EL FARO DE ALEJANDRÍA: ¿Qué parte de tu inteligencia estás usando en este momento?

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La pretensión que tengo hoy con mis queridos lectores/as es que reflexionéis un poco sobre qué es la inteligencia y cómo la estáis usando. Así de sencillo. Es algo a lo que no le damos importancia en el día a día, como si no importara demasiado. Pero realmente, si nos detenemos un poco a pensar sobre ello, veremos lo que de verdad representa para el desarrollo de nuestras vidas.

Es que está científicamente probado que solo medir la inteligencia por el coeficiente intelectual, no es la única manera de demostrar que una persona es inteligente. ¿Qué pasaría si en vez de utilizar un número general como es el coeficiente intelectual, hubiera otros tipos distintos de inteligencia que pudieras cambiar y mejorar a lo largo de tu vida? Y esta es la tesis que sostienen los que defienden las inteligencias múltiples.

¿Te preguntarás en qué consiste? Para hacerlo simple: la teoría de la inteligencia múltiple considera la inteligencia humana como categorías diferentes, y cada persona tiene un nivel diferente de aptitud en cada una.

Esto se debe a que los humanos poseemos “diferentes inteligencias que se consideran relativamente autónomas, lo que significa que cada uno de nosotros puede tener diferentes fortalezas y debilidades entre las diferentes inteligencias”, es lo que afirma Robert Yeilding, que es psicólogo clínico e instructor en el Departamento de Psiquiatría y Servicios Bio-conductuales de la Facultad de Medicina David Geffen de Universidad de California (UCLA). Se especializa en terapia cognitiva conductual y mindfulness, y utiliza la ciencia cognitiva, la neurociencia y la investigación clínica como base de su práctica. Es por ello que amplía la definición anterior diciendo que “mirar la inteligencia de esta manera puede ayudar a identificar tus fortalezas y debilidades personales, ya que puede ser muy útil pensar en las inteligencias múltiples para uno mismo y tus fortalezas cognitivas y tu estilo en términos de una carrera potencial”.

Entonces, lo importante que surge de esta posición científica es que cuando una persona quiere potenciar esos tipos de inteligencia que no forman parte de sus fortalezas, o sea que no es su propensión natural, entonces, tienen que esforzarse con el debido ejercicio y entrenamiento. Por ejemplo, si se quiere mejorar la oratoria y no se tiene una condición natural para ello, puede hacerse.

Hay que trabajar mucho mejorando desde la redacción y la calidad de la sintaxis cuando se escribe, lo que implica una mejora del vocabulario del que se dispone para hablar diariamente, pero muy especialmente, cuando se tiene que hacer una exposición pública, tipo discurso, o moderar una reunión de departamento de la empresa en la que trabajas, etc.

Cualquier cosa que se haga para darte más capacidad de expresión, por ejemplo, leer más rápido, también ayudará a que se suelten tus palabras y no te trabes como te ocurre cada vez que te encuentras en situaciones similares en tu mundo laboral.

También es el caso de que actualmente los seleccionadores de personal, que buscan cubrir para las organizaciones, posiciones de liderazgo medio, como un jefe de proyectos o un jefe de equipo, les interesa más que nada las condiciones de capacidad de relación interpersonal que demuestre el candidato. Se trata no solo de su capacitación técnica de lo que él haga, sino de sus habilidades de poder supervisar y coordinar un grupo de personas, para lo cual la inteligencia emocional será la principal de las cualidades que de él se valoren.

Por tanto, vamos a ver cómo te sientes después de haber leído estas primeras líneas, o sea, ¿qué impresiones tienes? ¿Qué reflexiones te merecen?

Dame unos segundos más y seguiremos aclarando, para lo cual acompáñame por favor en las siguientes reflexiones:

1º) ¿Eres consciente de cuáles son en realidad tus puntos fuertes y por supuesto, los débiles, que marcan tu día a día?

2º) ¿Estás seguro que siempre le has sacado el mejor partido a esas fortalezas (esas habilidades que tú sabes que dispones como algo natural), o por contario tienes cierta consciencia de que las has desaprovechado casi siempre?

3º) ¿Has insistido en educarte y esforzarte en aquellos conocimientos, que incluso tus padres te recordaban en el colegio que debías hacer lo imposible por aprender matemáticas y querer la asignatura y no odiarla?

4º) ¿Eres consciente de que has dejado de pasar buenas oportunidades justamente por no estar seguro de estar bien aplicado en determinado tipo de habilidad?

Bueno, después de estar casi “martirizándote” a preguntas, vamos juntos a encontrar salidas fáciles y naturales, para que realmente, a partir de hoy, puedas sentirte mejor respecto a tu capacidad para afrontar cualquier tarea, obligación y responsabilidad.

Insisto: da igual qué tarea, qué obligación o qué responsabilidad. Porque puedes estar mejor preparado intelectualmente para cualquiera de las tres situaciones, o incluso, como suele ocurrir, gestionarlas todas juntas de manera simultánea.

