En guardia contra la ELA bajo el manto de la Virgen de la Peña de Francia

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ELA Jose Luis Capitan 3

Patrona de Ciudad Rodrigo y de Salamanca, Nuestra Señora de la Peña de Francia es venerada por todos los salmantinos y es un lugar de culto y de peregrinación para charros y visitantes de todas las partes del mundo. Además, la peculiar orografía que le rodea se ha convertido en los últimos años en escenario de batallas deportivas, personales y colectivas, sobre todo con la Subida Ciclista que organiza El Tubular desde hace años, y que congrega todos los años, allá por las primeras semanas de octubre a centenares de ciclistas de toda España y también del país vecino, Portugal.

Precisamente, José Luis Capitán tiene en su palmarés muchas batallas deportivas, aunque desde hace nueve años libra una batalla más importante. Importante para él, porque padece la enfermedad de la ELA, pero también para todos, pues en esta ocasión, su lucha, que es la de los suyos, es encarnizada para visibilizarla, porque nadie estamos libres de ella.

En esa lucha, el pasado domingo la Virgen de la Peña de Francia le arropó con su manto. A él y a los más de 300 ¿atletas? ¿participantes? Sin duda amigos y solidarios todos que recorrieron los 19 kilómetros que separan San Martín del Castañar, pueblo de ascendencia materna de José Luis (su familia paterna es de Puente del Congosto). Sin duda, un recorrido que, a buen seguro, habrá subido cientos de veces antes de hacerlo en otras carreras de montaña de talla nacional e internacional. En esta ocasión lo ha hecho con la colaboración de la Asociación Ecina Ekinez, Egina, que le cedió una silla adaptada para que, ayudado por amigos, pudiera subir hasta el Santuario, donde fue recibido por el capellán, que le entregó la medalla especial de la Peña de Francia. Precisamente lo recaudado irá a la asociación, que ayuda a “cumplir sus sueños” a gente con problemas de movilidad. Con José Luis Capitán, de hecho, ya colaboraron hace un año, en la Subida a El Angliru y en mayo, en la Media Maratón Ruta de la Reconquista.

Y es que la Peña de Francia es, sin duda, un lugar mágico, especial, probablemente sin igual en el resto de España. De ahí que la peregrinación se convirtiera en un punto de esperanza para visibilizar esa lucha contra la ELA, una lucha que, gracias a estas iniciativas, ejercen cada vez menos en solitario los pacientes. Lo sabe bien Vicente, hermano y compañero de correrías y de éxitos deportivos de José Luis, y gran valedor de la iniciativa; lo saben sus padres, Vicente y Tina y su otro hermano Manolo; lo saben el resto de familiares y amigos y lo saben, en especial su pareja, Tere, y sus tres hijos, Bruno (catorce años), Pablo (12) y Julia (6), que buscan que esa sonrisa que, a pesar de las contrariedades, desprende José Luis, cada día sea mayor e ilumine y llene de esperanza a todos los que le rodean y a los que no, porque la lucha contra la ELA es una lucha de todos. Venzámosla.

Autor

Periodista y comunicador. Licenciado por la Universidad Pontificia de Salamanca.