevitablemente) qué es lo que creemos de nuestra sociedad en la que vivimos. Sin duda, sociedades más felices es un beneficio indudable para todos sus integrantes, porque al ser personas más felices y realizadas, a su vez tienen más valor para todas las personas que les rodean, tanto en el ámbito personal como laboral.

Se logra mejorar la auto-comprensión y la autocompasión, lo que nos lleva a una mejor comprensión y compasión por los demás. Sentirnos bien con nosotros mismos nos permite ser buenos con el resto de personas a lo largo de nuestra existencia.

¿Cómo afecta la felicidad al bienestar físico y anímico?

Aclaremos que bienestar como concepto abarca tanto nuestro ámbito físico como anímico (por supuesto que el mental). Pero se manifiesta de manera determinante en ese sentimiento que día a día nos da la fuerza y la voluntad para el trabajo, el cumplimiento de objetivos, las responsabilidades familiares, etc. No solo ser felices nos hace sentir mejor (ese bienestar que queremos preservar y aún incrementar), sino que se convierte en un factor clave para la mejora de nuestra salud. Nos ayuda a hacer una dieta sana y descansar adecuadamente, especialmente cuando somos muy activos y tenemos grandes responsabilidades. Pero justamente hay que aclarar, que este simple hecho de comer sano, equilibradamente, practicar deporte de forma moderada pero sistemática, son elementos esenciales para que tengamos bienestar, se da siempre que las personas que están atravesando problemas y cuyo bienestar y felicidad no está en el mejor momento, son las primeras que rompen esa rutina sana de descanso, alimentación y deporte.

Lamentablemente la reemplazan por comer mal, descansar peor y dejar de lado el deporte. Hay como siempre, excepciones, y personas cuyo nivel de bienestar ha bajado sustancialmente, a pesar de mala alimentación y descanso, mantienen incólume su hábito de practicar deporte. Justamente, los diferentes estudios psicosociales y de psicología clínica a lo largo de los últimos años, han demostrado científicamente, que, en el caso de nuestro ejemplo, o sea la persona que mantiene el deporte como único elemento positivo en su situación actual que le ha llevado a descansar mal, comer mal, estar con ansiedad, no bajar el nivel de estrés, etc., gracias a haber mantenido esta actividad física, va recomponiendo su química orgánica que influye en los pensamientos positivos y especialmente, va dando fuerza hacia un cambio de actitud necesaria para volver a la buena alimentación y descanso.

¿Cuáles son los 5 factores del bienestar?

En un estudio exhaustivo de Gallup de personas en más de 150 países, los investigadores identificaron cinco elementos universales e interconectados que dan forma a nuestras vidas: bienestar físico, bienestar financiero, bienestar profesional, bienestar social y bienestar comunitario. Igualmente, no me gusta encasillar los factores que son determinantes para cada persona. Digamos, que nos parece bien un intento de querer conocer cómo se comportan las personas en términos generales respecto al bienestar.

Pero cada uno de los elementos mencionados en esta encuesta, o sea la categorización que han hecho, es un mundo para cada persona con diferentes aristas en lo que respecta a cómo entienden, por ejemplo, el bienestar financiero o el profesional. Porque las expectativas de cada persona son diferentes y habrá millones de diversidades como personas, porque el bienestar es un factor único e indivisible para esa persona en particular. Otra cosa muy diferente, es cuando hablamos de un espacio laboral en el que se persigue el well-being, o sea el bienestar de las personas que trabajan en él, cómo son las relaciones interpersonales, cómo se llevan con la dirección y con el jefe directo, el grado de flexibilidad que se le da al personal para acomodar sus horarios en oficina y en teletrabajo, etc.

¿Cuál es el verdadero significado de la felicidad?

La felicidad es un estado emocional caracterizado por sentimientos de alegría, satisfacción y plenitud. Estar contentos con nosotros mismos. Sentirnos orgullosos de cómo somos y cómo actuamos. Satisfacción por la vida. Cuando llegamos a tener este sentimiento en los términos que expresamos, sin duda hay toda una autovía esperándonos para que logremos el bienestar.

