Hiperacusia: un mundo fabuloso de sonidos ambientales

- en Salud

La hiperacusia consiste en la disminución de tolerancia a los sonidos ambientales. Se produce una hipersensibilidad sonora, que puede producir dolores de cabeza, tensión muscular, dificultad para escuchar bien en entornos ruidosos, fatiga auditiva, falta de atención y concentración, pérdida de habilidades sociales y dificultades cognitivas de procesamiento: el ritmo de procesamiento se ve enlentecido.

Me diagnostican hiperacusia en el año 2010, a día de hoy, la tengo muy estabilizada porque hice una terapia sonora de cuencos tibetanos (instrumentos que transmiten sonido y vibración) durante varias sesiones en el año 2016 y desde hace dos años, en el 2018, elimino el azúcar de mi dieta, además de escribir un plan de intervención para mí misma.

Sus sonidos junto con su vibración me producen una gran relajación en el sistema nervioso central y calman el sistema límbico. El sistema nervioso influye en cómo se procesa el sonido ambiental, y el sistema límbico en el manejo de las emociones que produce ser sensible a sonidos ambientales.

Después de varias sesiones logro escuchar los sonidos bajando la molestia a ellos. Mi día a día, al principio del diagnóstico me costaba un montón estar dentro de los sonidos, con paciencia, perseverancia, calma, y tranquilidad pude lograr entrar en ellos de nuevo.

En el 2015 comienzo a practicar mindfulness o atención plena. Con ello aprendo a ver que no es el sonido lo que me molesta, sino como lo procesa el cerebro. Las relaciones sociales es en lo que más me afectan porque requiero aprender otra forma de comunicarme aceptando que escucho acufenos y siento una presión en mi oído. En los entornos ruidosos he aprendido a centrarme en una sola conversación, y estoy en proceso de aprender a aceptar el sonido de fondo sin que me pueda afectar. Lo que hago es aceptar el sonido, y decirme frases positivas de los sonidos que me pueden afectar, por ejemplo, en una conversación con una persona en una cafetería, y aparecen unos niños gritando, me digo: “tranquila, voy a hacer unas respiraciones para estar mejor”. Con esta frase logro calmarme y dejar que los sonidos de los niños me afecten lo menos posible. La integración a los sonidos es un trabajo continuo.

En cuanto al trabajo de maestra me afectó porque estar con 25 niños en una clase es mucho para mí. Lo intenté dos veces y vi que no podía, porque estaba sobrepasando el límite que tengo para prestar atención. Me suponía mucho esfuerzo, ansiedad, y estrés. Insistí en que me dejaran por Educación Especial, ya que se dan clases reducidas y no pudo ser.

Ahora a 11 de marzo del 2022 me estoy reinventando para dedicarme a acompañar a personas adultas en la gestión de emociones para afrontar los sonidos ambientales especializándome en temas de audición: acufenos, hiperacusia, hipoacusia e implantes cocleares.

Tengo un máster de Experta en Audición, que realicé en 2018-2019.

Actualmente estoy en proceso de habituarme a los sonidos ambientales con dos planes de entrenamiento que tengo escritos por mí misma. Trabajo las emociones, entreno mi mente, soy más optimista y veo las situaciones de una forma más pacífica. Estoy aprendiendo a transformar los pensamientos que creo ante cada sonido ambiental gestionando su emoción correspondiente. Mi forma de protegerme con sonidos fuertes, como por ejemplo, voces altas o chillidos que me hacen daño es taparme los oídos con las manos, e incluso aprendo a ser asertiva diciendo cómo me siento con ese sonido ambiental. Continúo entrenando la mente para seguir mejorando en integrarme en los sonidos ambientales.

Esta sensibilidad sonora me enseña a ser más consciente de los sonidos ambientales del entorno y de la cantidad de sonido que se hace en muchas situaciones. Escucho el sonido desde otra perspectiva, siento sus vibraciones, y disfruto más de él con las dificultades que tengo asociadas.

Conozco a gente que lo padece porque creé una página en Facebook que en su momento se llamó Asociación de Hiperacusia y trastornos sensoriales en el año 2012. Ahora  se llama Sonidos de Amor. Comunidad de Ayuda a personas con hiperacusia y acúfenos.

Tengo gente de muchos países, desde Madrid a fuera de España y estoy muy satisfecha de poder ayudar a otras personas desde mi experiencia. Ya ayudo a varias personas en sus procesos y les está funcionando.

Con la pandemia del 2020 escribí un libro que se llama Sonidos de Amor, Convive con tu sensibilidad auditiva-emocional y junto a él hay un viaje de cuatro meses que se llama Serena para que sientas con entusiasmo tu realidad auditiva desde la emoción con naturalidad y amor.

Begoña Martín Palacios

Sonidos de amor

 

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Begoña
3 Meses hace tiempo

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