La Antártida de mi alma,
nieve blanca que pulir.
Estás siempre en mis entrañas,
vivo enamorado de ti.
Sensaciones que no olvido,
cuando por primera vez te vi.
Rocé despacio tu mano,
y supe que eras para mí.
La Antártida de mi alma,
no quiere verte sufrir.
Tus cabellos son mi calma,
por ti soy capaz de morir.
Lágrimas que nadie entiende,
congeladas en un edén.
Silencios de un amor ardiente,
suspiros que nadie puede ver.
La Antártida de mi alma,
no congeló un ayer.
No heló mis cálidos besos,
por siempre te voy a querer.