Siempre dije que no correría un maratón, me parecía una prueba muy dura y no a mi alcance, la verdad. Pero la señorita Sara Tocino me convenció y al final sin pensarlo nos apuntamos al Maratón de Sevilla del 20 de febrero de 2022 una fecha que llamaba la atención. Después de una preparación dura por la climatología, pero a la vez con el entusiasmo y las ganas, mi sueño se rompió un 16 de febrero de 2022 con la mala noticia de una lesión que me impedía correr mi primer maratón. Rompí a llorar, pero me tuve que conformar.
Llegó ese domingo 20 de febrero, me levante muy pronto porque estaba muy nerviosa sólo deseaba que mis compañeros de preparación llegaran a la meta, A través del teléfono con María tenía todas las noticias, yo estaba sumida en la tristeza y no quería estar en grupos ni ver nada por las App. Era María quién me informaba de todo. Así fue pasando esa mañana de domingo, cuando estaban Sara y Elena en el km 30 me quede ya tranquila, sabía que llegarían a meta.
Después de unos días, de darle vueltas a la cabeza y de hablarlo con mi familia, decidí apuntarme al Maratón de Valencia, sería el momento perfecto para correr mi maratón, entrenaría en meses buenos, iba mucha gente del club y me daría tiempo a reponerme de mi lesión. Todo favorable.
Me pase todo el verano entrenando sin parar para llegar en forma a ese 12 de septiembre donde comenzaríamos la preparación.
Empezamos la preparación con muchas ganas, días con buena temperatura, los entrenamientos salían, muy contenta porque veía que cada día me encontraba mejor. Ha sido una preparación muy buena con mi compañero Carlos Vaquero, lo peor fue el tiempo debido al aire y lluvia en el mes de noviembre, pero salieron y lo más importante sin lesionarme. Mi miedo era romperme el metatarso otra vez, he pasado días de dudas e incertidumbre, dolores psicológicos. Menos mal que Rafa iglesias me daba confianza.
La última semana antes del maratón he tenido muchas dudas y miedos, soñaba con llegar a meta pero a la vez el miedo de enfrentarme a una distancia tan larga me hacia desconfiar de mi misma.
Ese viernes 2 de diciembre ya en Valencia supe que correría mi primer maratón.
Domingo 4 de diciembre de 2022, mañana cálida con una temperatura de 9 grados, unos nervios que me erizaban el cuerpo, con mi mochila, mi equitación y mi dorsal 18.415, salí a la calle persignándome (quizá alguien allí arriba me daría fuerzas) en busca de mi sueño.
Caminamos Luis, Juanjo y yo hacia el lugar dónde habíamos quedado todos los del equipo para hacernos la foto y darnos ánimos antes de comenzar cada uno nuestra carrera.
Llegamos al lugar de encuentro, yo me sentía muy nerviosa a la vez que emocionada, se me caían las lágrimas, apenas podía hablar. Me intente calmar, gracias a los abrazos y los besos de los compis me relaje (muchas gracias), poco a poco iban llegando ya todos, hicimos la foto y cada uno se fue a su guardarropa. Nos dirigimos hacia el guardarropa Carlos Vaquero, José Ángel, Sara, María, Elena, Eva, Sandra y yo. Allí Carlos y yo nos colocamos los cinturones con todo lo que íbamos a ingerir en la carrera, dejamos la mochila y nos fuimos al cajón de salida que era el número 7 y estaba cerca de allí. De camino íbamos calentando y fuimos al baño antes de entrar en el cajón.
Una vez en el cajón nos dirigimos a la zona de salida, allí rodeada de tanta gente sentía que se me salía el corazón, la mente en blanco y desenado empezar mi sueño. Un sueño que quería cumplir, pero para ello había que tenido que hacer dos preparaciones y trabajado mucho la cabeza.
Empezamos la carrera, pero tanta multitud de personas nos impedía seguir el ritmo que habíamos pactado, íbamos adelantando a la gente, subíamos aceras, nos salíamos por detrás de los coches, pero era imposible correr a gusto, primer kilómetro a 5.18, intentamos correr el segundo algo más rápido, pero resulto ser imposible, mi cabeza me decía; “Noe paciencia aún quedan 40 kilómetros por recorrer. Habrá km mejores y los habrá peores”
Seguimos avanzando entre tanto corredor y llegamos al km 5 sin esfuerzo, cogemos agua y seguimos rumbo al 10k. Durante el trayecto al km 10 sólo iba pensando en que tenía muchos km por delante mientras nos cruzábamos con los primeros competidores de la edición, divisábamos el puerto y con tanta animación hemos llegado al km10. Tomamos el isotónico y a seguir hasta el km 15. Durante esos 5 km yo no iba cómoda, la cabeza me decía; “porque me había metido en un maratón, que, si estaba loca, mira que sufrimiento…” Para aliviar el agobio que me entró decidí tomarme el primer gel en el km 13,5 medio, así distraería a la cabeza mientras digería el gel y sin darme cuenta ya estaba en el km 15, bebí un poquito de agua, pero empecé a agobiarme más, y más, … no sé si a eso se le llama MURO, me parecía pronto para sentirme así, ni siquiera había llegado a la media. De repente me acorde de Elena y sus consejos, luché contra mi cabeza dando lecciones de positivismo: «vamos Noe, te lo mereces, eres constante, te has esforzado, Sevilla no pudo ser tendrá que ser Valencia, tres meses entrenando duro por el Brígida,… “ según llegó ese muro se fue…
Ya estábamos en el km 20 y detrás vino el km 21 sonriendo y con ganas de sentir más con ganas de llegar al km 26 de superar esa barrera hasta la cual yo aún no conocía. Tomamos el isotónico y a seguir luchando concentrada y con ganas de vivir el momento para poderlo recordar siempre. De camino al km 25 tomamos el segundo gel disfrutando mucho por la fortaleza que sentía y esa resistencia. La gente te animaba, te llamaba por tu nombre, la animación era extraordinaria, te disfrazaban el momento con sus canticos y bailes. Seguían pasando los kilómetros sin enterarnos y llegamos al km 25, bebimos agua y seguimos metidos en ritmo. Yo iba pensando que dentro de nada pasaría la barrera del km 26 y así fue, pasamos el km 27, 28, 29 y llegamos al km 30.
