- El joven abulense fue ordenado el pasado noviembre diácono en la Diócesis de Ávila
Con 27 años recién cumplidos, Álvaro José Sánchez ha sido ordenado diácono el pasado 28 de noviembre en la Diócesis de Ávila, su diócesis natal. El sacerdocio es una opción poco conocida y a día de hoy poco común entre los jóvenes del siglo XXI, pero siempre se ha dicho que “el mundo es de valientes” y Álvaro José, es uno de ellos.
A día de hoy, Álvaro José se encuentra terminando sus estudios en el grado teología en Salamanca, porque sí, los sacerdotes estudian, y lo hacen en la Universidad Pontificia de Salamanca como cualquier otro estudiante. ¿Y si nos sumergimos un poco más?
La vocación es la que te ha traído hasta aquí ¿cómo sentiste que Dios te llamaba para algo más grande?
Fue un momento muy especial una oración que hicimos en el monasterio de la Encarnación con motivo de la venida de la Cruz de los Jóvenes. Ahí me sentía la llamada a coger la cruz como lo hizo Cristo, una cruz en la que está la vida y el consuelo.
También fue un momento particular cuando en mi primera convivencia vocacional improvisadamente hicimos una sobremesa junto con unos cuantos sacerdotes (Titín, Jorge y Gaspar) en uno de los salones de la parroquia de la Sagrada Familia en Ávila. Cuando vi la alegría de la fraternidad sacerdotal con la que hablaban entre ellos, me dejó marcado.
Supongo que sentir que estás siendo llamado no implica tomar una decisión inmediata, ¿cuándo decidiste que querías ser sacerdote?
No recuerdo un día concreto que marcara un antes y un después. Lo siento como algo que poco a poco ha ido cambiando mi forma de ser y de pensar sin anular lo que ya era.
¿Cómo reaccionó tu entorno tanto familiar, como tus amistades del instituto etc.?
Mis padres y mi hermano bien, encantados. Dentro de la familia hay diversidad de reacciones, pero siempre con el respeto y con la alegría de compartir mi opción de vida. Igual pasa con mis amigos más cercanos.
¿Cuál es la rutina de un seminarista en Salamanca?
Se puede basar en que la mañana la dedicamos en ir a la Universidad Pontificia de Salamanca y por la tarde la dedicamos a estudiar. Todo compaginado con la oración y el descanso. Dependiendo el día tenemos limpieza comunitaria de la casa donde vivimos, tertulias, cerveceo, deporte, etc.
¿En qué se diferencia un seminarista de un universitario al uso?
En que no duerme jajajaja. No, es broma. Creo que la principal diferencia es que mientras un universitario está todavía en búsqueda de una opción de vida, el seminarista ya se está formando por una opción de vida concreta. Creo que la diferencia es desde dónde se vive. En hacer, hacemos muchas cosas comunes con el resto de universitarios.
No muchos saben que el diaconado es un ministerio y en qué consiste, explícanos ¿Qué es el diaconado?
El diaconado es un “ministerio” que nace dentro de la Iglesia al servicio de los pobres y enfermos. Hoy sigue habiendo muchos pobres y enfermos, no sólo de cuerpo, sino de muchas pobrezas de todo tipo que hacen heridas.
Estudias teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, ¿cómo te ha resultado el grado? ¿crees que es una carrera útil para tu futuro servicio como sacerdote?
Me ha ayudado a comprender mejor a Dios, sobre todo desde la dimensión más intelectual o desde la razón. Comprender mejor a Dios te ayuda a ser un buen testigo para los demás. Además, poder estudiar en una universidad te ayuda a tener una experiencia más rica de diversidad. A mí me encantaba ir a las sesiones de microteatro de “La Malhablada”: cerveza, amigos y teatro, jajaja.
Ahora que ya va finalizando tu etapa estudiantil, ¿cómo recuerdas aquellos primeros años como seminarista estudiante en Salamanca? ¿Te ha cambiado en algo tu experiencia aquí?
Me acuerdo que cuando vine a hacer la matrícula a la Ponti me dio mucho respeto entrar, ver el claustro barroco, sus escaleras… Las experiencias han sido muchas y muy bonitas, lo mejor como digo es la diversidad y haber conocido a mucha gente.
