Arcediano

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rcediano es un municipio que pertenece al partido judicial de Salamanca y a la Mancomunidad de la Armuña. El término municipal limita al Norte con Aldeanueva de Figueroa, al Este y Sur con La Vellés y al Oeste con Negrilla de Palencia y Tardáguila. Arcediano se encuentra a dieciséis kilómetros de Salamanca en la carretera a Fuentesaúco y Toro.

Etimología

El nombre de Arcediano toma su nombre de su dueño y poblador el Arcediano Rozalino, ó Rozolín, hacia en 1120.

Heráldica

Arboles de alameda que represetan la altura y la vida de los árboles del pueblo, junto a un toro negro bragao que representa la dureza y nobleza de sus gentes y bajo el escudo del águila imperial y una paloma saliendo de la Iglesia como símbolo de paz. En la base el agua subterránea, limpia y pura como un manantial que riega las tierras, apaga los fuegos y calma la sed).

Hidrología

Atraviesa el norte del municipio el Arroyo de Tariego. Los romanos realizaron muchos pozos en la zona para recoger el agua al que se atribuyen virtudes medicinales y al que se achaca la longevidad de los vecinos: en los años 90 había cerca de 15 personas con más de 100 años.

Algunos nombres como Arcadio, Romo, Honorio, etc. de origen romano eran muy típicos del lugar.

Economía

Basada en la agricultura y la ganadería en menor medida. La construcción está interesada en la zona, solicitando preferentemente las tierras cercanas a la carretera para una rápida salida a las vías de comunicación. En ganadería destacan las vacas y los cerdos para la matanza que se realiza a la antigua usanza. Las cooperativas han dado mayor vida a las gentes del lugar.

La tasa de paro era del 15% en 2001 y de la población activa el sector primario ocupaba al 20,59%, la industria y artesanía al 5,88%, la construcción al 8,82% y los servicios al restante 64,71%.

Las explotaciones agrarias, 26 según el censo agrario de 1999, ocupaban 567 hectáreas, el 34,0% en propiedad, el 58,7% en arrendamiento, el 0,7% en régimen de aparcería y el 6,5% en otros regímenes de tenencia. 544 ha estaban labradas (543 de herbáceos, 1 de frutales y 1 de viñedo), 5 a explotaciones forestales y 17 ha eran otras tierras no forestales. Del total de explotaciones, 6 tenían menos de 5 ha y 4 superaban las 50 ha. Las unidades ganaderas censadas en 1999 eran 62: 58 de bovino, 1 de caprino, 2 de porcino y 1 de ave.

Historia

El emperador romano Adriano pasó por el lugar y dejó una calzada aún visible en algunas zonas de la Armuña y de Arcediano en particular. Cuenta la leyenda que cuando el Emperador Adriano pasó con sus ejércitos camino de Pamplona, acampó en este lugar. Era verano y el agua de beber ardía, un labriego se acercó a él y le ofreció agua fría de «su botijo», ante las risas de los soldados (casi todos ellos nativos de lo que hoy es el Véneto en Italia), cuando el Augusto emperador probó el agua colmó de parabines y oro al pobre labriego, que fue llamado desde entonces «El botijo». Esta es la Leyenda que recoge el famoso escritor Borges en su libro Labriegos y Reyes de las antiguas Españas.

Durante la reconquista un arcediano; el tercero en rango de la Catedral de Salamanca; fue uno de los primeros pobladores y señor del lugar, era el Arcediano Rozalino. Este se lo dejó a su hermano Martín Franco quien a su vez lo dejó a su muerte a su esposa doña Melina. esta en 1156 cedió la mitad al cabildo de la catedral. este tipo de donaciones eran muy comunes en la época y dieron lugar al Abadalengo de La Armuña, formado por Arcediano, Negrilla, La Mata, La Vellés y Carbajosa.

Otros acontecimientos importantes ocurrieron el 9 de febrero de 1225, cuando Alfonso IX dona San Martín del Castañar al cabildo de Salamanca, mientras se encuentra en Arcediano, y en 1262 al cabildo otorga fuero a los habitantes de Arcediano.

Muchas viviendas disponen hoy de trillos de adorno como mesas del salón que atestiguan la importancia de la agricultura. Una persona muy conocida del lugar fue la abuela Rosa que protagonizó la vida del pueblo durante más de 101 años y fue la primera en disponer de luz eléctrica.

Además de los bueyes y las mulas del siglo XVIII y los caballos y los grandes carros del Siglo XIX en el siglo XX el transporte desde Salamanca se realizó en la Serrana. Muy conocidos fueron también los aparejos para dar calor con el cisco, como los braseros, ya desaparecidos.

Tradiciones

Vestidos muy recargados y con mucho colorido, muy vistosos, y con grandes medallones de oro que pasan de madres a hijas y que se guardan en los sobraos, entre las vigas de madera, en huecos preparados para ello a resguardo de los ladrones. Anillos charros de plata pura. Los hombres visten con capa española, típicamente castellana, con botones charros de plata.

Era costumbre que las bodas durasen una semana, en casos hasta 15 días, con matanza de un toro y dos cerdos para la ocasión, baile y otras actividades lúdicas, que llenaban de luz el pueblo; en el siglo XVIII ponían candiles por las calles. Los regalos se hacían encima de una manta que se ponía en el suelo; Era normal entre los pudientes regalar una res grande y muebles repujados y con incrustaciones de nácar los relojes para la casa.

Gastronomía. Jamón de pata negra, lentejas de la Armuña con chorizo, garbanzos a lo riesco, sopas de ajo, farinato, leche de vaca.

Monumentos y lugares de interés

  • Iglesia del Siglo XVIII, algunas de cuyas tallas se conservan en museos. La iglesia esta compuesta por una sola nave y una torre rectangular con los huecos para las campanas a los lados. Se encuentra fuera del casco urbano, esto unido a su mala conservación causa que se utilice en escasas ocasiones, utilizándose en su lugar la Capilla del pueblo.
  • Capilla del pueblo: Capilla modernista en el centro del pueblo de principios del siglo XX.
  • El Ayuntamiento, situado en la zona más concurrida del pueblo, con ventanas que se asemejan a un tardío estilo dórico.
  • Se pueden visitar las eras en época de trabajo, aunque hay guías para explicar el complejo mundo de la agricultura. Está terminantemente prohibido cazar, matar o dañar las madrigueras y los topos que las habitan.
  • Jardines junto a la Iglesia con más de cien especies de plantas, regado por las aguas subterráneas del pueblo.
  • La Casa del Cura, donde residió el arcediano que fue Arzobispo de Salamanca en el Siglo XVIII, es conocida por el portalón neoclásico de la entrada.
  • Hostelería: Muy conocida por los viajantes y los turistas era «La Casa de los Santos Juanes«, inaugurada por la Abuela Rosa. En un tiempo hubo un conocido bar a la salida de la carretera que se llamaba El Ventorro, ya en desuso.

Fiestas locales

  • 30 de julio. Fiesta del Verano, en homenaje a las mujeres que daban a luz durante la época de trabajo veraniego.
  • 29 de septiembre. Fiesta del Arcángel San Miguel.