La Iglesia de San Juan Bautista de Barbalos es una iglesia románica de la orden los Caballeros de la Orden Hospitalaria del Santo Sepulcro de San Juan de Jerusalén. Debe su nombre al estar bajo la advocación de San Juan Bautista y al pueblo de Barbalos, donde la orden tenía amplias posesiones.
De entre las construcciones románicas salmantinas, es esta una de las más modestas en parte por la merma de elementos y ornamentos que ha sufrido a lo largo de los años. La historiografía atribuye a la fundación de la iglesia, dedicada a San Juan Bautista en una zona de la ciudad que en época medieval habitaron los castellanos. No parece tan seguro el año de su fundación; seria hacia 1139 si nos atenemos a la donación de 100 maravedis que Miguel Dominguez, señor de Zaratán, hizo a la iglesia en dicho año. Otras fuentes proponen el año de 1150. La construcción, no obstante, debió acometerse a finales del siglo XII.
Conserva parte de su primitiva traza románica, como el ábside con tres ventanas abocinadas y la cornisa con decoración escultórica: rostros, animales y una escena musical. En el interior, de una sola nave y presbiterio cubierto con la bóveda original de cañón apuntado, se conservan imágenes de la Virgen con el Niño, otra de la Virgen con el Rosario y una ultima de San Juan Bautista. Esta iglesia sufrió una importante transformación en el siglo XVIII, barroquizando su estilo original. Entre sus obras de arte, destaca el Cristo de la Zarza, del siglo XII, de dos metros de altura y realizado en madera de nogal.
Se cuenta que en esta iglesia predicó San Vicente Ferrer.
La Iglesia
La iglesia tiene una planta simple, del pleno románico, con ábside semicircular tramo recto presbiterial y nave única. De este momento resta el alzado del ábside, articulado al exterior por columnas luengas que ocupan todo el alto del semicírculo, en número de 4 dejando entre si 3 paños en los que se abren ventanas de medio punto sobre gruesas columnas de capiteles vegetales. El alero que remata el ábside se decora mediante canecillos con representaciones animales y antropomorfas, en gran parte restaurado. En el interior, el ábside reproduce la misma tipología de ventanas. Se cubre por bóveda de horno y el tramo recto por bóveda de medio cañón apuntada.
Un arco apuntado y doblado comunica el presbiterio con la nave cuya cubrición es de madera. A los pies, los muros amplían su grosor indicando la existencia en esa zona de una torre. Tal torre, hoy desaparecida y sustituida por una sencilla espadaña, no es habitual en el románico precediendo a la nave, si bien el caso de San Juan no es el único conocido en Salamanca. Esta disposición deriva de las construcciones otonianas y carolingias.
Dos son las portadas pertenecientes a la original iglesia románica que se abren a los lados norte y sur de la nave. Una tercera portada se abrió posteriormente en el hastial occidental. La más interesante en cuanto al desarrollo ornamental es la del norte, que en tiempos dio paso a un claustro, algunos de cuyos restos localizó Villar y Macías.
