Lorena Argentina Sánchez Maradiaga nacida el 25 de noviembre del 2002 en Tegucigalpa, Honduras. Estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) que desde su niñez ha demostrado tener un gran interés por la poesía y las artes escénicas, ex estudiante de la Escuela Nacional de Arte Dramático donde tuvo un acercamiento más íntimo con la cultura y arte de su país. Ganadora del segundo lugar del I Torneo de Poesía Slam organizado por Letra Ele y el CCET en el 2017, ganadora del primer lugar en el concurso “Dra Ana Lina Lizardo” “Poemas para la Demencia, el olvido y la nostalgia” de la Organización Hondureña de Alzheimer y el Colectivo Letra Ele en el 2021 y ganadora del Primer Lugar en el Concurso Nacional de Cuento Infantil «Rubén Berríos” organizado por la Asociación Hondureña de Literatura Infantil en el 2022. Miembro del colectivo Letra Ele desde el 2021 donde continúa desarrollando su estilo poético de la mano de otros jóvenes escritores hondureños.
La poesía de Lorena Sánchez, es un conversatorio de amor y de dolor, una tierna caricia que la autora hace llegar a quienes apuestan por leer su obra; escrita con su mano joven y talentosa. En el repertorio de poemas que ha escrito, podemos encontrar metáforas muy bien construidas y por supuesto, un manejo maravilloso de la estética literaria.
La poeta, es capaz de transfigurar la poesía de manera quirúrgica sin olvidarse de las cosas cotidianas y los hechos importantes de la vida. Entonces, se asume y con una dulzura inconmensurable y rotunda belleza nos dice:
Nocturno
El cielo me envuelve con su negrura,
Bajo las estrellas y la melancolía,
Bendita la noche que con su hermosura
Me permite soñar sobre ti, día a día.
Y arriba del techo sé que hay una luna
Que sin duda te conoce a ti también,
Ella siempre tan linda, desde tu cuna
Te vio crecer, te conoce bien.
Ahora con tristeza doblo mis rodillas
Con el dolor en el pecho que mi alma lleva,
A ti luna hermosa que lo ves todos los días
Y bien sabes la pena que esto conlleva.
Te pido que cuides sus lindas mejillas
De besos melosos de la hipocresía.
Tú, que eres la que sus sueños guías
Susúrrale al oído todas mis poesías.
Que en sus sueños más lindos, más locos y tiernos
Aparezca yo con mi vestido floreado,
Que le haga desear que los sueños fuesen eternos
Y le haga olvidar los amores pasados.
Haz que dormido susurre mi nombre
Y dile cosas sobre mí al oído,
Explícale cómo fue que Dios creó al hombre
Y cómo lo creó a él para estar conmigo.
Que sueñe conmigo, al menos por hoy
Y lo haga pensar en mí todo el día,
Hazle saber que donde quiera que vaya, voy
Y que no deseo otra cosa más que su compañía.
Explícale por qué no dejo de mirarle,
Dile que es culpa totalmente suya,
Que ni un tan solo defecto he logrado encontrarle
Ni tampoco a alguien que le sustituya.
Y cuando el brindis de sus pestañas se vuelva largo
Y ya se encuentre entre tus hechizos dormido
Dile, que no existiría sentimiento más amargo
Que ver en otros brazos a mi amor, caído.
La autora, sabe de la importancia que tiene el amor de mamá, también sabe que, es necesario en la mayor brevedad encontrar en la literatura el reconocimiento que ese amor se merece, entonces se asume y construye desde la intimidad de su obra, este hermoso poema que nos deja para leer:
Poemas a mi madre
Me carcome por dentro
La espiga del futuro incierto,
El presente tan vacío,
El alivio tan tardío,
El pasado que no ha muerto.
Me escurro entre mi sábana
Intentando conciliar el sueño
Y cuando lo logro, el sol toca mi ventana
Alumbrando las orillas de mi cama
Y pienso…
¡Lo lograré mañana!
Y cuando llega mañana,
El sol toca de nuevo mi ventana
Y en el suelo de mi habitación
Veo caminar el desorden de mis ideas.
Me cuesta que lo entiendas,
Me cuesta que lo veas.
Que me alegra la idea
De hacer muchas cosas,
Levantarme de la cama,
Regalarte una rosa.
Pero la tristeza llama,
Retrocedo hacia mis ataduras
Y regreso otra vez a la cama.
Pero no te preocupes…
¡Lo lograré mañana!
El hogar, es lo que nos hace falta cuando estamos lejos, las paredes, el ruido de los motores, el canto de algún pájaro o simplemente el recuerdo de nuestros seres queridos, todo esto es lo que nos llena y no nos permite vaciarnos por completo. La lectura finaliza, no sin antes leer este maravilloso poema que la escritora nos
Hogar
Vivís en mis temores y angustias,
Arraigado como maleza a mis raíces,
Te recostás, a veces, entre mis manos
Y te escurrís debajo de mis venas
Para emborrachar mi memoria con tu nombre.
No me soltás jamás.
Existís en mis culpas más profundas,
En el reflejo de mi lado más defectuoso,
Existís en mi pasado y en mi presente
Y en mi joven anhelo de haberte querido más.
Existís en todas esas heridas tuyas
Que mi corazón nunca pudo reparar,
Ahí te quedás, todos los días,
Colgado de la palabra “quizás”.
Ya acepté que tengás tu morada
En todos los lugares
Donde tu recuerdo no pude borrar
Así que cuando te encontrés perdido
Y tu corazón necesite lugar para descansar,
Te ofrezco la grieta de mi alma
Donde ya has construido un hogar,
Ya sabés que tenés las puertas abiertas
Y podés en cualquier momento regresar,
Pues siempre te estarán esperando tus fantasmas,
Aquí, donde no te vas.