¿Qué significa? Que es casi imposible dividir en un determinado trabajo lo que es la parte operativa, la parte exigida y la parte en la que se te valora. Porque el esfuerzo y habilidad (tu actitud y conocimientos) sumado a la respuesta a la exigencia (tu lealtad y cumplimiento de la obligación por la que se te remunera) y el nivel de responsabilidad que demuestras tener, tanto por cómo trabajas por cómo cumples en cuanto a plazos. En definitiva, todos ellos forman parte de tu conducta como acción total (o si prefieres: global).

Y esto te aseguro que te será posible porque tú eres una persona con diferentes niveles de inteligencia, que se está esforzando por fortalecer aquellas que te son más flojas por naturaleza, pero que sientes que necesitas poner en primera línea para este nuevo trabajo que vas a afrontar. O, por ejemplo, si has decidido ser un emprendedor y tienes que asegurarte de que estás en condiciones anímicas e intelectuales para lanzar tu primera experiencia emprendedora, creando una empresa con dos puestos de trabajo, pero una empresa al fin. No es solo tu voluntad de hacerlo, sino la capacidad de llevarlo a cabo. Y este es uno de los motivos de que más del 50% de las start-ups que se inician antes del año habrán fracasado. Esto ocurre en todos los países, con diferente porcentaje, pero da igual que sea en España o en Singapur, porque de lo que se trata es de que mejore (al menos lo que buscan todos los gobiernos del mundo), la capacidad emprendedora para que se genere riqueza.

Entonces, las inteligencias múltiples que habilitan a las personas para ejercer diversas actividades, si se trabajan como el deportista de élite lo hace con su preparación física, este emprendedor en potencia, no significa que vaya a tener éxito, sino que lo que lograremos conociendo mejor las capacidades intelectuales y cómo mejorarlas, entrenarlas y prepararlas, se logrará, al menos, reducir ese altísimo porcentaje de fracasos empresariales del primer año.

Veamos entonces de qué habilidades puedes presumir y de cuáles, no

En realidad, estas habilidades responden a tu tipo de inteligencia, por ejemplo: si tienes una condición natural para que tu mente puede “ver” (una imagen mental) en tres dimensiones, además de tener esa facilidad para comprender desde un mapa físico en el cual buscas la ubicación del nacimiento de un río, hasta un gráfico sobre el proceso industrial de determinado producto, es que tienes ese don para poder visualizar imágenes y patrones en tu cabeza. Entonces ese don o facilidad natural que tienes es la de un alto nivel de inteligencia espacial. Por eso Scott Seider que es profesor asociado de psicología educativa y del desarrollo aplicada en Boston College y ex profesor de Harvard, sostiene que “la inteligencia espacial es la capacidad de manipular y producir imágenes espaciales«. Y no menos importante lo que dice respecto a que “alguien con un alto nivel de inteligencia espacial podría sentirse atraído por la arquitectura, casi cualquier tipo de arte o diseño gráfico».

Si nos adentramos en lo enigmático que significa el llamado “juego ciencia”, o sea, el ajedrez, verás que los grandes maestros internacionales pueden imaginarse el tablero con varios movimientos de anticipación, por tanto en su cabeza están haciendo los movimientos tanto de su juego como del oponente, o sea, son excelentes poseedores de inteligencia espacial, desde ya que también abstracta, porque cada vez que algo lo vemos en nuestra mente, hacemos un cálculo matemático o una secuencia lógica en nuestro pensamiento, nuestra capacidad analítica y lógica, también la crítica y de abstracción, salen a la luz.

Hace cinco décadas atrás, en una vuelta de tuerca respecto a la preparación y formación de los altos directivos de las corporaciones multinacionales estadounidenses, se empezó a dar prioridad a distintas formas de razonamiento que debían ejercitar para la toma de decisiones. Por ejemplo, se les capacitaba en problemas matemáticos aplicados para fortalecer su capacidad de abstracción; en cuanto a insistir en la preparación para situaciones conflictivas y/o de incertidumbre, se les preparaba en teorías meteorológicas, que fundamentalmente están concebidas para trabajar con modelos probabilísticos sobre el cambio climático en las próximas horas y días; en cuanto a la mejora de sus capacidades de relación y don de gentes, para poder estar siendo productivos y competitivos en cualquier tipo de reunión y/o encuentro con pares, o participación en algún tipo de evento (convención y/o congreso, etc.), se les preparaba en historia, básicamente en la que explica la sucesión de acontecimientos políticos, económicos y sociales, como es la historia del pensamiento.

Esto no estaba para nada desenfocado de lo que hoy día termina siendo la preparación que da un Executive MBA de una escuela de negocio de prestigio, porque justamente la enseñanza de postgrado es el epítome de lo que puede considerarse nuclear conocimientos y entrenar eficazmente las diferentes inteligencias (las múltiples que referimos), de un directivo que se supone que tiene que hacerse cargo de la dirección general de una compañía (la filial) en un continente distinto al que se ha criado, educado y trabajado.

