El coraje de la vida,
nos enseña siempre a caminar.
Cuando no vemos salida,
en nosotros se acomoda sin avisar.
Su fuerza es muda, callada,
incapaz de molestar.
A un destino que no entiende,
ayudándonos a volar.
Sentimientos que entrelazan los miedos,
buscando a veces la soledad.
Ella aparece y desaparece,
susurrándonos luchad con libertad.
Multitud de pies errantes sin rumbo,
rostros agrietados al pasar.
Hacen caso omiso a su coraje,
a la vez que añoran amar.
Al final todos le admiramos en silencio,
en las cuevas de nuestro interior.
Y nosotros mismos nos decimos,
el coraje de la vida, amo yo.