LAS COSITAS DE JES: La bici y los Looney Tunes

- en Firmas

Pues resulta que ya va llegando el tan ansiado día de coger vacaciones y poder parar un poco. Unos días de descanso físico y mental, para los que ejercitamos esa parte, la de la mente quiero decir, que nos viene de rechupete de cara a afrontar el nuevo curso.

Inicio de esta manera el artículo de hoy para poneros en situación y que no se me despiste nadie.

El día anterior me encuentro en la plazuela con mi amigo Pablito y me suelta de buenas a primeras lo siguiente: “Oye que estoy pensando que mañana podías venir a montar en bici con el grupete nuestro de la urbanización y así comenzar de manera saludable las vacaciones”. Ya sabéis que me vengo arriba con bastante facilidad y no tardé ni un segundo en contestarle que sí.

Acto seguido vino el disgusto: “Vale ¿A qué hora quedamos?”. A lo que mi amigo Pablito contesto con rotundidad: “Pues a la siete de la mañana paso a buscarte”. Mira me quería morir. Veis el momento de la película de “Titanic” cuando los músicos deciden tocar mientras el barco se está hundiendo…pues así vi la plazuela a mi alrededor. Tócate las narices. Pues no llevo yo deseando que lleguen los días de vacaciones para no poner despertador y olvidarme de las dichosas alarmas que ahora me dicen que me despierte pronto el primer día de vacaciones. Ya le dije a Pablito que qué pasaba que si no estaba a gusto en su casa para salir tan pronto. Que a esas horas nos perdíamos hasta el encierro de San Fermín. Que a mí me gustaba mi casa. Que yo no había hecho ninguna promesa a Lourdes para cometer tan semejante improperio. Que si los de su urbanización traficaban y no querían levantar sospechas por el día no era asunto mío. Que a las once de la mañana se hace el mismo ejercicio. Y que el quedar a las siete implica ponerse las mayas a las seis antes de desayunar y fíjate que estampa para el vecino de enfrente.

Yo creo que Pablito me lo notó en la cara. Él es de esos amigos que al instante sabe diferenciar, apreciar, notar si estás bien o mal. Si te ocurre algo o si algo no va como tiene que ir. Tiene un sexto sentido para poder captar todas esas cosas que el resto de los mortales no vemos. Esa sutileza visual que profundiza en lo más profundo, válgame la redundancia, de uno y hace que se muestre la verdad absoluta.

Al instante se dio cuenta de que ese horario me venía fatal ya que como os he contado él tiene un sentido especial para estas cosas. Y sin más actuó con rapidez a la par que elegancia y me dijo: “Vale Jes  tranquilo que sé que esa hora no te va del todo bien. A las siete y cuarto paso a recogerte”.

Y sonó en mi cabeza la cortinilla final de los dibujos de “Looney Tunes” con esa frase mítica de “Esto es todo amigos”. Mientras Pablito marchaba a lo lejos sin opción a réplica por mi parte.

Moraleja:

“No te quejes de la hora a la que comienzan los encierros de Pamplona que peor es quedar para montar en bici”.

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