Una huida inesperada,
voces que escucho y no quiero oír.
Son tus garras silenciosas,
es tu manera de herir.
Siempre he amado tu delirio,
nunca dejes de existir.
Son tus rarezas traicioneras,
por las cuales soy capaz de morir.
Calles oscuras, silenciosas,
tu ego callado asumí.
Tus labios humedeciendo los míos,
se enamoraron de mí.
Una huida inesperada,
te fuiste sin decir adiós.
No reconozco tu mirada,
cobarde te siento yo.
Sentimientos que no entiendes,
corres, pero no logras huir.
Tu corazón palpitando,
sella tus palabras y vuelve a latir.
Una angustia ambos tenían,
se amaban sin poder sentir.
Que sus caricias eran vitamina,
necesarias para su amor vivir.