Ese km 30 fue emocionante, me acorde de personas que aprecio mucho y que sabía que estarían acordándose de mi en ese momento, gente del club, familiares, amigos, compañeros… Me hice fuerte mentalmente, me ayudé de esos pensamientos positivos, de esas personas para seguir adelante. Pasado el km 30 sólo veíamos gente parada, caminando, quejándose, sin fuerza, sin ganas, en ese momento me hice egoísta pensé solo en mi y Carlos en lo bien que íbamos, qué esa era nuestra carrera y había que sacar adelante esos entrenamientos tan duros. Seguimos caminando rumbo al km 35, tomé mi último gel sin ganas porque ya el estomago iba un poco revuelto, pero había que ingerirlo aún quedaban 9km para la meta. Al llegar al km 35 mire al cielo y mande un beso a Alberto Calvo “Felicidades Alberto allí donde estés”. Una vez pasado del km 35 me quedaban mis 7 últimos kilómetros. En eso momento me dijo Carlos; “Noe ya sólo nos queda una vuelta en el Brígida” La verdad íbamos muy cómodos, sin dolores, a un ritmo constante, ya lo único que quería era no encontrarme ningún compañero del equipo parado. Iba sumida en mí misma, disfrutando y soñando con la meta. Pasamos el km 36 con el murmullo del público, el km 37 con muy buenas sensaciones y pensando que sólo quedaban 5 km para llegar. Durante el trayecto del km 38 al km 39 aparece Julio a nuestra derecha, chillando, desgañitándose, corriendo a nuestro lado, yo me emocione al verlo, sentía tanta alegría, tanta fortaleza, me hice grande muy grande porque sabía que llegaría y cumpliría mi sueño. Seguimos rumbo al km 40 en los laterales la gente chillando, yo en ese momento sólo sentía emoción. Llegamos al km 40 llore un poquito y mande besos a las personas que más quiero en este mundo; a mi hija, a mis padres y a mis hermanos. Pasando el km 41 sólo deseaba divisar la curva azul que me llevaba a la alfombra, me acodé de Maíllo porqué me había dicho que una vez que pasara esa curva en menos de 1 km estaría en la meta.
Entre en la curva sintiéndome enérgica, luchadora, fuerte y con una entereza espectacular.
De ahí hasta que cruce la meta fue un momento de sentirme dentro de mi misma, borre al mundo y sólo existía yo. Pisaba firme esa alfombra a la vez que reía y lloraba. Mil sentimientos y sensaciones recorrían mi cuerpo. Miré a Carlos le di mi mano y con toda la entereza que teníamos entramos los dos en nuestra deseada META.
Al pararme no sentí nada, sólo me ahogaba la emoción, no podía llorar, ni reír, me sentía absorta ante la expectación del público que me rodeaba. Al caminar un poco nos encontramos con Juanjo, José Manuel y Rubén Parra, me hizo mucha ilusión verlos, me volví a emocionar . Preguntamos por los compañeros y nos dirigimos a buscar la medalla. Durante ese trayecto no me enteraba de nada sólo pensaba que ya había terminado todo y me sentí muy VACIA.
Después de pasar horas y de asimilar todo sólo puedo decir que un maratón te hace grande, te hace importante, resistente, invencible. Es una experiencia maravillosa y animo a que todo el mundo que le guste correr lo haga. Vives tantos momentos, sentimientos, sufrimiento que no hay suficientes palabras para describirlo.
Gracias a todos las personas que han creído en mí, confiado, animado y que me aprecian.
En especial a Carlos, Julio y a Rafa, Julio por acercarse hasta Valencia para darnos ánimos a todos y estar pendiente de cada uno de nosotros. Y a ti Rafa por aguantarme, que no soy fácil y por confiar en mí. Y que decir de mi compi de entrenos y carrera, un 10 para ti Carlos.
Muchas gracias a las familias de todos los que han animado durante la carrera. Un besito grande.
Sin todos vosotros no podía haber cumplido este sueño.