Encontrar la felicidad

Rupert Spira (1960) que es un profesor del «camino directo», un método de auto-indagación espiritual a través de charlas y escritura lo define muy bien afirmando que “la felicidad duradera no puede encontrarse en la adquisición de objetos, sustancias, actividades, estados de ánimo o relaciones. Reside en el simple conocimiento de nuestro propio ser tal como es”.

Coincidimos con Spira en que no hay ni límites ni barreras para encontrar la felicidad, porque puedes encontrar la felicidad en los objetos y las relaciones o estás interesado en encontrar la felicidad en nuestra verdadera naturaleza. O lo materia o lo inmaterial (generalmente mucho más valioso) según sean las circunstancias para cada persona, familia, etc.

Cómo es la situación laboral, si está habiendo algún conflicto en el trabajo, y muchas otras cuestiones que hacen que siempre debamos estar abiertos a la posibilidad de que la felicidad no esté en los objetos. No quiere decir que ninguno de nosotros busque más la felicidad en los objetos. La actividad y objetivos profesionales que estás simultáneamente realizando y fijándolos, porque has trazado tu camino, los estás cumpliendo, eres responsable, es un valor intangible muy preciado para ti, mucho más que un objeto, porque es el camino de consolidar tu desarrollo personal y profesional. Pero no significa que no valores, por ejemplo, el todoterreno que te vas a comprar porque llevas trabajando duro y quieres más comodidades para los miembros de tu familia. Valoras este bien material porque produce felicidad medida solo por tu entorno más próximo. No hay escala de comparación posible, porque los sentimientos de los seres queridos son imposibles de cuantificar, más que saber que sí son determinantes para tu estado emocional, sentimiento de felicidad, estabilidad en cuanto a cómo tomas las decisiones, cómo enfrentas los problemas cotidianos que siempre se nos presentan, etc.

Lo que debes saber es que con un poco de entrenamiento que hagamos respecto a cómo vemos la vida, la de todos los días, la de nuestro trabajo, las relaciones con nuestros compañeros, jefes, etc., además de cómo vamos llevando nuestra vida familiar, nos facilitará encontrar más motivos de felicidad y bienestar si nos esforzamos en pensamientos y actitudes positivas. Si logramos mejores niveles de empatía.

Si la compasión y comprensión hacia los demás, demostrando que nos importa “el otro”, que nos preocupamos también por sus sentimientos. O por si un compañero ha estado con Covid y regresa a la oficina, o los miles de situaciones que cada semana se presentan en nuestras vidas como si fuera una película en cinemascope que va transcurriendo. Pero con la diferencia de que en esta película somos los actores protagonistas, los que debemos dar un “happy ending” o un final que nos deje un sinsabor de boca.

Esta lucha por la felicidad y el bienestar es de nuestra responsabilidad. En una gran mayoría de situaciones, las personas creen que esa felicidad y bienestar son inalcanzables, que no lograrán jamás ese “sentirse bien” que he explicado en otro artículo anterior. Somos los responsables y valedores de nuestra felicidad y bienestar. Debemos adecuarnos a las circunstancias, es inteligente hacerlo. Entonces, si estamos adecuándonos al cambio, a lo que tenemos, a lo que somos capaces de dar, hacer, etc., nos será más fácil aproximarnos a un sentimiento de felicidad razonable. Es posible. Depende de ti lograrlo.

No se lo pidas a nadie porque no habrá nadie que te lo pueda dar. Incluso, en las relaciones familiares, cuando eres tú el que invita a la alegría, la comprensión, la tolerancia, el preocuparte porque los tuyos estén bien, solo con estas preocupaciones esenciales habrás logrado también felicidad, la que se reflejará en tu cara como un espejo porque los tuyos se sienten bien. Por tanto, puedes hacerlo.

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