Mis poemas (I)

- en Firmas
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Lourdes Francés

SIN RENUNCIAR

Quiero que sepas que
No voy a renunciar
Al dolor
Ni a los segundos
Pasados
Entregados
dedicados
Al amor.
Forman parte
De quien soy
Que entiendas que
No puedo renunciar
Al amor
Ni al llanto
Ni al encanto
Ni al quebranto
Que acompañan
Porfiando
Al calor
De la pasión.
Que ojalá te des cuenta que
No quiero renunciar
Al calor
Ni al temblor
Ni al fragor
Sobre el campo
De batalla
Donde amo
Lucho y vivo
Sabiendo
Por quién muero yo.

OLVIDAR

Quisiera haber guardado para ti
la inocencia de mis años mozos,
la ilusión y las ganas de vivir
que entonces tenía a raudales.
Lo siento mucho amado,
ya consumí mis caudales
en las llamas de ese fuego apasionado
y ahora este rescoldo se ilumina
ante la pujanza de tu juventud.
Mas esto no es amor,
no lo confundas,
este brillo de mis ojos cansados,
sino el deseo de olvidar a tu lado
a quien un día entregué
mi joven corazón enamorado.

NEVANDO

El alma se esponja,
el cuerpo ríe.
Una alegría infantil olvidada
nos desborda
fluyendo a borbotones,
contagiando de luz alrededor.
Nieva fuera, está nevando.
Paisaje sin relieves
ni más colores
que el blanco.
Nieva. Nieva fuera. Está nevando.
Presagio de salud
motivo de esperanza,
ojalá sin tardanza
volvamos a respirar.
Año de nieves, de ilusiones
y de bienes;
quizá muy pronto el cielo
nos dé una tregua
para salir a jugar.
Como niños para quienes
un revolcón en la nieve
es el cenit de la dicha
que jamás osaron soñar.

INEVITABLE (SONETO)

La cuna el horizonte preparada
espera al astro rey que ya declina,
La tarde languidece; ella se inclina,
Amorosa presencia inmaculada.
Absorta y en silencio embelesada
Susurra una plegaria vespertina
Trenzando en el aire la golondrina
Las rimas de pasión inacabada.
Inevitable es morir cada tarde
Apagándose de luz poco a poco
Tintando el cielo que de lejos arde.
Así mi corazón responde loco
Y sufro temiendo que se acobarde:
Inevitable si yo me equivoco.

POEMA POBRE

Miré dentro de mí
y no encontré nada más
para darte.
Mi corazón estaba parado,
mis ojos secos,
mis oídos sordos,
mi lengua muda,
mi mente estéril,
mi inspiración huyó de mí:
no le interesa convivir
con el desánimo.
Todo lo mío
te lo llevaste contigo
cuando te fuiste.
Te lo di porque quise, sí,
y no voy a reclamarlo.
Te lo regalé porque te quise, sí,
pero ahora que estoy vacía
y vivo en soledad
miro dentro de mí
y echo en falta
lo que tenía
antes de entregártelo.
Busco mis sentidos
y el calor amoroso
de mi corazón,
y rezo para que vuelva
y se quede conmigo
al menos
mi inspiración.

INVIERNO

Paisajes helados
que el amanecer incendia,
colinas estériles,
llanuras desérticas.
En las entrañas
ásperas y amadas
de mis tierras castellanas,
reposan las semillas
que germinarán
en Primavera y
en la larga espera
el gélido Invierno
duerme y sueña.

Autor

Lourdes Francés
Cirujana Ortopédica y traumatóloga. Runner popular.

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