El pasado 17 de junio la Ruta del Vino Sierra de Francia recibió la visita del Centro Salamantino Castellano Leones de Barakaldo, lo que se ha convertido en una tradición pues ya es la tercera vez que visitan el amplio territorio de la ruta del vino. En esta ocasión el grupo estaba formado por 23 personas, con raíces de la zona, las cuales decidieron emigrar, pero sin olvidar la tierra de donde son. Además que realizan actividades para mantener vivos sus recuerdos durante todo el año en el centro que está ubicado en Barakaldo.
Pero una vez al año escuchan la llamada de la tierra, por eso realizan estas visitas para volver a respirar el aire serrano y deleitar sus pupilas con todas las vivencias recordadas en el territorio de sus antepasados. En esta ocasión la actividad comenzó en el parque monográfico del gratino ubicado en el municipio de Los Santos, donde descubrieron el recurso de la minería como potencial turístico de la zona, continuaron realizando una visita a la cooperativa de miel Reina Kilama, ubicada en San Miguel de Valero, entre miles y pólenes, se entusiasmaron con la cultura apícola de la zona y por supuesto no dejaron escapar la ocasión para comprar unos tarros de miel de recuerdo.
El tiempo para la comida y el relax, se produjo en San Esteban de la Sierra, en el restaurante La Botica, parada para reponer fuerzas y degustar la magnífica gastronomía local maridada con vinos de la D.O.P. Sierra de Salamanca, no se fueron sin antes visitar la Ruta de los Contadores Serranos del municipio, seña de la cultura inmaterial y la vinculación del bordado serrano.
Por la tarde no se podía pasar por alto la visita a dos municipios, el primero Garcibuey, donde los murales de grafitis dibujaron un bello recorrido por el municipio y lo posicionan como parada obligatoria y continuaron a Villanueva del Conde, en la cual la estructura de “callejinas” y “huertitas” dieron lugar a un paseo laberintico que les sorprendido en cada parada.
Antes de la vuelta a la ciudad de Salamanca, realizaron una cata de vino a cargo de la Bodega Rochal, por supuesto la compra de botellas de vino se convirtió en un compañero nuevo de viaje, y para rematar el día con una cena en el Restaurante el Pipero, un entorno idílico para concluir con un viaje de ensueño por la Ruta del Vino Sierra de Francia, que recordarán en sus retinas y contarán a sus familiares y amigos. Mientras cuentan los días para volver a visitar su territorio el próximo año y volver con las pilas cargadas de sentimientos y buenos recuerdos.





