Los discípulos estaban reunidos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. No acababan de creer, ni siquiera después de ciertas señales y testimonios; todos sus sueños se habían venido abajo y de ellos se había apoderado la desesperanza y el desencanto. Y en esa situación entró Jesús irradiando alegría, seguridad y paz; pero Tomás no estaba con ellos y para creer exigía pruebas irrefutables, exactas y verificables. Sin embargo al poder ver y tocar las llagas del Resucitado, se vuelve dócil, creyente, orante y confiesa: ¡Señor mío y Dios mío!
Pablo nos transmite lo que él mismo recibió. En primer lugar os transmití lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras; que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras (1Co 15,3-5). Este es el credo fundamental del cristiano. Este texto no es paulino, se lo da a los corintios habiéndolo recibido él de la Iglesia-Madre
Se apareció. El verbo es ver y se dejó ver; la visión es recibida. En la fe cristiana se tiene conciencia de que Jesús resucitado tiene un movimiento de darse a reconocer. Las experiencias de ver a Jesús son un hecho temporal y que fundan la fe.
La fe pascual en los himnos aparece bajo una estructura celebrativa y aclamativa.
Jesús invita siempre a la superación del miedo: no temáis.
En Lucas 24, 1-8 se añade el lenguaje de la vida. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? El lenguaje de la vida es usado por Lucas para acercarse al mundo griego.
Dios es el principal agente de la resurrección, ésta una acción de Dios sobre Jesús, es la suprema intervención de Dios en la historia y aparece como el último momento de la creación. Es en Cristo donde Dios ofrece la salvación totalmente. Dios levantó a Jesús; es una acción recreadora de Dios que escapa de las posibilidades humanas. En la resurrección aparece Jesús partícipe de la vida de Dios y es la experiencia pascual la que suscita una comunidad que da cuerpo simbólico o sacramental a Cristo; la resurrección crea una comunidad donde Cristo se sigue manifestando al mundo. El encuentro con Cristo resucitado, conlleva el dar vida a los que no la tienen.
Si nosotros creemos en el Resucitado, tendremos una fuerza especial, tendremos y vida y comunicaremos vida.