La experiencia del choque de culturas que se da en este tipo de situaciones, exige, sin lugar a dudas, una capacidad de adaptación, integración, empatía, etc., que forman parte de la aplicación casi inconsciente del candidato, de cada una de sus fases inteligentes, unas mejor desarrolladas que otras, pero que todas tendrán que actuar al unísono.

Y esto es lo que se te pide actualmente. Además, fíjate, los adolescentes y niños de hoy, que son lo que denominamos “niños digitales”, que tienen una facilidad ni siquiera para adaptarse a la sociedad digital, ya que nacieron en ella y forman parte del propio ciclo al que dan su nombre. Piensan y actúan digitalmente. Pero, cuando vayan progresando en sus estudios y trabajos, también se enfrentarán en algún momento a tomar consciencia de qué partes de su inteligencia está más apta que otras para hacerse cargo de determinado puesto de trabajo, lo que les puede también llevar a la conclusión, que no es el momento para hacerlo, o que directamente no se sienten capacitados para ejercer tal responsabilidad.

Si las personas son conscientes de que poseen inteligencias múltiples y que de su buen uso pueden facilitar tanto su desempeño en los ámbitos laborales como los personales, se preocuparán más por no temer a asumir cuáles son sus puntos flacos y fortalecerlos. Del mismo modo, que no descuidar aquellos dones naturales que les han provisto de habilidades por encima de la media, y que pueden destacar en actividades tan diversas como es la arquitectura, la inteligencia artificial, o la decisión de emprender un negocio.

Ni hay que cerrarse a que un número nos marque la capacidad intelectual que tenemos, ni tampoco creer que, por dominar como que es nuestra condición natural, por ejemplo, la capacidad de relacionarnos, no significa que solo haciendo uso de esta habilidad pueda garantizarnos el éxito.

Está probado por las experiencias en los ámbitos de trabajo, que aquellas personas que han ido evolucionado, han sido promovidas, pasaron a tener la dirección de personas, e incluso llegaron a posiciones de liderazgo de una filial o de toda la compañía, no escatimaron en esfuerzos por superase en cuanto a formación (esto para empezar por la base), pero también estuvieron bien asesorados y orientados por sus jefes, lo que les abrió la mente y las perspectivas de en qué cosas debían centrarse y cómo focalizar el trabajo operativo, así como los retos y problemas.

No usaron solo la habilidad natural disponible en su cerebro, sino una combinación de habilidades que en conjunto les destacaron del nivel medio ordinario. Y esto en los ámbitos organizacionales se prueba fácilmente: de 2000 personas, por ejemplo, con las que cuenta una poderosa industria implantada en toda Europa, solo hay 8 personas que tienen capacidad reconocida por la compañía para la toma de decisiones importantes, que tienen efecto tanto en resultados del ejercicio como en la posición estratégica de mercado que asume la empresa para los próximos dos o tres años. ¿Por qué 8 sobre 1.902 han sido distinguidas con tal atribución? Porque han demostrado tener la capacidad resolutiva para que se cumplan los objetivos según la planificación general, habida cuenta de que fueron respetados a rajatabla los presupuestos de gestión. Y que cuando hubo desvíos o circunstancias que exigían una toma de decisión fuera de lo planificado, demostraron tener la perfecta consciencia de los pros y contras de la decisión que debían afrontar personalmente y en nombre de la organización. Sin duda, las inteligencias múltiples son las que nos gobiernan cada día, pero la buena noticia es, que puedes mejorarlas y hacerte un experto en aquellas cuestiones que jamás se tu hubiera pasado por la cabeza que eras capaz de realizar.

Esta es la ventaja de la reflexión profunda, ese momento en el que te detienes en el tiempo y ves si estás encaminado en la buena dirección. Pero muy especialmente, si estás percibiendo que en realidad debes operar un cambio. Que sientes la necesidad de dar un giro a tu vida, sea a nivel de trabajo o personal.

No hay peor cosa que hacer un trabajo que no te gusta o ejercer una responsabilidad que te hace sentir incómodo. Si no sientes que en lo que haces y lo que conoces le estás poniendo pasión, mejor que vayas pensando en ese cambio. Porque te aseguro, que, sin pasión, sin amor por lo que hacemos, el esfuerzo necesario para hacer una cosa se multiplica. Y lo peor de todo: será más probable que las cosas no te vayan bien, incluso que fracases.

Hoy te he invitado a reflexionar…también te invito a que te fortalezcas en el camino del éxito, por lo que te será de utilidad pensar (eres inteligente) en que tus diferentes inteligencias múltiples son las que bien aplicadas te seguirán abriendo el camino de tu vida. ¡Espero…que de tu éxito!

Autor

Vicepresidente del FORO Ecofin y director de www.ecofin.es , CEO de www.demuestra.com, Presidente del Instituto Ecofin de Liderazgo, coordinador académico de la Red e Latam del grupo Media-TICS. Puedes enviarme comentarios y consultas a jzunni@telefonica.net